Es noticia
Menú
Sólo la Biblia compite con Harry Potter: ¿por qué es un artefacto literario perfecto?
  1. Cultura
25 años de la primera parte

Sólo la Biblia compite con Harry Potter: ¿por qué es un artefacto literario perfecto?

El primer libro de la saga fue publicado el 26 de junio de 1997 en Reino Unido y desde muy pronto se convirtió en un fenómeno planetario, transversal y transgeneracional que todavía funciona

Foto: La escritora J.K Rowling publicó 'Harry Potter y la piedra filosofal' el 26 de junio de 1997. (Reuters)
La escritora J.K Rowling publicó 'Harry Potter y la piedra filosofal' el 26 de junio de 1997. (Reuters)

Si lo hubiera planificado, a J.K. Rowling no le habría salido tan bien. Le ocurrió lo que solo pasa cuando se alinean los planetas y toca el Gordo de la Lotería. Porque es imposible haberlo hecho mejor y porque nadie lo ha hecho mejor desde entonces: este domingo se cumplen 25 de años de la publicación en Reino Unido de 'Harry Potter y la piedra filosofal', el primer volumen de una saga que lleva más de cien millones de ejemplares vendidos en todo el mundo (en cientos de idiomas), que se sigue vendiendo y leyendo y que, a estas alturas, ya solo compite con La Biblia (y posiblemente se lea más). "Es un artefacto perfecto desde el punto de vista editorial, un fenómeno casi irrepetible", lo describe José Antonio Cordón, catedrático de la Universidad de Salamanca y director de E-LECTRA, el grupo de investigación sobre Lectura, Edición Digital, Transferencia y Evaluación de la Información Científica. Una saga que se convirtió en "un bestseller canónico" y que supuso un antes y un después en la industria editorial y en la información sobre libros infantiles y juveniles en la prensa. Solo puede ser una carambola.

Por supuesto, una muy feliz. Y, por supuesto, eso tampoco minusvalora el talento de la escritora británica, pero como dice Cordón, en todos estos casos "hay que tener suerte y que alguien apueste por ti". Si Bloomsbury no lo hubiera publicado aquel junio de 1997, Harry Potter quizá solo existiría en los cajones de la casa de Rowling. Ni habría películas, ni fan fictions, ni merchandising ni nada. Como distopía tampoco está mal.

"Es un artefacto perfecto desde el punto de vista editorial, un fenómeno casi irrepetible"

Pero lo cierto es que está entre nosotros y que lleva un cuarto de siglo acompañando a distintas generaciones de lectores. Los primeros, de hecho, ya han sobrepasado los 30 años. Como tal fenómeno, Cordón y la también investigadora María Muñoz Rico acaban de publicar el ensayo académico 'Los bestseller y el caso Harry Potter' (Ediciones Trea) en el que analizan qué convirtió a esta saga en el éxito literario y comercial más extraordinario de las últimas décadas y qué supuso para la industria.

"Nos dimos cuenta de que casi en el momento en el que salió empezó a tener éxito. Y no fue un éxito normal a corto plazo, con una duración editorial corta pero intensa, que es lo habitual en los bestsellers, sino que el éxito se mantuvo en el tiempo. Desde el primer momento fue un fenómeno atípico que concitó fans y seguidores por millones en todo el mundo", comenta Cordón.

Internet y el mal

Uno de los motivos fundamentales fue Internet. Probablemente es el primer super bestseller que se ve beneficiado por la red global. "Internet comienza a funcionar en 1995 y Harry Potter sale en 1997. El desarrollo de la web y, sobre todo, cuando las redes sociales comienzan a proliferar generan una influencia que ayuda a la difusión del fenómeno", manifiesta el catedrático, que observa cómo este libro ya no solo es leído por los chavales sino que incluso interesa a los científicos que empiezan publicar libros de sociología, antropología, psicología o economía a partir del universo de Harry Potter. Hay pocos protagonistas que hayan tenido este eco más allá de sus propias historias. Y mucho menos un personaje infantil fuera de los clásicos de los hermanos Grimm o Andersen.

placeholder Una primera edición de 'Harry Potter y la piedra filosofal', que salió a subasta en Christie's el pasado mayo. (Reuters)
Una primera edición de 'Harry Potter y la piedra filosofal', que salió a subasta en Christie's el pasado mayo. (Reuters)

En este sentido, una de sus grandes virtudes es que era un libro infantil, pero que también gustaba a los adultos. Para los investigadores esto sucedió porque las historias y los personajes jugaban con la ambigüedad. El mundo de Harry Potter no es el maniqueo infantil del blanco y negro sino que hay matices, distintos perfiles y cosas que hoy nos parecen buenas y mañana no tanto. Y después estaba el mal, que es un concepto que casi siempre está en los conflictos de la literatura de adultos y que en esta saga aparece de forma implícita y no solo en la trama sino en el protagonista. "Harry Potter tiene una parte positiva, pero comparte la personalidad de Voldemort porque forma parte de él. Es Doctor Jekill y Mr. Hide en la figura de un niño y ese es un elemento de madurez fundamental para que el libro haya tenido éxito en distintos segmentos de la población", sostiene Cordón.

