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'El día más feliz en la vida de Olli Mäki': el boxeador que ganó perdiendo

La ópera prima del finlandés Juho Kuosmanen es una oportuna reflexión en torno a los conceptos de triunfo profesional y felicidad emocional

Foto: Fotograma de 'El día más feliz en la vida de Olli Mäki'.
Fotograma de 'El día más feliz en la vida de Olli Mäki'.

Al finlandés Olli Mäki se le conocía como “el panadero de Kokkola”, un apodo de lo más tierno en un mundo, el del boxeo, donde abundan los sobrenombres agresivos con vocación intimidatoria. Este púgil, toda una leyenda en su país de origen, ganó en el año 1959 el Campeonato Europeo en peso pluma y llegó a competir en 1962 por el título mundial contra el estadounidense Davey Moore, quien le derrotó después de dos 'rounds'. Nada humillante si tenemos en cuenta que Mäki había labrado su carrera sobre todo en los combates 'amateur' y solo llevaba 10 encuentros profesionales cuando se enfrentó a Moore, mucho más rodado en este terreno. La vida de Mäki y sobre todo su forma de entender el éxito y el fracaso inspiran esta ópera prima de Juho Kuosmanen, un director que contaba ya con algún galardón gracias a sus cortos antes de llevarse el Premio a la Mejor Película de la sección 'Un Certain Regard', del Festival de Cannes 2016, por este su primer largometraje.

'El día más feliz en la vida de Olli Mäki': el boxeador que ganó perdiendo

A tono con su alias, la película sobre Olli Mäki también se distancia de los dramas de boxeo al uso. Aunque rodada en blanco y negro, nos encontramos lejos de los ambientes del cine 'noir' estadounidense donde el ring era el único espacio en que un perdedor social podía reivindicar su dignidad oponiéndose por ejemplo a entrar en el juego de un combate amañado, como sucede en 'The Set Up' (1959), de Robert Wise, una pequeña obra maestra del subgénero; o de los dramas en que uno de los combatientes derrama sangre y sudor sobre la lona durante un enfrentamiento épico, a la manera de 'Toro salvaje', de Martin Scorsese. Aquí no hay mafiosos, ni apuestas amañadas, ni castigo físico llevado al paroxismo ni un submundo urbano que funciona con sus propias reglas.

'El día más feliz en la vida de Olli Makki'.
'El día más feliz en la vida de Olli Makki'.

Flores para el contrincante

Olli lleva una vida de lo más plácida en su pueblo a la vez que practica el boxeo de forma 'amateur'. Justo en el arranque del filme, inicia un romance con su amiga Raija. Pero cuando se le presenta la oportunidad de enfrentarse a Davey Moore, las cosas empiezan a cambiar a su alrededor. Como comenta su mánager, Elis, su vida cotidiana poco tiene que ver con la de Norteamérica. Elis, un fanático del boxeo que vive en una casa decorada con fotos de este deporte, entre ellas la de él mismo en sus buenos tiempos y la de figuras míticas como Rocky Marciano, se toma el combate de Olli contra Moore como algo casi personal. Se encarga de organizar todo el seguimiento mediático en torno a Mäki, quien no se siente cómodo con tanto ruido y tanta proyección pública. De talante bondadoso, el boxeador incluso se presenta a recibir a su contrincante en el aeropuerto con un ramo de flores, para desesperación del mánager.

Cartel de la película.
Cartel de la película.

Olli no siente especial interés en ofrecer la típica imagen de boxeador agresivo. Cuando empiezan a rodar un documental sobre su próxima gesta, la irrupción de una cámara en la vida del protagonista introduce un elemento autorreflexivo en el filme. Los responsables de ese reportaje pretenden poner en escena un Olli que no se ajusta al real: le reclaman una actitud combativa, un entrenamiento constante y el alejamiento de una novia que resta dureza a su imagen. Mientras tanto, Raija contempla con desenfado y sensatez todo el montaje en torno a su pareja.

Desde que el protagonista de 'La soledad del corredor de fondo', de Tony Richardson, se rebeló ante la obligación impuesta de ganar una carrera, apenas encontramos películas que cuestionen la narrativa hegemónica en torno al triunfo y la derrota, sobre todo en el mundo de las competiciones deportivas y similares. 'El día más feliz en la vida de Olli Mäki' presenta la resistencia de un boxeador ante la obligación de aceptar un rol, el del triunfador, en el que no se siente cómodo. Olli no se ve en el papel del personaje mediático con la sonrisa siempre preparada para las fotos, no le apetece lamerles el culo a los patrocinadores ni disponer siempre de declaraciones dignas de un titular.

Olli no se ve en el papel del personaje mediático con la sonrisa siempre lista, no le apetece lamerles el culo a los patrocinadores ni dar titulares

No hay ningún gesto radical en 'El día más feliz en la vida de Olli Mäki', lo que es parte de su encanto pero también marca sus limitaciones. Su discurso alternativo a las narrativas del éxito individual también se alimenta de lo insólito que resulta ver a un hombre, y no a una mujer, encarnar al personaje que siente más predisposición a disfrutar de su relación amorosa que a triunfar en su vida pública. Además, el tramo final de la película subvierte, sin levantar la voz, la noción de fracaso ligada a una mera competición. En este aspecto, la conclusión de 'El día más feliz en la vida de Olli Mäki' se encontraría en las antípodas morales del de la película de moda, 'La La Land'.

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