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Jorge Volpi: "En México la violencia es impune, nunca les ocurre nada a los asesinos"
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Entrevista

Jorge Volpi: "En México la violencia es impune, nunca les ocurre nada a los asesinos"

El aclamado novelista mexicano presenta nueva novela, 'Partes de guerra' y ha fijado su residencia en España desde hace unos meses como director del Centro de Estudios Mexicanos de la UNAM

Foto: Jorge Volpi (EFE Isaac Esquivel)
Jorge Volpi (EFE Isaac Esquivel)

Jorge Volpi (Ciudad de México, 1968) es, en palabras del aclamado novelista y crítico estadounidense Edmund White, “uno de los más interesantes escritores vivos”. Y es además, desde febrero de este año, español de adopción. Volpi llegó a España hace unos meses como director del Centro de Estudios Mexicanos de la UNAM y, en este reducido periodo de tiempo, ha demostrado que su programa de unión cultural entre ambos países no era mera palabrería diplomática para suavizar las declaraciones del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador: en estos meses, Volpi ha participado en decenas de encuentros y diálogos, presentado dos de sus libros y organizado un encuentro literario con perspectiva de género oculta. Ahora, desde Atenas, nos cuenta cómo ha sido enfrentarse una vez más a las heridas que arrastra como mexicano donde quiera que vaya para escribir su última novela, 'Partes de Guerra', el relato de un México que se retuerce entre la violencia y la impunidad.

En 'Partes de Guerra', Volpi nos narra, a través de una voz femenina, el asesinato de una niña en las orillas del río Usumacinta, en la frontera que separa México de Guatemala. Pronto se descubre que este no es un feminicidio como el primero que nos viene a la cabeza, sino que es uno cometido por niños. Y es ahí cuando entra en juego un grupo de neurocientíficos de la UNAM, quienes se proponen entender el origen de la violencia en edades tan tempranas o en “niños asesinos”.

placeholder 'Partes de guerra', de Jorge Volpi (Alfaguara)
'Partes de guerra', de Jorge Volpi (Alfaguara)

Pero la respuesta no es tan sencilla. “Hay muchas teorías distintas de cada miembro del grupo de neurocientíficos que tratan de relacionar este asesinato con otros momentos de la historia donde de pronto se desata la violencia, como, por ejemplo, en la Edad Media o en los genocidios del siglo XX. Investigan también cómo se comportan los simios, que son nuestros parientes más cercanos, y que son esencialmente violentos. También descubren que tiene que ver con los condicionamientos genéticos, psiquiátricos, neurológicos, psicológicos y, desde luego, el entorno. El ambiente de violencia que se vive en México está normalizado: existe violencia contra los migrantes, violencia del crimen organizado y del narcotráfico, violencia del ejército y la guardia nacional, violencia de los medios de comunicación, violencia de las redes sociales, violencia de los videojuegos. Todos esos son elementos que contribuyen a encontrar una respuesta sobre el origen de esta violencia juvenil. El libro es también una metáfora para preguntarse por qué un país como México puede convertirse de pronto en un país tan violento”.

112 muertes al día

México es un país que registra una media de 112 muertes al día, sin contar las desapariciones, que se elevaban a 4000 personas entre enero y mayo de este año. Más de 55 millones viven bajo el umbral de la pobreza y el machismo y la corrupción dejan a las mujeres como las principales víctimas de esta violencia. En este país incapaz de ofrecer derechos humanos básicos a sus habitantes, a Volpi no le sorprende que sean los niños los que empuñen las armas y aprieten los gatillos: “Es una consecuencia de que algo no funciona en el ambiente. El que haya tantos niños asesinos, por ejemplo, en Estados Unidos que de pronto asesinan a sus compañeros, a sus maestros y a sus padres, es una consecuencia de ese sistema que le da tanta importancia al uso de las armas, que las pone a disposición de cualquiera y enaltece su uso. En el caso de México tanta violencia, tan variada y sobre todo, con tanta impunidad en la que no le ocurre nada nunca a los asesinos, donde la violencia se normaliza, la violencia entre los niños se perfila como una muy posible consecuencia de eso”.

placeholder Jorge Voilpi. Foto cortesía de Fundación Casa de México en España
Jorge Voilpi. Foto cortesía de Fundación Casa de México en España

Una violencia que Volpi indaga desde hace mucho tiempo a través de su obra, junto a temas como el origen del mal y el sentido de la justicia. Sin tener que retroceder demasiado, en el año 2018 ganó el Premio Alfaguara por 'Una novela criminal', un libro que explora las fallas del sistema de justicia mexicano. Sobre si habría que tener una vara judicial diferente para los infantes, Volpi responde: “Hay algo muy interesante en el sentido de justicia que tienen los niños. Los niños desde muy pequeños empiezan a desarrollar ciertas ideas de justicia que también tienen los primates. No nos pertenece solo a los humanos, los chimpancés también tienen ideas de justicia y cuando ven que la desigualdad es enorme, también reaccionan a ella. El problema -enfatiza Volpi- es que, además de que haya una especie de ética natural en el ser humano, el entorno y las desigualdades pueden bloquearla y provocar que ese sentido innato de justicia o empatía, se rompa y se desate la violencia”.

