'Un monstruo viene a verme' se lleva 9 premios

'Tarde para la ira', noche para el aburrimiento: Arévalo da el golpe en los Goya

El cine español más osado ha dado el golpe esta noche en una gala en la que el monstruo de Bayona ha cosechado el mayor número de 'cabezones'. La gala volvió a hacerse larga

Foto: El actor y realizador Raúl Arévalo y la productora Beatriz Bodegas, los triunfadores de 'Tarde para la ira' (EFE Juanjo Martín)
El actor y realizador Raúl Arévalo y la productora Beatriz Bodegas, los triunfadores de 'Tarde para la ira' (EFE Juanjo Martín)

El cine español más 'outsider' y osado ha dado el golpe esta noche en la 31 gala de los Premios Goya 2017. 'Tarde para la ira', la oscura ópera prima de Raúl Arévalo, se ha hecho con cuatro 'cabezones': Mejor Película, Mejor Dirección Novel, Mejor Guion Original y Mejor Actor de Reparto. Una cinta, por cierto, que solo logró salir adelante después de que la productora Beatriz Bodegas hipotecara su propia casa y aportara 850.000 euros, como les recordó en Twitter el director Paco Cabezas a los que llamaban al #BoicotALosGoya.

Un triunfo moderado en una celebración en la que 'Un monstruo viene a verme', de Bayona, obtuvo, además del premio a la Mejor Dirección, otros ocho más: Mejor Música Original, Mejor Producción, Mejor Fotografía, Mejor Montaje, Mejor Dirección de Arte, Mejor Maquillaje, Mejor Sonido y Mejores Efectos Especiales. Por cierto que la reina de la noche no fue precisamente 'La reina de España', de Fernando Trueba, que añadió un cero en número de premios a la ruina en taquilla sino Emma Suárez con nada menos que dos goyas: Mejor Actriz de Reparto por 'La próxima piel' y Mejor Actriz Protagonista por 'Julieta'. La celebración, por cierto, volvió a pecar de larga y aburrida.

'Tarde para la ira' asomó la patita desde los primeros compases al hacerse con el primer galardón anunciado, el de la Mejor Dirección Novel. Los siguientes, sin embargo, tardaron en llegar. Mucho. 'El monstruo de Bayona' fue apuntándose uno detrás de otro todos los llamados premios técnicos. Pero, con el Premio al Mejor Actor de Reparto para Manolo Solo, se comenzaron a disipar los negros nubarrones que amenazaban al film de Arévalo y el sol salió finalmente con el gran triunfo final, el de Mejor Película.

Los premiados posan con sus galardones al término de la gala de entrega de los Premios Goya. (EFE)
Los premiados posan con sus galardones al término de la gala de entrega de los Premios Goya. (EFE)

"¡No hay dos sin tres!"

"¡No hay dos sin tres!". El maestro de ceremonias, Dani Rovira, urdió un 'speech' inicial justificando su tercera aparición consecutiva al frente de la fiesta. La primera vez fue un éxito, la segunda la cosa acabó en drama. ¿Y la tercera? Ejem. "¡Qué año de cine!", se arrancó Rovira, que citó los cien millones de espectadores que pagaron su entrada el pasado 2016 en las salas españolas: "¡Se extinguieron los linces y las palomitas!". Rápidamente llegó la inevitable interpelación a Donald Trump a cuenta de la lengua: "La palabra cine se escribe con i latina". Y a los políticos, claro, pese a que Rovira había prometido no citarlos: "Esta noche vamos a dedicarles el tiempo proporcional que ellos han dedicado a la política". Pero si se habló poco de política, no se hablará mucho más del presentador. Rovira acabó sepultado por la montaña de sus propios chistes malos que incluyeron un paseo en tacones para reivindicar el papel de las mujeres en nuestro cine. Nada más que añadir, señoría.

Rovira acabó sepultado por la montaña de sus propios chistes malos que incluyeron un paseo en tacones para reinvindicar a las mujeres

Dani Rovira se enfundó un traje de Superman para hablar con la nueva presidenta de la Academia quien, a la pregunta de si estaba bien caracterizado, le soltó "¡enséñame el paquete!". Antes, el presentador se vio obligado a colocar su propia nota al pie desglosando el currículum de Yvonne Blake, quizás porque el público que veía la gala desde sus televisores no tenía ni idea de quién sustituía al dimitido Antonio Resines.

Por cierto que el discurso de la presidenta de la Academia del Cine Español, con recursos limitados para expresarse en nuestro idioma, ha sido el más breve que se recuerda al dar paso rápidamente al vicepresidente, Mariano Barroso, quien mencionó el IVA que ha recaudado el Estado gracias al cine y lo comparó con lo que ha invertido en cine. ¿El resultado? 28 millones menos.

Dani Rovira amenazando a la gala con sus chistes
Dani Rovira amenazando a la gala con sus chistes

Carlos Santos, Mejor Actor Revelación por 'El hombre de las mil caras' protagonizó el momento más emotivo de la noche al brindarle su Goya a su hermana Laura, fallecida por cáncer. Pero no le anduvo a la zaga Silvia Pérez Cruz quien, al recoger su Goya a la Mejor Canción Original se arrancó con unos compases de su 'Ai, ai, ai' que dedicó a todos los desahuciados: "Es indecente, gente sin casas, casas sin gente", denunció. Y la noche goyesca prosiguió reptando como una lentísima serpiente que estuviera haciendo la digestión después de haber devorado algo más grande que ella.

El Goya de Honor a Ana Belén marcó la divisoria entre los premios de segunda fila y la gran traca final. La veterana actriz recordó cómo empezó en el séptimo arte como "una niña a la que muchos ayudaron", como lo hizo su maestra doña Paquita. "Me di cuenta de que para ser actriz había que prepararse y leer mucho y estar con los ojos muy abiertos ante todo lo que nos rodea". Un discurso larguísimo y algo forzado el de Pilar Cuesta, que citó también la precariedad de su profesión y el papel marginal de las mujeres en el cine y que fue recibido, casi por inercia, con una cerrada ovación: "Esta profesión no se merece tanto desprecio".

Ana Belén durante la ceremonia (Gtres)
Ana Belén durante la ceremonia (Gtres)

Este año sí, los Goya fueron puntuales. Al filo de la una irrumpían los cuatro grandes premios de la velada. Roberto Álamo por 'Que Dios nos perdone' y Emma Suárez por 'Julieta' se alzaban respectivamente como mejor actor y mejor actriz protagonistas. Un Juan Antonio Bayona, que no dejó de llorar ni un minuto, era elegido el mejor director y, finalmente, 'Tarde para la ira', de Raúl Arévalo, conquistó el Goya a la Mejor Película en la que, sin apelación posible, fue toda una noche para el aburrimiento.

Ah sí, tocó una orquesta.

Premios Goya

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