La estirpe de los muñecos malvados: los ventrílocuos que España no debería olvidar
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La estirpe de los muñecos malvados: los ventrílocuos que España no debería olvidar

Desde el exitoso Señor Wences hasta el polémico José Luis Moreno...un recorrido por los secretos de la ventriloquía

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José Luis Moreno. (Ilustración: Jate)

José Luis Moreno ha caído. No era ningún secreto nada de lo suyo. Durante décadas, los rumores en torno a su figura se han alimentado de testimonios que en el mejor de los casos eran simplemente grotescos. Si toda la gente a la que el empresario debe dinero se diera la mano, España parecería el anuncio de Coca-Cola de “Al mundo entero quiero dar”.

“Lo que de verdad le gusta es despedir a gente”, me dice una fuente que desea permanecer anónima. Crecimos con los inexplicables programas de variedades del ahora imputado por blanqueo de dinero, estafa, organización criminal, y falsedad documental. Su habilidad para vender el mismo programa con diferentes nombres era, en verdad, digno de admiración: Primero, un número de ventriloquia ejecutado por él mismo. Luego, actuación en playback precedida por presentación hiperbólica. Por último, desfile en ropa interior un sábado noche…aunque en ropa interior iba los hombres, porque las mujeres iban sólo en tanga. Los mayores presupuestos de la época eran para las producciones de Moreno, el Cecil B. de Mille de las variedades. Luego llegó el vodevil, y más adelante las series de éxito. Después, la decadencia neroniana.

placeholder José Luis Moreno con su muñeco Rockefeller. (TVE)
José Luis Moreno con su muñeco Rockefeller. (TVE)

Es una lástima que en todo esto los que queden de lado sean los muñecos: Macario, Rockefeller, y el pequeño Monchito. Ha corrido como la pólvora una instantánea retocada en la que los tres asoman a un balcón del célebre Hotel Bellver sujetando una pancarta que dice “Liberad a José Luis Moreno”.

Lo de Moreno ha sorprendido al gran público, pese a las conocidas trifulcas con Yolanda Ramos, Loles León, o Sandra Barneda. Sin embargo la paliza recibida en 2007 daba alguna pista. Pero sobre todo, en 2001 Santiago Segura le dio el papel de su vida en la segunda entrega de Torrente: el diabólico Spinelli.

Segura es especialista en hacer chistes que funcionan para los connoisseurs y para el público llano. Si a usted le hizo gracia la maldad de Moreno en Marbella, imagine a todos los que habían trabajado con él en la vida real. Incluso en la cinta una imponente Rosanna Walls interpretaba a una de sus ayudantes, cuando en la vida real la actriz y bailarina le había dejado plantado, harta de sus malos modales. En 2007 hubo quien brindó. Yo estuve presente.

Pero esto es sólo una parte de una historia mucho más amplia que merece ser contada. Es la historia que une un pequeño pueblo de Salamanca con Jim Henson, la estirpe de los Aragón, un cura ilusionista, un vidente en Leganitos, y a los Aviador Dro. Y si tirásemos del hilo, uniría toda la cultura popular que está en el semi olvido y que gracias a un empresario de mala fama vuelve a tener una percha de actualidad.

El arte de hablar con muñecos

La ventriloquia no vive su mejor momento. Considerada una rama del ilusionismo y un espectáculo de vodevil, parte del público la asocia al género del terror (y más que lo va a asociar ahora). Juanjo de la Iglesia (recordado presentador de CQC y gran conocedor del ilusionismo) lo achaca a la identificación de la disciplina con los muñecos de principio de siglo XX, “con cara de muerto, ojos saltones como los de Mars Attacks, y encima carísimos… La clave está en el guión y en desviar la atención al muñeco”. Puede haber algo de perturbador en ver a un adulto hablar con un muñeco, y más si él habla a través del muñeco, pero hay una voluntad de entrar en el juego que, aparentemente, el público ha perdido.

