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¿Cómo reconocer a un estafador de Tinder? Por qué caer en el engaño es más fácil de lo que crees
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"No pienses que no te puede pasar a ti"

¿Cómo reconocer a un estafador de Tinder? Por qué caer en el engaño es más fácil de lo que crees

La lingüista forense Sheila Queralt publica 'Estafas amorosas', un análisis de las estrategias de los cuatro mayores estafadores de mujeres de España, la culpabilización de las víctimas y sus paralelismos con la violencia de género

Foto: Foto: Marwan Ahmed/Unsplash.
Foto: Marwan Ahmed/Unsplash.

Albert Cavallé, conocido como el estafador del amor, ha vuelto al banquillo a principios de esta semana. Ya son tres sentencias firmes las que han condenado a este joven por distintos delitos relacionados con la simulación, la estafa o la apropiación indebida. En 2021, la Audiencia de Barcelona le impuso tres años y medio de prisión y una indemnización de 70.000 euros a su expareja, a la que engañó para comprar un coche, asumir varias deudas (que continúa pagando) o utilizar su documentación sin su permiso. Conoció a la mujer en 2015, en una web de contactos. Cuando se publicó la sentencia, la víctima de Cavallé declaró a 'ABC': "Supongo que es difícil hacerse a la idea de lo que siente alguien que pasa por una pesadilla así: las deudas, la culpabilidad, la revictimización, ya que no es un delito bien visto por la sociedad y la autoestima acaba por los suelos".

Tres años antes, el mismo Cavallé fue absuelto de otra denuncia por estafa. En este caso, engañó a una mujer a la que conoció en Badoo y con la que mantenía una relación para que le prestara varias cantidades de dinero, que ascendieron a los 2.280 euros. Le aseguró que no podía acceder a sus cuentas, que necesitaba cerrar un negocio o pagar unas operaciones quirúrgicas. La jueza absolvió a Cavallé y consideró que la víctima se creyó unas mentiras "difícilmente creíbles" y que podría haber evitado la estafa con "una mínima autoprotección o diligencia". Como parte de su investigación, la lingüista forense Sheila Queralt analizó cientos de comentarios en redes sociales en relación con los casos de Albert Cavallé y de otros de los estafadores de mujeres más importantes de España. De las más de 300 opiniones, encontró que el 51% se posicionaban a favor de la víctima. Pero el otro 49%, a favor del estafador.

placeholder 'Estafas amorosas'. (Larousse)
'Estafas amorosas'. (Larousse)

Ingenuas, tontas, imprudentes, desesperadas, cazafortunas. Muchos de los comentarios que Queralt recogió descalificaban y menospreciaban a las mujeres que sufren estos engaños. Y en el 78% de los casos, los que se posicionaban a favor del estafador eran hombres. "La verdad es que no pude dar crédito ante estos primeros resultados. Sabía que la sociedad culpabilizaba a las víctimas en muchos casos, pero que los porcentajes estuvieran tan igualados es en realidad alarmante", opina en una de las conclusiones de su último título, 'Estafas amorosas' (Larousse, 2022). "No me imagino unos porcentajes de posicionamiento así en ningún otro tipo de crimen".

En 'Estafas amorosas', Sheila Queralt disecciona y analiza algunos de los mensajes de cuatro de los estafadores de mujeres más mediáticos de España, para desvelar que existen no solo patrones de actuación, sino técnicas de manipulación, coerción, engaño, aislamiento e incluso amenazas similares a las que se dan en casos de violencia de género. Los mensajes que analiza Queralt corresponden a los casos de Albert Cavallé, el 'estafador del amor', con más de 40 afectadas. Francisco G. Manzanares, el 'donjuán alavés', más de 50. Rodrigo Nogueira, el 'donjuán gallego', más de 70. Y Carmelo Hernando, cuya causa continúa abierta, presuntamente a varias decenas. "Es mucho más fácil caer de lo que todos imaginamos", argumenta la lingüista. "Sí es verdad que las mujeres que buscan están abiertas al amor, de ahí que las encuentren en webs de citas. La mayoría de ellas tienen economías saludables, por eso las contactan. Muchas de ellas tienen estudios y carreras profesionales altamente reconocidas, como pueden ser abogadas, informáticas, enfermeras, médicos... Caer en el engaño no depende de la capacidad que puedan tener de reconocer este tipo de patrones".

placeholder La lingüista forense Sheila Queralt. (Júlia Castells Ribalta)
La lingüista forense Sheila Queralt. (Júlia Castells Ribalta)

El patrón: ¿cómo engañan a sus víctimas?

