EN "MIENTRAS DURE LA GUERRA

Los 10 errores históricos sobre Franco y Unamuno en la última película de Amenábar

"Mientras dure la guerra", la cinta del director Alejandro Amenábar incluye algunas imprecisiones sobre Unamuno o Franco. Banderas, discursos, ubicaciones o fechas

Foto: Karra Elejalde en el papel de Miguel de Unamuno. (Disney)
Karra Elejalde en el papel de Miguel de Unamuno. (Disney)

No todo es Historia en el último drama histórico del director Alejandro Amenábar. "Mientras dure la guerra" —un repaso al papel de Miguel de Unamuno los días previos al estallido de la guerra civil española y los primeros del conflicto— también incurre en algunos errores que hacen que su guion no se ajuste completamente a lo narrado en las crónicas de la época.

Unamuno concejal

El intelectual vasco también desempeñó un cargo político, el de concejal. Y lo hizo en el primer ayuntamiento de Salamanca constituido tras la sublevación iniciada el 18 de julio de 1936. La película, sin embargo, pasa de puntillas por este asunto.

Franco se desvía

En 1936, las tropas franquistas no continúan su rumbo hacia la capital sino que acuden a Toledo para liberar su alcázar, asediado por el ejército republicano. Según la película, el general toma esta decisión con fines particulares, cuando lo más probable es que pospusiese la toma de la capital debido a la debilidad numérica de su ejército.

No esquivó las balas

En la película de Amenábar, Millán Astray, fundador de la Legión, elogia que Franco esquivase todas las balas durante la campaña africana. Sobrevivió a la misma —y muchos de sus compañeros en el Ejército no lo hicieron— aunque un proyectil sí que le hirió de gravedad en 1916, bajo el estómago, provocando que tuvieran que amputarle un testículo.

Lío de banderas...

Franco sustituye la bandera republicana por la rojigualda mientras reside en la casa-palacio de los Golfines de Arriba de Cáceres, donde toma el cargo de generalísimo, jefe del Estado y caudillo de los ejércitos a finales de septiembre de 1936. Y allí cambia —según el flim— la bandera roja, amarilla y morada por la roja y amarilla. Sin embargo, cuando Franco hizo esto mismo fue más de un mes antes; y en Sevilla.

...y de cifras

La viuda de Carlos Prieto, alcalde de Salamanca fusilado por los golpistas, acude a casa de Unamuno para reprocharle que haya financiado el golpe militar. Según el largometraje, el escritor bilbaíno aportó 5.000 pesetas; una cantidad que parece exagerada y que detalló un periódico que no tardó en desdecirse, tras el fallecimiento de Unamuno, e indicar entonces que había donado el triple: la nada desdeñable cantidad de 15.000. La cifra no está clara.

Mal colocados en el paraninfo

Amenábar coloca a Karra Elejalde —actor que da vida al pensador; también vasco— en uno de los extremos de la mesa del paraninfo de la Universidad de Salamanca, donde tuvo lugar el desencuentro —hasta qué punto fue tan agresivo como narra la cinta es otra de las polémicas— entre el filósofo y Millán Astray. Sin embargo, el pensador se sentó entre Carmen Polo, la mujer de Franco, y el obispo Plà i Deniel.

¿Y Rafael de Unamuno?

El hijo de Miguel de Unamuno, Rafael, acompañó a su padre al paraninfo de la universidad salmantina. Sin embargo, la película solo se centra en las hijas del escritor: Felisa, Salomé y María. Tampoco hay rastro del resto de la prole masculina de la familia: Raimundo, José, Fernando y Pablo.

"Venceréis..."

El Unamuno de Amenábar no pronuncia el célebre "venceréis pero no convenceréis" —"vencer no es convencer", dice— que una endeble versión de los hechos le atribuye. Sin embargo, también omite ciertas consignas que, fuentes más fiables sí atribuyen al intelectual durante sus reproches a los soldados nacionales.

Karra Elejalde en su papel de Unamuno.
Karra Elejalde en su papel de Unamuno.

¿En coche o andando?

Tampoco está claro —en un suceso plagado de lagunas y sobre el que las distintas versiones que existen se contradicen— si el escritor bilbaíno abandonó el acto de la Universidad andando o en coche. En la película, Unamuno sube al automóvil propiedad de la esposa de Franco. No parece probable que lo hiciera de este modo —aunque en la foto más famosa del suceso aparece el automóvil— debido a la escasa distancia entre el centro universitario y la residencia de Unamuno, rector del "templo de la inteligencia" salmantino.

Unamuno y la Falange

Los falangistas creían que las tesis regeneracionistas de Unamuno estaban bastante próximas a sus ideas, que abogaban por un refundar la España de principios de siglo. Sin embargo, la película incide más en los enfrentamientos entre los miembros del partido y el intelectual que entre las múltiples conexiones que unían a ambos. Víctor de la Serna organizó su entierro, en el que se corearon consignas falangistas, y otro célebre derechista, Bartolomé Aragón, estaba de visita en el domicilio de Unamuno durante la Nochevieja de 1936, cuando el intelectual murió.

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