Sí tenemos una tendencia genética a la violencia y esa la compartimos todos

Pero no todo es el ambiente y el entorno, dado que la violencia es universal y existe en todos los países y Volpi también la identifica en el nuestro, un país al que dice estar muy contento de mudarse por segunda vez en su vida. “Yo creo que sí tenemos una tendencia genética a la violencia y esa la compartimos todos. Depende de la propia naturaleza darwiniana de los seres vivos, pues la lucha por la supervivencia es en efecto una lucha y en ciertos momentos se vuelve violenta. Y luego el contexto modifica y altera esas tendencias. La violencia en España es distinta a la mexicana en este momento, pero si pensáramos en la guerra civil española pues sería parecida a la que se vive en México actualmente. Simplemente que, y esto es una gran esperanza para México, España pasó de ser una sociedad hiper violenta en los años 30 y 40, a convertirse finalmente poco a poco en una sociedad que controla bastante bien la violencia explícita. Ahora, no deja de haber otro tipo de violencia. En España sigue habiendo mucha violencia intrafamiliar y mucha violencia de género. Pero los otros tipos de violencia son infinitamente menores que en México”.

“Aún así -añade-, todo indica que estamos, como dice Steven Pinker, en la época menos violenta de la historia en términos generales. Pero eso no significa que en ciertas sociedades, en ciertos lugares, la violencia no sea incluso mayor de la que ha habido en el pasado y México es uno de estos casos. Y yo creo que, de cara al futuro, vamos a seguir en esta combinación de sociedades que intentan controlar cada vez más la violencia y que a veces lo consiguen pero donde sin duda van a seguir surgiendo grandes brotes y donde nunca podremos saber, si esos brotes que explotan en un mundo globalizado, y en un mundo que en fondo tiene equilibrios tan frágiles, no pudieran llevarnos a una nueva guerra mundial, que en el fondo no es más que una explosión de la violencia generalizada y global”.

Cultura frente a violencia

Una suerte de vasos comunicantes de violencia, de equilibrios y desequilibrios de estabilidad social mundial que Volpi no pretende resolver a través de la gestión cultural que practica, dado que el problema de la violencia exigiría la actuación de las instituciones y un cambio en las dinámicas sociales más complejo. “La cultura me parece uno de los trabajos centrales de la humanidad. La cultura no es un accesorio, no es un simple entretenimiento, no solo es una porción de la vida; es algo que transforma vidas, transforma las sociedades, permite reconocer la complejidad de lo humano, hacernos preguntas, cuestionarnos, enfrentarnos a la realidad, enfrentarnos al poder, y todo esto me parece imprescindible. No creo que la cultura pueda acabar con la violencia dado que siempre han convivido, pero sí es una parte importante para entenderla y disminuirla”.

Su labor como gestor cultural empieza pisando fuerte en nuestro país

Su labor como gestor cultural empieza pisando fuerte en nuestro país: el pasado mes de junio se daban cita en Madrid, en el I Encuentro de las Letras Iberoamericanas, 26 escritoras y 13 escritores para rememorar el caldo de cultivo literario que fue el I Encuentro de Autores Latinoamericanos de Sevilla de 2003, en cuya foto, destaca la presencia de Volpi, Cristina Rivera Garza, Fernando Iwasaki y Roberto Bolaño. Este encuentro fue uno de los últimos eventos a los que asistió el escritor chileno, quien moriría tres semanas después. En la organización de este nuevo festival de las letras, Volpi va un paso por delante y nos ha ahorrado el “de mujeres” en el título, una especificación cuando menos condescendiente. Ser un aliado feminista es otra de sus labores, una que Volpi se toma muy en serio, y la cual ejerció en su penúltimo libro 'Las agujas dementes'. En este libro, que vio hace unos meses su reedición española gracias a la editorial Punto de Vista, Volpi retoma y defiende la figura de la poeta Sylvia Plath y la violencia emocional que sufrió por parte de su marido, el también poeta Ted Hughes.

Jorge Volpi no podrá acabar con la violencia por mucho que la mencione y la estudie. Por mucho que nos comparta sus orígenes. Pero sí nos está dando las claves para entenderla a través de los personajes de sus libros. Y para ponernos a los españoles en la carne de un México que sufre y se desangra. Jorge Volpi ha llegado a España para cambiar nuestra historia, para llenarla de su literatura en continua búsqueda de justicia y de sus inquietudes sobre la condición humana, y para hacer del estrechamiento de la relación con México y América Latina parte de su propia guerra diplomática y cultural.

Jorge Volpi (Ciudad de México, 1968) es, en palabras del aclamado novelista y crítico estadounidense Edmund White, “uno de los más interesantes escritores vivos”. Y es además, desde febrero de este año, español de adopción. Volpi llegó a España hace unos meses como director del Centro de Estudios Mexicanos de la UNAM y, en este reducido periodo de tiempo, ha demostrado que su programa de unión cultural entre ambos países no era mera palabrería diplomática para suavizar las declaraciones del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador: en estos meses, Volpi ha participado en decenas de encuentros y diálogos, presentado dos de sus libros y organizado un encuentro literario con perspectiva de género oculta. Ahora, desde Atenas, nos cuenta cómo ha sido enfrentarse una vez más a las heridas que arrastra como mexicano donde quiera que vaya para escribir su última novela, 'Partes de Guerra', el relato de un México que se retuerce entre la violencia y la impunidad.

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