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'Las distancias': no deis la lata, treintañeros, no tenéis futuro

El segundo largometraje de Trapé, gran triunfador del Festival de Málaga, resigue la disgregación de un grupo de amigos que vio hundirse con la crisis económica las ilusiones de su juventud

Foto: 'Las distancias'.
'Las distancias'.

En un escena de 'Las distancias', una de las protagonistas, Olivia (Alexandra Jiménez), pone un disco recopilatorio del Festival de Benicàssim de hace ya unos años. En el contexto en que se va desarrollando la película, las canciones de pop independiente evocan una época de su juventud que ahora suena muy lejana, incluso dolorosamente superada. Es uno de los muchos detalles emocionales con que Elena Trapé matiza el perfil de los protagonistas y el tono de su segundo largometraje de ficción. Olivia ha viajado junto a dos viejos amigos, Eloi y Guille, y la novia de este, Anna, hasta Berlín para darle una sorpresa a otro compañero de su etapa de juergas universitarias, Comas (Miki Esparbé), que reside desde hace un tiempo en la ciudad alemana. Ese fin de semana, Comas cumple 35 años, y sus antiguos colegas han pensado que era un buen momento para reencontrarse y celebrarlo juntos. Con solo aterrizar en el apartamento del amigo, el grupo se da cuenta de que quizá la ocasión no ha sido la más oportuna...

Olivia está embarazada de siete meses, pero su estado no le ha impedido escaparse a Berlín con sus amigos. El padre de la criatura se ha quedado sin embargo en España. Por los pocos mensajes que intercambian por teléfono, no parece demasiado entusiasmado con la decisión de su pareja. A Eloi (Bruno Sevilla) le viene bien un fin de semana de diversión porque está pasando unos momentos difíciles, ha cortado con su novia y encima se ha visto obligado a regresar al piso de sus padres porque no podía afrontar el pago de la hipoteca. La relación entre Guille (Isak Férriz) y Anna (Maria Ribera) también parece tensa, sobre todo desde que ella se ha quedado en el paro. Se diría que Comas, diseñador gráfico, vive bien en Berlín, aunque sea triunfando en un campo profesional diferente al suyo, algo sobre lo que sus amigos no tenían ni idea. Los cinco encarnan una generación, la que ya ha superado la treintena, que vio cómo la crisis desbarataba sus sueños de futuro. No todos han saboreado un fracaso para el que nadie los había preparado, pero sí que comparten un desasosiego generacional. La frustración compartida de que no han podido desarrollarse en toda la plenitud de que eran capaces por circunstancias ajenas a su voluntad acaba dañando su relación.

La directora atrapa este sentimiento de desencanto a partir de reseguir la progresiva desmembración de este grupo que se reúne lejos de su país. La idea de distancia geográfica se traduce en la constatación de la escasa proximidad emocional durante el primer tramo de la película, en que conviven en el apartamento de Comas. Poco a poco, se pone en evidencia que la relación entre los diferentes miembros de la cuadrilla se ha enfriado o se basa en expectativas no compartidas. Con sutil maestría, Trapé topografía en este espacio cerrado esa distancia comunicacional entre cada uno de ellos. En la segunda mitad, el grupo estalla y se disgrega por Berlín, una ciudad que contribuye con su ambiente frío y gris al tono de la película. Aquí cada personaje se pierde en sí mismo, aunque a la directora le cuaja más el retrato colectivo que el individual.

El filme deja en este sentido un regusto amargo de difícil digestión, aunque también tenga algo de catártico

A pesar de que el contexto de una crisis que ellos no han podido evitar influya en el ánimo de los protagonista, Trapé no resulta en ningún momento indulgente con sus personajes. Tampoco apela a la juventud perdida desde una melancolía complaciente. Por el contrario, 'Las distancias' pone en evidencia la falta de madurez de una generación obligada a resituar sus propias expectativas de futuro. Y lo hace sin necesidad de recurrir a ningún efecto dramático extremo, desde una dureza poco habitual en este tipo de películas generacionales. El filme deja en este sentido un regusto amargo de difícil digestión, aunque también tenga algo de catártico.

Cartel de 'Las distancias'.
Cartel de 'Las distancias'.

Formada en la ESCAC, Elena Trapé debutó en el largometraje con 'Blog' (2010), una película diferente en su temática y estética pero que también se centraba en la idea de amistad, en ese caso el de un grupo de muchachas adolescentes que decidían quedarse embarazadas juntas. En 'Blog', justo al contrario de lo que sucede en 'Las distancias', la amistad resultaba el refugio frente a las dificultades de la edad. Trapé ha tardado ocho años en estrenar su segundo largo de ficción, coproducido por Isabel Coixet y multipremiado en el pasado Festival de Málaga con los galardones a la mejor película, mejor dirección y mejor interpretación femenina para una Alexandra Jiménez que demuestra que no solo tiene talento para la comedia.

'Las distancias' llega en un momento en que, como ha recogido la prensa internacional, las directoras no solo están dejando de resultar una excepción (la película de Trapé coincide más o menos en el tiempo con las últimas de Carla Simón, Elena Martín, Andrea Jaurrieta o Arantxa Echevarría, que también estrena esta misma semana, entre muchas otras...) sino que están contribuyendo a cambiar el panorama del cine español.

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