La maldad tiene una base levísima de verdad


Cuando José Luis Moreno era famoso sólo por ser ventrílocuo, una joven Mary Carmen empezó a despuntar. Galactus (responsable último del fanzine Mondo Brutto) asegura haber leído una entrevista en la que José Luis Moreno contaba displicente que Mary Carmen había sido criada de su casa. Imaginen la estampa: Mary Carmen y el pato Nícol abrillantando los suelos de la mansión Moreno. La maldad tiene una base levísima de verdad, y es que la partenaire de Doña Rogelia fue aprendiz del tío materno de José Luis Moreno: el Señor Wences. ¿Quién es el Señor Wences? Fue un ventrílocuo de esbelta y elegante figura que asombró al mundo y que tiene, ahí es nada, tres calles con su nombre. Una en Las Vegas, otra en Nueva York, y una tercera en Salamanca (nació en Peñaranda de Bracamonte). El mundo en el que nació el Señor Wences era el de los primeros tiempos del cine, cuando aún había circos inmensos como el Ringling, y cuando la gente se movía de una ciudad a otra con lo puesto y encontraba trabajo. Cuando se podía vivir, y muy bien, del mundo del espectáculo.

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José Luis Moreno con 'Monchito' (Gtres)

Wenceslao Moreno quería ser conocido como Señor Wences, y así fue como se presentó al mundo entero. A través del estudio, de la observación y del buen talante consiguió asombrar a públicos del mundo entero: el rey de Egipto, Walter Disney, Ed Sullivan, Richard Nixon, Walter Lang, Harry Truman, Aristóteles Onassis, Carmen Miranda, Jerry Lewis, y muchos otros que no logran eclipsar a los millones (sí, millones) de niños y adultos que adoraban sus creaciones Pedro, la gallina Cecilia, o Johnny. Uno de sus mayores fans era otro benefactor de muñecos y marionetas: Jim Henson, quien le pidió actuar en The Muppet Show en un capítulo que no se emitió en España porque TVE decidió suspender la emisión en el capítulo anterior.

Animales parlantes y una moneda al aire

Su hermano Felipe Moreno era tan buen ventrílocuo como Wences, pero en Nueva York no había chatos de vino y los toros no empezaban nunca, porque no había. Sin embargo la familia mantenía un vínculo porque el célebre artista veraneaba en Béjar, Salamanca, junto al pueblo de Candelario donde dio una de sus primeras actuaciones a cambio de embutido (que luego revendería). Generoso con otros artistas, Wences trabajó con dos generaciones de los Aragón: Emig, Thedy, y Pompoff, y con los hijos de Emig (Gaby, Fofó, y Miliki). El vínculo entre las familias era sólido, e incluso Emilio Aragón tuvo durante tiempo la idea de escribir la biografía de Wenceslao Moreno. No la ha escrito, pero en 2010 estrenó 'Pájaros de papel', película más que inspirada en la vida de los hermanos Moreno.

Puestas una detrás de otra, las anécdotas del Señor Wences recuerdan a la película Big Fish. Fofito, que le conoció, ha tenido la gentileza de hablar con éste diario sobre el tío bueno de José Luis Moreno. “Era muy educado siempre. Él no ensayaba, él improvisaba. Y siempre estaba gastando bromas”. La voz telefónica de Fofito es risueña cuando rememora la generosidad y la creatividad del artista que llegó, como el mítico Luis Comte, a vender un animal prodigioso que, ejem, hablaba.

La última actuación del Señor Wences con Gaby, Fofó y Miliki fue en el Price. El empresario Casellé no les quería pagar. Echaron una moneda al aire. Cara, América. Cruz, Europa. Salió la cara y los Aragón partieron a América, donde coincidieron más veces con el ventrílocuo, pero no delante del gran público.

Trucos de magia en un campo de concentración

En Argelés-sur-Mer hubo un campo de concentración tras la Guerra Civil española en la que un hombre llamado Joan Forns hacía trucos de cartas para los demás presos. Joan había conocido a Joaquín Partagás, dueño de la tienda El rey de la magia (que aún existe) y a un escolapio llamado también Wenceslao. Este otro Wenceslao envió algunos artículos de magia de Argelés para que aquel hombre llamado Joan entretuviera a los demás presos. Unas décadas después Joan y Wenceslao fueron célebres: Joan como el mago Li Chang, y Wenceslao como padre Ciuró, cuyos manuales de cartomancia e ilusionismo educaron a los aficionados al asombro. Pero Ciuró no sólo fue mago (y sacerdote)… también era ventrílocuo. Su muñeco más popular era Luisito, un niño vestido de marinero. Entre sus obras está 'La ventriloquia. Ese arte al alcance de todos' (1963) donde explica cómo hacer creíble al muñeco respondón.

Nada de lo que cuenta Ciuró lo cumplía José Luis Moreno.


