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¿Quién es Cardona? La hispanoalemana que arrasa en la novela negra
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¿Quién es Cardona? La hispanoalemana que arrasa en la novela negra

Su novela 'Los dos lados' (Siruela) presenta a una pareja de guardias civiles bastante heterodoxa y se ha convertido en un llamativo éxito en los últimos meses

Foto: Teresa Cardona (CEDIDA POR LA EDITORIAL)
Teresa Cardona (CEDIDA POR LA EDITORIAL)

Teresa Cardona es la gran revelación en el campo de la novela negra española de este año. Y es también una interesante rareza en el panorama literario por biografía, por recorrido y por ‘Los dos lados’ (Siruela), la historia que hace solo unas semanas llegó a las librerías y que ya ha alcanzado la tercera edición. Un crimen extraño sucedido en San Lorenzo de El Escorial en 2016 que se entrecruza con unos hechos sucedidos en el mismo pueblo en 1989 y que a la vez se entremezclan con ETA, los GAL y los discursos de lo políticamente correcto. Un combinado de 400 páginas plagado de diálogos que entra como el agua y que, más allá del propio suceso, también incita a un debate interno en el lector. No es poca cosa.

placeholder 'Los dos lados', de Teresa Cardona
'Los dos lados', de Teresa Cardona

“Es un caso ambiguo porque a mí me parece que la vida no es ni blanca ni negra sino siempre gris. Me encanta intentar describir ese gris para decirles a todos los sectarios que no todo es blanco y negro”, cuenta Cardona por teléfono a este periódico como declaración de intenciones. Su propia vida es una mezcolanza de idiomas y culturas que otorgan a la novela una riqueza y un cariz distinto al habitual. Para empezar, aunque nació en Madrid en 1973, Teresa no se apellida Cardona sino Todenhöfer y en 1990 se trasladó con su familia a vivir a Alemania, de donde procedía su familia paterna. Fue al lanzarse a la escritura cuando decidió utilizar el apellido de su madre por aquello de que Todenhöfer no es una palabra muy practicable para los lectores españoles. Sin embargo, no es el primer cambio de apellido como escritora.

Éxito en Francia

Su relación con la literatura empezó hace unos años, pero no fue en Alemania, sino en Francia y de una manera muy caprichosa mientras trabajaba en la biblioteca del colegio de sus hijos. El profesor de primaria de uno de ellos le envió, como al resto de padres, un cuento para que se lo leyesen a los niños y Cardona, aunque le gustó, le objetó algunos fallos. Tras algunos intercambios de emails, entre los dos dieron a luz a un nuevo cuento, una experiencia que les hizo plantearse que tenían que escribir algo juntos. Empezaron con libros juveniles, pero pronto se decantaron por la novela negra, un género con bastante tirón en Francia. Así surgieron ‘Un travail à finir’ y ‘Terres brûlées’, que se hicieron un importante hueco entre los lectores franceses (no están traducidas al español). Fue la primera vez que Cardona cambió de apellido y su Todenhöfer se convirtió en Todenne, “por la misma razón que en España”.

"La vida no es ni blanca ni negra sino siempre gris. Me encanta intentar describir ese gris para decirles a todos los sectarios que no todo es blanco y negro"

Aquellas dos primeras novelas en francés marcaron el tono de lo que quería escribir. “No queríamos una adolescente descuartizada y buscamos un trasfondo histórico. Elegimos la guerra de Argelia y matamos a un señor mayor en una residencia de ancianos”, comenta Cardona. El segundo se centraba en la historia de Alsacia y Lorena, un territorio que le apasiona también por ser una mezcla: como muchos recordarán de los libros de Historia, entre 1870 y 1945 fue zona francesa y alemana según los resultados de diferentes guerras con terribles consecuencias para la población (a los soldados alemanes se les llegó a considerar traidores en 1918 al convertirse en parte del estado francés).

“Me interesa mucho esta historia y los dramas familiares que hay. Además, me impulsó a escribir ‘Los dos lados’ para ahondar en todo lo que son los prejuicios y lo que es juzgar a alguien sin ver en qué momento personal está, y cómo nos atrevemos a juzgar a alguien sin tener en cuenta el momento histórico en el que se encuentra. Esto de siempre estar convencido de la verdad, de mis principios son estos y yo nunca… Yo creo que, por lo menos, hay que intentar comprender y no prejuzgar demasiado”, comenta Cardona.

Un crimen en la sierra madrileña

Mientras escribía esa segunda novela se le coló la historia que está ahora en las librerías españolas. Cuando su familia se marchó a Alemania mantuvo la casa de El Escorial en la que siempre habían vivido sus abuelos, donde ella había pasado su infancia y donde continúa yendo ahora que ha regresado a Madrid. Por ese motivo decidió que todo transcurriese allí. “El Escorial había sido mi patria, mi hogar. Tenía que escoger un sitio que conociese. Además, cuando te vas a vivir al extranjero la última etapa que viviste allí se te queda grabada de forma más nítida”, explica.

placeholder Teresa Cardona (CEDIDA POR LA EDITORIAL)
Teresa Cardona (CEDIDA POR LA EDITORIAL)

Las novelas policiacas, dice, tienen a su vez algo de guía de viajes. Los lectores pueden reconocer Vigo gracias a las novelas de Domingo Villar, las islas Canarias gracias a las de Alexis Ravelo o Sicilia gracias a las de Andrea Camilleri. “Tienes que conocer el sitio del que escribes”, añade. A eso se sumaba que le parecía un decorado perfecto: “Es la cuna del arte y del saber… y sigue siendo un pueblo muy vivo, no es un pueblo dormitorio ni tampoco muy urbanita. Y se ha mantenido gracias al Monasterio porque todo el casco histórico no se ha podido tocar mucho por eso y no se ha podido hacer ningún desastre. Y la gente se sigue conociendo… La gente puede vivir y trabajar en El Escorial, no se va todos los días a Madrid”.