"Por lo general, estos cuatro depredadores se sirven de las redes sociales para analizar a las posibles víctimas y crear una identidad a su imagen y semejanza. Se sirven de lo que se conoce como 'ingeniería social' para engañar a su víctima: un conjunto de técnicas de manipulación psicológica para tejer una perfecta telaraña", explica la lingüista en el libro. Según su investigación, los estafadores amorosos seducen a sus víctimas mostrándose con una identidad que encaja asombrosamente bien con sus gustos. Usan una lista de aficiones y preferencias para crear una "conexión total" desde los primeros mensajes intercambiados. Y, en todos ellos, Queralt establece tres fases del delito con ejemplos de mensajes de estos casos: la captación, la estafa y el desenmascaramiento.

1. Captación

En estos primeros mensajes, tras la investigación previa, el sujeto suele hacer énfasis en la importancia de la confianza. Según Queralt, es una palabra que se repite con frecuencia, junto a 'verdad' y 'honestidad'. 'Estafas amorosas' recoge algunos ejemplos: "Lo más importante es tu honestidad y tu confianza para que esta relación funcione". "Primero pensé que no podía confiar en ti, lo siento. Ahora estoy muy bien contigo y es por eso que eres real". "Lo más importante que he aprendido, entre muchas más cosas, es a confiar y ser sincero contigo".

Normalmente, los estafadores crean una narrativa personal de superación y desgracias, en las que se sostendrán los favores que se pedirán posteriormente. Así es como lo explicaba una de las víctimas de Rodrigo Nogueira: "Que su hermana era una drogadicta que había abandonado a su propia hija y su hermano gestionaba el dinero de una herencia, sangrándolo vilmente... [...]. Había que sumarle que él tenía cáncer, enfermedad que habían padecido sus padres y que él afrontaba con el miedo de un niño pequeño".

Una de las estrategias comunes entre los casos de estafa y los de violencia de género es la manipulación de la realidad

Una de las estrategias comunes entre los casos de estafa y los de violencia de género, que Queralt señala en este punto, es la manipulación de la realidad, hasta el punto que la víctima cae en el engaño de forma escalonada y discreta. "Ya que vas al bazar, ¿podrías recargarme el móvil? Me estoy quedando sin saldo y no voy a poder hablar con mi amor esta noche". En este tipo de mensajes, según advierte la lingüista forense, el estafador busca que la víctima se centre en el deseo romántico y no en el dinero. Además, no concibe la posibilidad de que la receptora del mensaje rechace su propuesta de hablar por teléfono. Así, las demandas presentadas de este modo van calando en las víctimas, que se ven incapaces de rechazar al estafador por miedo a resultar descortés o desagradecida.

Otro de los patrones que la lingüista destaca es el de mensajear a horas intempestivas. "Solo te mando este mensaje para decirte que te quiero". "Buenas noches princesa ¿no te vas a dormir ya?" (sic). "Que tengas un feliz día, te amo, deja ya el teléfono y concéntrate al volante". Los mensajes están destinados a ocupar un espacio mental, con patrones graduales de control coercitivo, en el que el estafador demuestra saber qué hace y en qué circunstancias se encuentra la víctima a lo largo del día.

