Luis Enrique salvó el 'match ball' con una goleada engañosa: Croacia no regala goles
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JUAGARÁ LOS OCTAVOS EL LUNES

Luis Enrique salvó el 'match ball' con una goleada engañosa: Croacia no regala goles

Busquets y el portero eslovaco sacaron al seleccionador del callejón

placeholder Foto: El seleccionador español celebra uno de los goles. (Reuters)
El seleccionador español celebra uno de los goles. (Reuters)

Ayer, Luis Enrique se jugaba el puesto a cara o cruz. De haber perdido ante Eslovaquia, la Federación se habría visto obligada a cesarle, aunque solo fuese por el clamor popular. Pero los goles lo arreglan todo, y anoche el seleccionador consiguió la mayor goleada histórica de España en la Eurocopa. Sin embargo, el resultado puede resultar engañoso: las carencias mostradas contra Suecia y Polonia siguen ahí y el rival en octavos no lo va a poner tan fácil como Eslovaquia.

Pocas veces se ha visto a Luis Enrique con los nervios a flor de piel como esta semana. El asturiano entendió el martes, o le hicieron comprender desde la Federación, que el estilo hierático que ha inculcado en el equipo nacional no estaba mezclando bien con la falta de goles y que había que limar asperezas de inmediato. El asturiano dejó a un lado su pose desafiante, se mostró simpático con los aficionados y difundió una imagen suya montando en patinete, como para que los niños le perdiesen el miedo. Con la prensa, incluso llegó a reconocer que estaba "preocupado al 70%" con respecto al partido de ayer.

Toda esa tensión salió ayer a la media hora de juego, cuando el portero eslovaco, confundido por el sol sevillano, enseñó a España el camino a la goleada: bajó un balón del cielo y lo metió en su portería. Luis Enrique, que de normal habría levantado una ceja ante semejante dislate, saltó de su nevera, se abrazó con el banquillo y lo festejó con la grada, en una celebración que recordó a sus años como extremo en el Camp Nou. Tenía sus motivos: hasta ese momento, España iba directa a la eliminación.

Ahora sepultado por la avalancha de goles, el primer tercio de partido de la Selección hizo esperar lo peor. España chocó una y otra vez contra el muro eslovaco, llegando al área con pases cruzados que los puntas no eran capaces de embocar. Ni siquiera cuando los centroeuropeos regalaron un penalti, en el minuto 9, la Roja pudo adelantarse en el marcador. Luis Enrique pidió que lo lanzase Morata y al madrileño, que en el futuro abordará este torneo con su psicoanalista, se le encogió la pierna al golpear. Otro penalti fallado, el segundo en dos partidos, que recuperó los silbidos de La Cartuja.

Foto: Sarabia celebra su gol a Eslovaquia con Koke. (Efe)

"Para cualquier selección, atacar a un equipo que está encerrado es lo más difícil del fútbol. De hecho, se depende completamente de la calidad individual de los jugadores", dijo Luis Enrique después del partido ante Polonia. El aspecto de la calidad individual es determinante: España no la tiene, o al menos no tanta como antaño, y sufre con cualquiera que se le atrinchere. Contra Eslovaquia, más que soluciones, lo que encontramos fueron dos milagros.

Después del gol, cambió todo. Eslovaquia perdió la concentración defensiva y jugó mirando de reojo el resultado del Suecia-Polonia. Fue en esa coyuntura, con las líneas abiertas y dos eslovacos dedicados a correr la contra, cuando España se encontró a gusto sobre el césped por primera vez en esta Eurocopa. Ayudaron, y mucho, los cambios que metió Luis Enrique. Busquets regresó a la competición como si nunca se hubiera ido, haciéndose con el centro del campo desde el primer minuto y generando una serie de efectos beneficiosos a su alrededor. El más destacado, la liberación de Koke. El interior del Atlético pudo anoche dedicarse a lo suyo, distribuir el balón y llegar desde la segunda línea, a diferencia de los primeros partidos, cuando estuvo más preocupado por tapar los espacios que dejaba Rodri. Hasta Laporte, sabiendo segura su espalda, se animó a subir a cabecear su primer gol como español.

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Anteayer, Luis Enrique dijo que España estaba jugando a gran nivel, dominando a sus rivales, y que lo único que le faltaba es "descorchar el cava", esto es, una victoria contundente para soltar tensión y dejar fluir el talento de los jugadores. A partir de ahí, todo vendría rodado. Sin embargo, después del partido ante Eslovaquia, el asturiano matizó el discurso: "Es evidente que hemos descorchado la botella, ahora lo que tenemos que hacer es abrir otra botella... A ver si también somos capaces de descorcharla... Ahora tengo a los 24 jugadores 'empalmaos' y con ganas de que llegue el lunes".

La goleada no ha de tapar la realidad: la Selección pasa como segunda en uno de los grupos más flojos de la Eurocopa y se ha complicado los cruces. Como campeona de grupo, España se habría cruzado en octavos con Ucrania, para después enfrentarse a Alemania, a punto de caer ayer eliminada, o Inglaterra, siempre falible en competición internacional. En su lugar, iremos por el pasaje del terror, jugando contra la Croacia de Modric y Perisic, que ya nos venció en la última Eurocopa y está a un nivel competitivo... balcánico, y, si todo va bien, en cuartos espera Francia, el 'coco' de la competición, e Italia, Portugal o Bélgica para las semifinales.

Eurocopa 2020 Croacia Luis Enrique
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