Saga, películas, fans

Más parámetros exitosos en los que probablemente Rowling no pensó mientras escribía. Harry Potter es una saga de ocho libros y eso, según los que conocen la industria, genera una serie de ventajas. "Una de ellas es que los personajes van creciendo al mismo tiempo que los lectores. Y eso favorece los fenómenos de identificación, de seguimiento y de fidelidad", comenta Cordón. A Potter, Hermione y Ron sus lectores jóvenes los ven pasar de niños a adolescentes y después a adultos casi al mismo tiempo que ellos por lo que la identificación no es nada difícil.

"Los personajes van creciendo al mismo tiempo que los lectores. Y eso favorece los fenómenos de identificación, de seguimiento y de fidelidad"

Por otro lado, aunque se titule Harry Potter no son libros de un solo protagonista, sino que es una obra muy coral y con una variedad de personajes intensa. "Proliferan los personajes con caracteres contrapuestos, con lo que los elementos de identificación también se multiplican y diversifican, y así pueden captar a una mayor cantidad de público. Dentro de Hogwarts crean cuatro casas con perfiles muy diferenciados con lo que los perfiles de identificación se segmentan", manifiesta el catedrático.

Después llegaron los factores externos que también dispararon su éxito y presencia planetaria. Desde las películas a los cómics, los fanfictions —las historias que otros crean a raíz de los personajes y que se cuentan por millones—, el merchandising, los ebooks, audiolibros, el turismo cultural (como la librería de Oporto), los clubs de fans, los acontecimientos en torno a la saga como este aniversario y la implicación educativa, puesto que desde los colegios también se ha fomentado la lectura de este libro. "Se despliegan una serie de prestaciones de consumo que favorecen una segmentación de mercados. Y, además, ya no hace falta llegar a Harry Potter solamente desde la lectura, aunque esta tenga un papel muy importante", añade Cordón.

Cambios en la industria

El fenómeno es tan grande que desde el principio removió los cimientos de la industria editorial. Convirtió a su autora en multimillonaria, pero ella también supo mover muy bien sus cartas y no depender de nadie. Su gran acierto fue ser capaz de desligarse del control de las grandes multinacionales y no someterse a gigantes como Amazon y Apple. Lo hizo a través del sitio web Pottermore, luego convertido en Wizarding World, que le sirve para comercializar toda su obra en digital y así establecer ella las reglas de comercialización, difusión y los límites sobre los cuales se tienen que desarrollar las colaboraciones para la venta de sus productos.

placeholder Fotograma de 'Harry Potter y la piedra filosofal', la primera de la franquicia. (Warner Bros)
Fotograma de 'Harry Potter y la piedra filosofal', la primera de la franquicia. (Warner Bros)

Con estos mimbres, Rowling era la autora, la distribuidora, la editora y la librera. Y, además, sin dejar de generar contenido puesto que en este sitio web, como explica Cordón, la producción se va incrementando y enriqueciendo con aportaciones exclusivas con lo que sus seguidores siempre tienen algo de qué hablar y hay una presencia mediática constante. Rowling tuvo mucha suerte, pero también hay que saber qué hacer con ella cuando te toca.

En los medios, Harry Potter supuso otro terremoto y si hoy hay mucha más presencia de libros infantiles y juveniles en la prensa es, en buena parte, gracias a él. Los primeros que se dieron cuenta de que algo estaba pasando fueron los del 'New York Times' cuando observaron cómo en la lista de los más vendidos se colaba ‘Harry Potter y la piedra filosofal’ y cada vez iban entrando el resto de títulos de la saga con lo cual la lista parecía casi de libros infantiles. Y esto no gustó a las editoriales (ni autores) que se consideraban "serios" y para lectores exigentes por lo que hubo varias quejas. Al final el periódico acabó creando la lista de libros más vendidos infantiles que se mantiene a día de hoy.

