EL TRIATLETA YA ESTÁ EN HAWAI

Por qué Gómez Noya elige Cáceres para preparar el Ironman más duro del mundo

El triatleta gallego se enfrenta el 13 de octubre al Ironman de Kona en la isla de Hawai, el más duro del mundo, y la recta final de su preparación la ha llevado en Cáceres

Foto: El triatleta español, Javier Gómez Noya, durante una prueba de alta competición. (Efe)
El triatleta español, Javier Gómez Noya, durante una prueba de alta competición. (Efe)

A Javier Gómez Noya, su equipo, le ha tenido que frenar en sus entrenamientos, calmar su ansia por competir y dar cientos de consejos que le sirvan de guía para no fundirse en el Ironman de Hawai, el más duro del mundo, al que se enfrenta como debutante el 13 de octubre después de su primera gran experiencia en el de Cairns. En este Ironman hizo historia al convertirse en el primer debutante de Ironman que bajaba de las 8 horas. Al triatleta gallego -cinco veces campeón del mundo- le sigue picando el gusanillo, a sus 35 años, de poner su cuerpo al límite y ha viajado hasta Kona para vivir/sufrir en persona el intenso calor húmedo de las islas norteamericanas. Su especialidad, el triatlón olímpico consta de 1,5 kilómetros a nado, 40 km en bici y 10 km corriendo y, en Cáceres, se ha preparado para el Ironman más duro del mundo, una modalidad que contiene 3,8 km a nado, 180 km de ciclismo y un maratón a pie.

Noya ya está en Hawai. Inquieto y ávido de dar brazadas, subirse a la bicicleta y echar a correr. Un reto que ha tenido gran parte de la preparación final en el ‘desierto' de Cáceres. En tierras extremeñas ha encontrado el entorno y clima idóneo para poner a punto su capacidad súper atlética y una mentalidad de acero. En Kona, el principal enemigo es el calor extremo al que se enfrentan los participantes con temperaturas que alcanzan los 30 grados y que se acentúan por una fuerte humedad que provoca que la sensación térmica esté en 37 grados. Extremadura no es Hawai ni Cáceres es Kona, pero Gómez Noya y su equipo eligieron esta ciudad y su entorno por diferentes motivos:

- En sus entrenamientos durante septiembre, Cáceres era una de las zonas con las temperaturas más altas de España. Aunque sea calor seco, el termómetro marcaba en muchas ocasiones más de 35º.

- En Cáceres encontró otras facilidades como las de correr y entrenar con la bicicleta por los caminos y carreteras sin apenas tráfico, con más tranquilidad y circuitos en los que la superficie blanda favorecía las duras sesiones y la prevención de lesiones.

- En su elección también tuvo mucho que ver las comodidades del Centro de Tecnificación de Cáceres con una piscina que podía disponer en cualquier momento y día de la semana -en especial los domingos-.

740 kilómetros semanales

Allí se desplazó el 5 de septiembre junto a su entrenador -Carlos Prieto-, fisioterapeuta -Óscar Vicente- y su novia -la triatleta neozelandesa Anneke Jenkins-. En trece días completaron un plan de entrenamiento semanal que consistía en hacer 20 kilómetros a nado, 600 en bicicleta y 120 de carrera. Muchos grados, fuertes sesiones y trabajo en el gimnasio había que ir puliendo y tonificando un cuerpo que tiene varias claves para una prueba que se considera de alta supervivencia por las distancias, el clima y las rachas de viento.

A Noya le han educado en estos últimos meses a gestionar y regular la ingesta de alimentos y la hidratación. En el Ironman de Kona si no manejas estas herramientas puedes llegar a perder 12 kilos y por eso es fundamental la hidratación. “Tiene que beber un litro y medio de líquido cada hora y media y acompañarlo correctamente de suplementos porque el cuerpo necesita mucha energía. Durante la prueba no puede sufrir problemas estomacales y es necesario darle al organismo todos los carbohidratos que necesita”, aconseja su entrenador.

La prueba hawaiana exige una perfecta hidratación, alimentación y adaptación a la humedad por lo que Noya también ha tenido que entrenar la sudación y pasar diferentes pruebas. "Hay que ir más despacio", le repetían para evitar que acelerara el rirtmo cuando no era conveniente. El objetivo es saber regular y gestionar todas estas herramientas que te permitan mantener una intensidad para un esfuerzo sobrehumano en todas las distancias en un tiempo aproximado de 8 horas.

De Cáceres sale muscularmente entrenado, metalmente aleccionado y con las claves de adaptación a un medio hostil con un enemigo: la sensación térmica muy alta que provoca una humedad elevada y unas condiciones adversas que llevan al cuerpo al límite. El 10 de junio, en el Ironman de Cairns, demostró que también es un todoterreno en las largas distancias. Se superó. Descansó y volvió a competir en el medio Ironman de Sudáfrica. Ahora llega su reto más difícil: el 13 de octubre compite en el paisaje volcánico de Kona.

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