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Los Oscar alimentan el ego de Alejandro González Iñárritu
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'birdman', gran triunfadora con 4 premios

Los Oscar alimentan el ego de Alejandro González Iñárritu

El director mexicano ha tenido que hablar del narcisismo en Hollywood para que la Academia se fijara en él. Con su quinta película se ha convertido en el gran triunfador de los premios

Foto: Alejandro González Iñárritu junto a sus productores, Sean Penn, y sus Oscar (EFE)
Alejandro González Iñárritu junto a sus productores, Sean Penn, y sus Oscar (EFE)

Ganara quien ganara entre las dos favoritas –Boyhood o Birdman-, nadie iba a poner el grito en el cielo. Ambas han conseguido el aplauso unánime de la crítica y premiarlas era reconocer el talento de dos de las voces más personales que trabajan fuera del Hollywood de los taquillazos y las secuelas. Finalmente los Oscar han optado por la película de Alejandro González Iñárritu, que no sólo se ha hecho con la estatuilla al Mejor filme, sino también al Mejor director, a la Mejor fotografía y al Mejor guion original. Cuatro Oscar que la convierten en la gran triunfadora y que confirman el idilio entre los Oscar y los realizadores mexicanos tras la victoria el curso pasado de Alfonso Cuarón.

Es el reconocimiento a un director al que la Academia le tenía ganas desde su primer título, Amores perros, que ya logró la nominación como Mejor película de habla no inglesa por México. Todas sus películas han estado de alguna forma en los Oscar. 21 gramos con dos de sus intérpretes optando al galardón (Naomi Watts y Benicio del Toro), Babel como una de las favoritas en todas las categorías y con su aventura española, Biutiful (su peor filme hasta la fecha) también se sacó dos menciones, Mejor actor para Javier Bardem y Mejor película extranjera (de nuevo por México).

Iñárritu ha tenido que hablar del narcisismo en Hollywood para que la Academia se fijara en él. Con su quinta película se ha convertido en el gran triunfador de los Oscar con cuatro premios

Ha tenido que hablar sobre Hollywood, sobre sus tripas, y sobre todo, sobre el ego, para que los académicos se fijaran en él. Tan importante es el ego en Birdman que el propio Iñárritu hablo sobre ello en su discurso: “Al ego le encanta la competición, para ganar tiene que perder alguien, pero el arte verdadero de mis compañeros no puede ser comparado o derrotado, nuestras obras serán juzgadas por el tiempo”, dijo el mexicano.

El romance con Iñárritu no se había consumado hasta este momento, y lo ha hecho a lo grande, llevándose a casa todos los premios gordos. Birdman recibe con estos premios un nuevo empuje comercial con los que mejorar sus 37 millones de dólares en taquilla, una cifra muy escasa para una película ganadora del Oscar. Los Premios de la Academia sirven para alimentar el ego de sus creadores, pero también las arcas de sus productores.

placeholder Iñárritu posa con todos sus premios (EFE)

Menos dinero aún había conseguido hasta el momento la gran derrotada de la noche, Boyhood, que hasta ahora había superado por poco los 25 millones de dólares. El enfrentamiento directo con Birdman le ha perjudicado, y de sus 6 candidaturas sólo ha convertido una, la de Mejor actriz secundaria, una Patricia Arquette, que dio uno de los discursos más emotivos de la noche al pedir igualdad social y laboral para las mujeres. Ser la favorita desde que se presentó en el Festival de Berlín ha ido a la contra del filme de Richard Linklater, que ha llegado desfondada al final de la carrera.

La más taquillera de todas las candidatas, El francotirador, se conformó con el premio al Mejor montaje de sonido, un premio de consolación para sus más de 300 millones de dólares, más dinero que el del resto de nominadas a Mejor película juntas.

Maldición rota

La victoria de Birdman hace que se cuestionen las leyes sobre los Oscar que parecen escritas a fuego. La película de Iñárritu ha demostrado que la ‘Ley del montaje’ es falsa. Una teoría que dice que sin optar a la mejor edición no hay nada que hacer en la categoría reina de la noche. Desde 1981 se había cumplido. Hoy Iñárritu ha demostrado que es mentira, y que es más importante el apoyo de los sindicatos. Birdman había ganado el premio de los gremios de los productores, directores y guionistas, una mezcla infalible.

Agustín y Pedro Almodóvar no consiguieron el Oscar por 'Relatos Salvajes', producida por El deseo. El premio fue para la favorita, Ida, de Polonia

Una vez terminada la competición hay que decir que los medios hemos visto en Boyhood un rival más fuerte de lo que realmente era. Los Globos de Oro, donde arrasó Linklater, van por su lado, y los Bafta, donde también se coronó como Mejor filme, son una Academia diferente con un peso relativo en Hollywood.

Sin embargo Birdman ha ido ganando todo lo importante. Una señal inequívoca de que hoy sería su noche se vivió el sábado, cuando en los Independet Spirit Awards fue elegida Mejor película. No hay nada más indie que Boyhood, ni de espíritu ni de presupuesto (cuatro millones de dólares), por lo que su derrota sólo indicaba una cosa: la película de Iñárritu había gustado mucho. Un filme que tenía todo para arrasar entre la Academia: una apuesta de dirección brillante y arriesgada, un reparto de campanillas y una historia que critica (con ironía) al mundo de las estrellas de Hollywood y Broadway.

placeholder Patricia Arquette, Mejor actriz secundaria y único premio para 'Boyhood' (EFE)

Los hermanos Almodóvar no rompieron las quinielas y llevarse el Oscar a la Mejor película de habla no inglesa. La favorita, Ida, de Polonia, ha hecho buenos los pronósticos, y Damián Szifrón no ha podido seguir los pasos de Juan José Campanella, último Oscar para Argentina, y también una coproducción española.

La sorpresa de la noche la dio Whiplash, la apuesta indie que se hizo con tres premios de los cinco a los que optaba y se va con el honor de ser una de las más galardonadas en una gala sin gracia y aburrida, llena de insulsos números musicales que hicieron que hasta echáramos de menos a Dani Rovira y nuestra más modesta gala de los Goya. Sólo las bromas hacia la poca recaudación de las nominadas, y la aparición sorpresa de una emocionada Julie Andrews animaron una de las peores ceremonias de los últimos años. Señores de la Academia de Hollywood, devuélvannos a Hugh Jackman y quédense con Neil Patrick Harris.

Perdedores y novatos

En las categorías de interpretación sólo había una duda razonable. ¿Apostaría la Academia por el héroe redimido de Michael Keaton, o por el biopic y la transformación de Eddie Redmayne en La teoría del todo?. Finalmente fue el británico por su papel de Stephen Hawking el que se llevó el gato al agua y el que se mostró más emocionado en su discurso.

Julianne Moore, como todos esperaban, dejó atrás su etiqueta de eterna perdedora por su papel de enferma de Alzhéimer en Siempre Alice. El reconocimiento de una de las mejores intérpretes de su generación que nunca había tenido suerte en los Oscar. Desde el primer visionado del filme nadie dudó de que por fin la pelirroja conseguiría su estatuilla. Una interpretación que nadie pone al frente de sus mejores papeles, pero que llega en el momento exacto y con un papel muy sentimental y del gusto de Hollywood.

Los Oscar lavaron su mala conciencia tras olvidar a Selma en las nominaciones y le dieron el premio a la Mejor canción original

El que se estrenó con suerte en los premios fue J.K Simmons, que cumplió con las previsiones y en su primera nominación se hizo con el premio. Nadie dudaba de ello. Un personaje casi protagonista y que él clava. Era esta vez o nunca. Ya que difícilmente Simmons, uno de esos secundarios de lujo americanos, tendrá en lo que le queda de carrera un papel como el de Whiplash.

Una de las categorías donde hubo más morbo fue en la de Mejor canción. Tras las nominaciones, dominadas por actores y directores blancos, se acusó a la Academia de racismo. Hasta se creó un hashtag para la ocasión #OscarsSoWhite. Todo vino propiciado por la ausencia de Selma en casi todas las categorías importantes. El filme de Ava DuVernay se quedó con sólo dos posibilidades de Oscar, Mejor película y Mejor canción. El primero era imposible que lo lograra, quedaba el segundo. La composición de John Legend y Common siempre ha sido de las favoritas, pero había que ver si la Academia se reconciliaba con su público negro.

placeholder J.K Simmons, Patricia Arquette, Julianne Moore y Eddie Redmayne posan con sus Oscar (EFE)

Al final lo políticamente correcto ganó y Selma se fue con su Oscar con el discurso más político de la noche. Los dos compositores reclamaron igualdad para la gente de color diciendo que Selma ocurre todavía en la actualidad y que hay más gente negra en los correccionales en la actualidad que esclavos en 1850.

También Graham Moore se apuntó a los discursos reivindicativos, esta vez por los derechos de los homosexuales al agradecer su premio al Mejor guion adaptado por Descifrando Enigma. Notas de color entre tanta monotonía hollywoodiense en una gala en la que a pesar de la victoria de Birdman nadie arrasó, mientras que todas las películas se llevaron a casa algún premio. La Academia repartió y sació el ego de todos, pero el de Alejandro González Iñárritu y su hombre pájaro más que el de los demás.

Ganara quien ganara entre las dos favoritas –Boyhood o Birdman-, nadie iba a poner el grito en el cielo. Ambas han conseguido el aplauso unánime de la crítica y premiarlas era reconocer el talento de dos de las voces más personales que trabajan fuera del Hollywood de los taquillazos y las secuelas. Finalmente los Oscar han optado por la película de Alejandro González Iñárritu, que no sólo se ha hecho con la estatuilla al Mejor filme, sino también al Mejor director, a la Mejor fotografía y al Mejor guion original. Cuatro Oscar que la convierten en la gran triunfadora y que confirman el idilio entre los Oscar y los realizadores mexicanos tras la victoria el curso pasado de Alfonso Cuarón.

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