Rowling, cancelada

El último fenómeno que tiene que ver con Harry Potter y con su autora y que también ha sido analizado por estos investigadores es la campaña de acoso y cancelación que sufrió tras la publicación de un tuit sobre las mujeres transgénero y que, como apostilla Cordón, "ejemplifica muy bien lo que está ocurriendo en el mundo de la cultura".

Rowling es una escritora que no acostumbra a dar entrevistas y, en ese sentido, mantiene un cierto aura misterioso que la acerca a autores escurridizos como J. D. Salinger o Thomas Pynchon. Sin embargo, como le ha tocado vivir en el siglo XXI y no en el XX, es tremendamente activa en las redes sociales, sobre todo en Twitter, la cual, como ya se sabe hoy en día, es un arma peligrosa por todas las toxicidades que la anidan. Rowling escribe en esta red de todo tipo de temas y durante la pandemia, al contestar a un informe que se titulaba "las personas que menstrúan" señaló que estas "antes eran conocidas como mujeres". Faltó tiempo para que aquello se convirtiera en un polvorín y la escritora fuera tachada de "tránsfoba" (entre lo menos denigrante), un asunto que ya venía de atrás.

placeholder Una estatua de Harry Potter en Leicester Square, en Londres en 2020. (Reuters/Hannah McKay)
Una estatua de Harry Potter en Leicester Square, en Londres en 2020. (Reuters/Hannah McKay)

"En el mundo de la cultura hay un movimiento de recuperación de formas de censura que ya no es institucional como en el siglo XIX cuando de los poderes del Estado contra aquellos que podían atentar contra la monarquía, la religión… ahora es una persecución personal y su vida particular. Rowling ha sido objeto de escraches en la puerta de su casa, amenazas de muerte de una persecución que no tiene ningún sentido en una sociedad que se pretende libre", sostiene Cordón que resalta que parece increíble cómo, a día de hoy, hay que insistir en que "Rowling puede tener la opinión que le dé la gana sobre las personas transgénero y manifestar su opinión por la libertad de expresión que todo el mundo tiene".

"A Rowling algunas librerías le retiraron esos libros amados por millones de personas; asociaciones exigieron devolver los premios"

Además de las implicaciones personales, lo más grave, apostilla el catedrático, es que esta cancelación —que puede venir desde todo tipo de direcciones ideológicas— también se pretende que llegue al mundo laboral. Cuando una opinión no gusta es habitual recibir tuits exigiendo el despido del trabajo de esa persona. A Rowling, la autora de los libros más leídos de las últimas décadas, algunas librerías le retiraron esos mismos libros amados por millones de personas; asociaciones que la habían premiado exigieron que devolviera los premios; e incluso algunos trabajadores de Hachette se negaron a maquetar 'The Ickaboj', un libro en el que Rowling estaba trabajando y que acabó publicando 'online'. "Se negaban a publicar a una autora una obra que no tenía nada que ver con sus opiniones y que iba dirigida a un público infantil, solo por estar en desacuerdo", se lamenta Cordón.

Es probable que a Rowling, hasta cierto punto porque siempre escuece, todo esto le dé más o menos igual. No necesita a otra empresa para ser publicada. Sigue teniendo millones de fans en todo el mundo. Harry Potter se lee desde Europa a América, China y La India. Pronto la leerán los hijos de sus primeros lectores. Y se tardará mucho tiempo en que algo tan perfecto vuelva a ocurrir. Algo que, sin duda, tendrá que ser mágico.

Si lo hubiera planificado, a J.K. Rowling no le habría salido tan bien. Le ocurrió lo que solo pasa cuando se alinean los planetas y toca el Gordo de la Lotería. Porque es imposible haberlo hecho mejor y porque nadie lo ha hecho mejor desde entonces: este domingo se cumplen 25 de años de la publicación en Reino Unido de 'Harry Potter y la piedra filosofal', el primer volumen de una saga que lleva más de cien millones de ejemplares vendidos en todo el mundo (en cientos de idiomas), que se sigue vendiendo y leyendo y que, a estas alturas, ya solo compite con La Biblia (y posiblemente se lea más). "Es un artefacto perfecto desde el punto de vista editorial, un fenómeno casi irrepetible", lo describe José Antonio Cordón, catedrático de la Universidad de Salamanca y director de E-LECTRA, el grupo de investigación sobre Lectura, Edición Digital, Transferencia y Evaluación de la Información Científica. Una saga que se convirtió en "un bestseller canónico" y que supuso un antes y un después en la industria editorial y en la información sobre libros infantiles y juveniles en la prensa. Solo puede ser una carambola.

Harry Potter
El redactor recomienda