Y allí colocó a su pareja de guardias civiles, la teniente Karen Blecker, una alemana que se ha pasado casi toda su vida trabajando para la Europol, y el brigada Cano, del que enseguida se sabe que es homosexual. Hace ya tiempo que el escritor Lorenzo Silva le quitó la polvareda rancia a la guardia civil con sus novelas, pero la pareja de Cardona es un paso adelante. Y le salió más que queriendo, por cultura.

"Mi idea del guardia civil está muy afectada por la que se tiene en el norte de Europa. En Alemania se les considera los super expertos en terrorismo"

“Mi idea del guardia civil está muy afectada por la que se tiene en el norte de Europa. En Alemania se les considera los super expertos en terrorismo, así que la imagen del tricornio la tengo pero de mis abuelos, de las películas de Paco Martínez Soria. Por eso quizá yo no tenía esa imagen tan rancia de la Guardia Civil”, aclara. Por su propia biografía también le interesaba que su protagonista fuera extranjera. “Yo llevo muchos años viviendo fuera e iba a meter la pata seguro. A ella le llaman la atención cosas de España porque a mí hay cosas que me llaman la atención. Por ejemplo, alguien en España falta al trabajo y al día siguiente todo el mundo le pregunta qué te ha pasado, estás bien, pero en Alemania a nadie se le pasaría por la cabeza preguntar por qué ha faltado al trabajo, les parecería una falta de educación horrorosa”.

Contra lo políticamente correcto

Cardona se siente cómoda en la novela negra -ha cogido carrerilla y para octubre llegará su próximo libro- porque, dice, así puede expresar diferentes opiniones acerca de temas problemáticos. Por eso le gustan autores como el francés Pierre Lemaitre y el alemán Ferdinand Von Schirach, que también suelen jugar con los asuntos polémicos, la moral y los tabúes. Ahora tiene su propia cruzada contra lo que se puede decir y lo que no, algo de lo que su protagonista Karen Blecker se queja en distintos momentos. Aunque pueda parecer una inspiración del twitter español esto lo ha tomado de los debates que existen en Alemania en la actualidad. “En Alemania es brutal y mi experiencia es que todo lo que pasa en Alemania acaba llegando a España. Allí, por ejemplo, una diputada de los Verdes casi ha tenido que dimitir porque ha dicho que cuando era pequeña le encantaba disfrazarse de jefe indio. Y te quedas… pero a ver, ¿estos son los problemas?”, manifiesta un tanto contrariada.

"Muchas veces tenemos incluso miedo de decir lo que pensamos porque las posiciones están tan claras que el otro se siente atacado"

Lo mismo le parece todo el asunto del lenguaje inclusivo con el género no binario. En Alemania, explica, incluso en la televisión los domingos por la noche ya hay presentadores que hacen una pausa en silencio entre el masculino y el femenino para expresar lo que aquí denominamos con la ‘e’, ya que en alemán no existe ese sufijo. “Si yo no fuera ni hombre ni mujer no me gustaría estar en la nada. En Alemania ya en todas las cartas oficiales está el hombre, mujer y una estrellita entremedias”, insiste.

‘Los dos lados’ es una novela trufada de este tipo de debates sobre el sexismo, la xenofobia, la homofobia o incluso la legitimidad para ejercer la violencia. Hasta qué punto puede llegar el Estado para tomarse la venganza por su mano, por ejemplo. A Cardona le gusta fomentar la sana discusión de toda la vida. Mirar a los dos lados de la moneda. “Yo creo que el diálogo se ha perdido mucho. Muchas veces tenemos incluso miedo de decir lo que pensamos porque las posiciones del bien y del mal en las diferentes sectas están tan claras que prácticamente no puedes discutir porque el otro se siente atacado. Esto pasa en España, en Alemania y en Francia. Cada vez nos juntamos con personas que se parecen más a nosotros y lo único que hacemos es afirmarnos los unos a los otros con pequeñas variaciones, pero todos hablando de lo mismo. Y eso sí es una pena”, concluye. Su novela que, por cierto, no se queda corta en violencia explícita, es un muy sugerente oasis en medio de una paleta con los mismos colores.

Teresa Cardona es la gran revelación en el campo de la novela negra española de este año. Y es también una interesante rareza en el panorama literario por biografía, por recorrido y por ‘Los dos lados’ (Siruela), la historia que hace solo unas semanas llegó a las librerías y que ya ha alcanzado la tercera edición. Un crimen extraño sucedido en San Lorenzo de El Escorial en 2016 que se entrecruza con unos hechos sucedidos en el mismo pueblo en 1989 y que a la vez se entremezclan con ETA, los GAL y los discursos de lo políticamente correcto. Un combinado de 400 páginas plagado de diálogos que entra como el agua y que, más allá del propio suceso, también incita a un debate interno en el lector. No es poca cosa.