"Dejan varias coartadas, que son como migas de pan para cuando llegue ese accidente o ese suceso en el que va a necesitar la ayuda"

2. La estafa

Finalmente, el estafador construye un proceso largo y con implicación emocional de la víctima, que legitima sus peticiones. "He tenido que llamar a la grúa y no sé cómo voy a llegar a la entrevista. No llevo ni un céntimo encima". Este tipo de engaños no se producen desde el primer momento, explica Sheila Queralt, sino que comienzan tras un largo proceso. "No reaccionarías igual sabiendo que el vehículo no funcionaba demasiado bien y que esa entrevista es en extremo importante", señala. Así, toda la relación precedente, los regalos, el control, están destinados a este momento.

"Las víctimas ya se encuentran dentro de una relación. Él ha dejado varias coartadas que son como migas de pan para cuando venga ese accidente o ese suceso en el que va a necesitar la ayuda", comenta Queralt. Otro de los aspectos comunes entre los estafadores es la voluntad de aislar a las mujeres de su entorno: "Qué pensarán tus amigas de mí cuando se lo cuentes...". A través de este tipo de mensajes, se produce un secretismo y aislamiento gradual de las víctimas con su entorno. La única realidad válida es la de su relación con el estafador.

3. El desenmascaramiento

"Estar dentro de una relación de pareja y toda la implicación emocional que eso supone para la víctima es lo que dificulta reconocer y actuar ante los engaños, en muchos casos". Según la lingüista, en los cuatro casos analizados, el desenmascaramiento del estafador produce distintas estrategias, "propias de los delitos de abuso verbal que se dan en casos de violencia de género". En muchos casos, esta fase comienza con evasivas o excusas para evitar las preguntas (una enfermedad, un mal día), con la ridiculización de la víctima ("no estás bien de la cabeza") o con señalar que la cantidad sustraída es insignificante: "Me acabo de comprar un coche de 170.000 euros, imagínate para qué quiero 1.000 euros. Es absurdo".

En otros casos, los estafadores pueden llegar a proferir amenazas, insultos o llegar a la agresión. Fue el caso de Albert Cavallé, que amenazó a sus víctimas y a su entorno. O el de Rodrigo Nogueira, que llegó a agredir físicamente a una de ellas.

"Me acabo de comprar un coche de 170.000 €, imagínate para qué quiero 1.000 €. Es absurdo"

¿Cómo reconocerlos?

El objetivo de 'Estafas amorosas' es, según su autora, prevenir y concienciar sobre este tipo de delitos. Y, de paso, demostrar que las víctimas de las estafas quedan anuladas antes de poder reconocer el engaño. "Es mucho más fácil caer de lo que solemos pensar", comenta. Si tuviera que elaborar una guía de reconocimiento temprano, Queralt lo tiene claro: "No te fíes si la relación avanza muy rápido, si hay una conexión total desde el principio y las palabras 'confianza' u 'honestidad' aparecen constantemente en la conversación. También son característicos los elogios continuados, conocidos como 'love bombing': recordar y expresar continuamente su amor, su compromiso, apelativos cariñosos...". Además, esta lingüista forense advierte: "Es importante que las víctimas se sientan arropadas para denunciar. Para ello, los agentes judiciales deben estar informados sobre este tipo de estafas, para no ridiculizar ni culpabilizar a las víctimas, como ocurre con algunos casos de violencia contra las mujeres".

Albert Cavallé, conocido como el estafador del amor, ha vuelto al banquillo a principios de esta semana. Ya son tres sentencias firmes las que han condenado a este joven por distintos delitos relacionados con la simulación, la estafa o la apropiación indebida. En 2021, la Audiencia de Barcelona le impuso tres años y medio de prisión y una indemnización de 70.000 euros a su expareja, a la que engañó para comprar un coche, asumir varias deudas (que continúa pagando) o utilizar su documentación sin su permiso. Conoció a la mujer en 2015, en una web de contactos. Cuando se publicó la sentencia, la víctima de Cavallé declaró a 'ABC': "Supongo que es difícil hacerse a la idea de lo que siente alguien que pasa por una pesadilla así: las deudas, la culpabilidad, la revictimización, ya que no es un delito bien visto por la sociedad y la autoestima acaba por los suelos".

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