imprescindibles para este sábado noche

Instrucciones urgentes para sobrevivir a la gala de los Goya

Un año más, España exhibe los frutos de su producción cinematográfica en las narices de un público dividido entre el odio recalcitrante, la complicidad ideológica y la arrogancia despectiva

Foto: El auditorio en calma tras terminar la última gala de los Goya en 2016 (P.C.)
El auditorio en calma tras terminar la última gala de los Goya en 2016 (P.C.)

Los muretes de contención, las cancelas con concertina de espino y las barricadas de saco terrero protegen ya los márgenes de la avenida de Aragón. Esta calle conecta Madrid con los remotos territorios de la periferia, y a la altura del número 400 se levanta como una fortaleza el Marriott Auditorium Hotel, donde se celebrará este año la gala de los Premios Goya 2017. A esta hora ya se ha restringido el tráfico aéreo sobre el edificio, en previsión de lo que podría ser una nueva tormenta perfecta de descalificaciones, producto del choque de la masa fría del desprecio español con el frente cálido de autocompasión de los artistas reunidos para el evento.

Un año más, España exhibe los frutos de su producción cinematográfica en las narices de un público dividido entre el odio recalcitrante, la complicidad ideológica y la arrogancia despectiva. Mientras los artistas se homenajean en una gala empalagosa, larga y más endogámica que la Casa de Austria, las cámaras de televisión enviarán estímulos visuales a todos los hogares de nuestro país. La alegre frivolidad de los miembros de la profesión, sembrada de ribetes reivindicativos, chocará nuevamente con el resentimiento sordo y hosco del pueblo, provocando una mónada de insultos, elogios y frenesí descontrolado.

Nada hace suponer que la velada de este año vaya a ser más tranquila que en ediciones precedentes. Los nominados y nominadas preparan ya sus discursos de agradecimiento. Los expertos indican una probabilidad muy alta de que escuchemos arrebatos anti-Trump, porque los premiados aspiran al premio superior de un vídeo viral, estilo Madonna o Meryl Strepp. Es seguro que se producirá una llovizna de críticas al IVA cultural, menciones a la incultura de las autoridades, así como el recuerdo sentido para las víctimas de los desahucios, la violencia de género, los refugiados y demás sectores aprovechables para un discurso que quede bonito.

Lorzas, escotes y Café Quijano

Por otra parte, las actrices más hermosas y exuberantes del cine español ya han elegido los modelitos con que desfilarán frente a la maraña de prejuicios estéticos del pueblo. La Asociación Española de Enemigos de la Lorza Femenina, el Comité Cuñado de Defensa del Escote y algunos miembros del Club de Fans de Café Quijano han abierto ya sus reservas de testosterona para enfrentarse en las redes sociales al Comando Post-Feminista Anti-Sex. Mañana a primera hora se ha programado el MCXXVIII Debate Social Sobre los Límites de la Tela y el Cipote, que nos regalará numerosos artículos, tuits y estados de Facebook sobre la costumbre de enfundar a los hombres en traje de chaqueta y a las mujeres en gasas vaporosas.

Todos los que no se han dignado a ver una sola película desempolvan su batería de comentarios desdeñosos sobre nuestro cine

A lo largo del territorio español, todos aquellos que no se han dignado a ver una sola película desempolvan su batería de comentarios desdeñosos acerca de la escasa calidad de nuestro cine. Mientras tanto, varias asociaciones de cineclub de pueblo se encuentran reunidas a esta hora, tratando de concluir a tiempo el visionado completo de las obras de Ingmar Bergman, Theo Angelopoulos y Aki Kaurismäki. El gobierno ya ha abierto la reserva especial de pedantería cinematográfica.

Hay este año cuatro elementos especialmente preocupantes. Primero, la nominación a 12 estatuillas de 'Un monstruo viene a verme', la película de J.A. Bayona que, para disgusto de los sectores más hostiles, ha cosechado en la taquilla un éxito notable. Segundo, el simpático Dani Rovira ejerce de nuevo como maestro de ceremonias, lo que generará un tsunami de bilis de los ingeniosos oficiales de Twitter. Tercero, la película de Fernando Trueba aparece entre las nominadas, lo que podría reavivar la polémica más aburrida del año. Y cuarto, y más preocupante, Pedro Almodóvar viene contento por el homenaje que le dedicó este año el MoMa de Nueva York. Esto puede producir un brote masivo de homofobia y desprecio por el arte, e incluso una indigestión aguda de Carlos Boyero, con verborrea en melena en la próxima edición de El País.

Si usted, pese a todo, está dispuesto a ver la gala de los Goya, aquí van algunas recomendaciones:

1. Avitualle su botiquín con dosis de insulina para combatir la subida de glucosa cuando los premiados dicten sus agradecimientos.

2. No deje que su mascota repose o duerma a sus pies.

3. Asegúrese de que las ventanas están bien cerradas.

4. No se conecte a internet hasta cuarenta y ocho horas después del visionado.

5. Si necesita desfogarse, no se acerque a locales molones de Madrid como el José Alfredo o el Café Berlín, puesto que podría usted toparse con los premiados o los perdedores, y en el peor de los casos, acabar de farra con ellos hasta las claritas del día.

Premios Goya

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
8 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios