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Los hijos indignos de Hollywood

Tener un padre director no te asegura un puesto de honor en Hollywood. Jake Kasdan o Nick Cassavettes son ejemplos de realizadores de segunda categoría

Foto: Fotograma de 'Sex Tape, algo pasa en la nube' (Sony)
Fotograma de 'Sex Tape, algo pasa en la nube' (Sony)

En casa del herrero cuchillo de palo. Y en el mundo del cine muchísimo más. Que uno sea un buen director no quiere decir que en casa se vean buenas películas. Es más, en casa de alguno de los grandes directores del Hollywood de los años 60 y 70 parece que sólo se han visto películas del destape, o de terror de serie B.

Si no, uno no entiende cómo los hijos de gente como John Cassavetes, Oliver Stone o Lawrence Kasdan han podido heredar tan poco talento de sus padres. Son los hijos indignos de tres creadores que revolucionaron el panorama cinematográfico de su época. Ellos están revolucionando el gallinero gracias a las malas críticas a sus trabajos como directores.

Este viernes llega a nuestras pantallas Sex Tape, algo pasa en la nube, de Jake Kasdan. Una comedieta subida de tono de las que tanto triunfan en Hollywood ahora mismo. Su sugerente título no deja lugar a dudas, cuenta la historia de un matrimonio que ve cómo su cinta de porno casera se pierde por internet. Un argumento de comedia adolescente protagonizada por una cuarentona Cameron Diaz.

La crítica la ha masacrado. Variety habla de una dirección forzada y nada divertida, mientras que The Hollywood Reporter dice que Jake Kasdan nunca encuentra el tono a la historia. Un momento, ¿Kasdan?. Sí. El mismo apellido que en su momento estuvo vinculado a Fuego en el cuerpo o al guion de El imperio contraataca. Jake Kasdan es el hijo de Lawrence, y su carrera no ha seguido los pasos de su padre.

Su filmografía se limita a unos cuantos títulos de segunda categoría hasta que llegó a Hollywood con otro peliculón: Bad Teacher. Un filme sobre una profesora cuarentona un poco ligera de cascos protagonizada por, adivínenlo, Cameron Diaz. Su mayor éxito está en haber dirigido siete episodios para la serie New Girl.

Al menos en aquella ocasión el público respondió a su propuesta, algo que no ha ocurrido con Sex tape, que en su estreno en EEUU no ha pasado de los 14 millones de dólares y le costará llegar a los 40 que tuvo de presupuesto. Para el futuro una apuesta mucho más arriesgada, la secuela de Bad Teacher.

Del indie a Cameron Diaz

Peor lo tienes si tu padre es considerado el padre del cine indie en Estados Unidos. Casi nada. John Cassavetes irrumpió como un torbellino en el cine americano de los años 60 y 70, década en la que realiza sus mejores películas, entre ellas Una mujer bajo la influencia, por la que llegó a optar al Oscar al mejor director a pesar de ser un proyecto pequeño.

Con su mujer, Gena Rowlands, como secuaz Cassavettes creó una nueva forma de hacer cine alejado de los estudios y un nuevo estilo que luego ha sido imitado hasta la saciedad.

Con semejante familia cinéfila su hijo Nick no podía ser otra cosa que director de cine. Por desgracia no heredó el don de su padre, y poco a poco va emborronando la herencia familiar.

La sutileza de John se ha convertido en maniqueísmo en Nick. En sus primeros filmes demostró un gusto horrible por meter el dedo en el ojo del espectador. Así ocurría en su segunda película, John Q, un dramón al servicio de Denzel Washington, que secuestraba un hospital para poder salvar a su hijo enfermo y lavar la conciencia del americano medio.

Lo mismo ocurrió en El diario de Noa, película de culto de un gran número de adolescentes por su historia de amor y alzheimer para la que engañó a su propia madre, Gena Rowlands. Un filme que funcionó como un tiro entre los jóvenes y que le dio cierto prestigio que desperdició a las primeras de cambio.

Las enfermedades han sido una obsesión para Cassavettes junior, que volvió al tema, en esta ocasión la leucemia, en La decisión de Anne. Viendo que sus dramones ya no calaban en el público este año dio un giro de 180 grados y saltó a la comedia con toque gamberro en No hay dos sin tres. Su protagonista no podía ser otra que Cameron Diaz.

El resultado ha sido de fracaso para la crítica, pero una sorpresa en la taquilla donde ha superado los 80 millones de dólares para un producto del que no se esperaba nada.

El terror de Oliver Stone

Otro de los vástagos que han probado suerte en el mundo del cine es el de Oliver Stone. O mejor deberíamos decir Alí. El hijo del director de JFK ha salido más en los medios por sus polémicas acciones y declaraciones que por sus méritos artísticos.

En 2012 montó un gran revuelo cuando se convirtió al Islam y pidió que todo el mundo comenzara a llamarle Alí. En una entrevista para una televisión iraní, Alí / Sean Stone se confesó seguidor de Ahmadineyad y manifestó que Hollywood le discriminaba por ser musulmán.

Por ello había creado una productora para realizar filmes basados en la cultura de Irán, un país con “los mayores productores de cine de Oriente Próximo”. La gota que colmó el vaso fue cuando le preguntaron por las armas nucleares de Irán, algo de lo que se manifestó partidario “porque es una república”.

Es probable que se haya quedado en Irán, ya que desde aquellas declaraciones nadie ha sabido más de su carrera cinematográfica. Una carrera que en este caso fue guiada por su padre, para el que trabajó como director de los documentales sobre el rodaje de Alejandro Magno.

Su ópera prima (y también última película), Greystone Park, fue un filme de terror que nadie vio, con un reparto desconocido y dos secundarios de lujo: el de Oliver Stone y el propio director. Se estrenó directamente en el mercado del DVD. Ni un padre famoso asegura ya el futuro en Hollywood.

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