Críticas de cine: Un lugar tranquilo: sensacional cine de terror que romperá tus nervios
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'Un lugar tranquilo': sensacional cine de terror que romperá tus nervios

El actor John Krasinski protagoniza y dirige un film con el que ha arrasado en Estados Unidos y que se afianza como una película de terror imprescindible

Foto: John Krasinski dirige y protagoniza esta cinta de terror. (Paramount)
John Krasinski dirige y protagoniza esta cinta de terror. (Paramount)

Es difícil recordar la última vez que una película de terror logró hacernos empatizar de forma tan intensa con sus personajes como lo logra 'Un lugar tranquilo', el sensacional 'thriller' doméstico-alienígena que John Krasinski dirige y coprotagoniza junto a Emily Blunt. A medida que el relato avanza, sentimos la misma ansiedad que la familia Abbott y el mismo dolor insoportable por una pérdida de la que aún tratan de sobreponerse, y deseamos con todas nuestras fuerzas que salgan con vida de la terrible situación en la que se encuentran.

En pocas palabras, la situación es esta: la mayor parte de la población humana ha sido borrada del mapa por unas bestias llegadas del espacio, unos monstruos letalmente veloces que no pueden ver pero que a cambio poseen un oído extraordinario. En ningún momento se nos explica de dónde llegaron estas bestias, ni cómo ni por qué, pero sí que cualquier sonido mayor que un chasquido de dedos traerá la muerte a las puertas de la prole en solo unos segundos.

Noah Jupe y John Krasinski, en 'Un lugar tranquilo'. (Paramount)
Noah Jupe y John Krasinski, en 'Un lugar tranquilo'. (Paramount)

Así las cosas, los Abbott se mueven permanentemente descalzos por las ruinas de la civilización, incapaces de reír y temerosos hasta de susurrar; se comunican entre sí usando el lenguaje de signos, aunque lo cierto es que ya lo hacían antes de la invasión: la hija mayor es sorda.

En sus circunstancias, buscar un frasco de pastillas es como pasear por un campo de minas

Para los directores de cine de terror, las limitaciones suelen ser un aliado inestimable; ya sea encerrando a los personajes en espacios físicos cerrados o esperando hasta el tercer acto para mostrar al tiburón, son una forma idónea para manejar las expectativas del espectador. Aquí, Krasinski logra hacernos saltar de la butaca cada vez que uno de los Abbott emite un solo ruido involuntario. En sus circunstancias, buscar un frasco de pastillas es como pasear por un campo de minas.

Emily Blunt y Millicent Simmonds, en 'Un lugar tranquilo'. (Paramount)
Emily Blunt y Millicent Simmonds, en 'Un lugar tranquilo'. (Paramount)

Por eso, 'Un lugar tranquilo' nos concede pocos momentos para tomar aire entre sus sucesivos momentos de tensión irrespirable, pero al mismo tiempo es una película paciente; durante buena parte de su metraje, para mantenernos en estado de alerta no necesita más que mostrarnos a los personajes pensando, rápida pero metódicamente, echando mano de instrumentos como la probabilidad y el procedimiento para enfrentarse a una amenaza literalmente indescriptible, y adaptándose a reglas de supervivencia que en cualquier momento pueden cambiar.

Aquellos más naturalmente inclinados al escepticismo inevitablemente se entretendrán identificando los problemas de lógica que el escenario propuesto por Krasinski plantea, preguntándose cómo han logrado los Abbott sobrevivir durante tanto tiempo a sonidos cotidianos no siempre controlables, como los ronquidos o las traicioneras flatulencias.

Otro momento de 'Un lugar tranquilo'. (Paramount)
Otro momento de 'Un lugar tranquilo'. (Paramount)

Asimismo, su decisión de traer un nuevo bebé al mundo —al principio de la película, se nos revela que Evelyn (Blunt) está embarazada— resultaría inconfundiblemente absurda de no ser porque, en última instancia, por encima de todo 'Un lugar tranquilo' es una ingeniosa metáfora sobre el terror que la paternidad provoca y sobre lo lejos que cualquier progenitor estaría dispuesto a llegar para mantener a sus hijos a salvo, y un recordatorio de que la unidad doméstica es un apoyo crucial en términos de desesperación.

Cartel de 'Un lugar tranquilo'.
Cartel de 'Un lugar tranquilo'.

Puede que ninguna de esas ideas sea particularmente progresista, pero qué más dará si, mientras las desarrolla, la película nos rompe tan hábilmente los nervios. Sirva como ejemplo una escena en la que Evelyn sube con cautela unas escaleras, y la cámara se queda rezagada para mostrar un clavo perdido que sobresale de un escalón, esperando al pie descalzo de alguien en el camino de descenso. La ansiedad que asistir a esa pequeña revelación sin duda provocará en el espectador es el tipo de reacción que toda película de terror que se precie de serlo debería buscar.

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