“De los cinco sentidos, el oído es el más difícil de engañar”. Decía Ciuró que no convenía usar el micrófono para taparse la boca, porque el público de más de siete años tiene un espíritu crítico y quiere descubrir el truco, pero también quiere seguir en la ilusión. Girar la cabeza, jugar con la vestimenta, preparar alguna frase sin las letras b, p, y m, y aprender a simular determinadas consonantes empujando el paladar hacia atrás. Por hacer un resumen: nada de lo que cuenta Ciuró lo cumplía José Luis Moreno.

Titiriteros emprendedores

Mientras que Ciuró enseñaba a hacer trucos de magia, una hermana de Wenceslao Moreno se trasladaba a vivir a Madrid… se había casado con otro salmantino, Talio Rodríguez, que consiguió en 1947 la dirección del Teatro de las Marionetas del Parque del Retiro. Algo pasaba en ese teatro, porque lo de los hijos de sus directivos no es de este mundo. Talio era un apasionado del guiñol, y había viajado por toda Europa aprendiendo, construyendo sus propios muñecos, y ahora tenía una residencia fija… en ese mismo año nació José Luis, que estudió Medicina en Estados Unidos (esto según la impresionante biografía del Señor Wences escrita por Jorge San Román) mientras que su padre estrenaba en TVE la deliciosa serie 'La abuela Cleta', disponible en la web de RTVE. Las marionetas entrañables y vivarachas de Talio pudieron ser el germen de la afición de José Luis Moreno por el espectáculo. O quizás no tuvieron nada que ver. El caso es que el Señor Wences alguna vez le afeó a su sobrino el tipo de espectáculo que hacía, que consideraba chabacano (sic). José Luis Moreno compartió una vez escenario con su tío, y nunca más. Nunca más se supo. Sin embargo Wences vivió hasta los 102 años pescando, disfrutando de los toros, de su tierra, y viviendo holgadamente con una fortuna en la que, por lo visto, nunca le dolió hurgar si había que ayudar a alguien.

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Herta Frankel junto a Marilyn


En los sesenta el Señor Wences era admirado en España, pero no especialmente conocido. Era Herta Frankel quien entretenía a los niños con la perrita Marilyn y otras marionetas que pertenecen, como nos contaba Juanjo de la Iglesia, a un tipo de espectáculo que pronto dejaría paso a algo distinto, a la picardía de los guiones de Mary Carmen o al surrealismo slapstick de los Teleñecos.

Talio murió en 1988 tras participar en largometrajes, documentales, programas de televisión, y con el reconocimiento y el cariño de todo su gremio. El Teatro de Marionetas del Retiro pasó a manos de Francisco Porras, a quien todos los consultados recuerdan como huraño y extravagante. Francisco Porras y su esposa Tina de Ureña fueron el alma del Retiro durante décadas, pero el Ayuntamiento de Madrid se empeñó en poner trabas administrativas y exigir que terminase el reinado de Porras aclarando que, de presentarse a director a través del concurso público, iba a salir elegido. No era ningún loco (aunque lo aparentara): seiscientas marionetas, textos teatrales, ensayos teóricos, y el reconocimiento del mundo del títere. En 1990 Francisco Porras amenazó con quemarse a lo bonzo en la puerta del Ayuntamiento, y más adelante con amputarse un dedo con una guillotina diminuta de fabricación casera. En estas dos performances había alguien entre el público que unos años después sería conocido como personaje televisivo… Paco Porras, conocido como vidente estrafalario, es el hijo de aquel hombre barbudo que entretenía a los críos madrileños. Y la madre que cantaba ópera, manipulada cruelmente por los cámaras del Tomate, era Tina Ureña. Paco Porras Jr. tuvo varios trabajos que no llegamos a ver en tv: auxiliar de dirección, actor (y muy bueno), y también titiritero en un show de marionetas eróticas representado en la sala Long Play.

Francisco Porras Sr. murió en Madrid en 1998, y sus cenizas fueron pasto del viento en el parque del Retiro, donde pasó tantos años de su vida. El siguiente director fue Servando Carballar, más heterodoxo según me cuentan, y cuyo hijo capitaneó el conocido grupo Aviador Dro, Pero en 1998 el mundo ya no era el que conocieron los hermanos Wences y Felipe. Herta Frankel había muerto dos años antes. 'Noche de fiesta' pronto llevaría el fantástico mundo del deshabillé a los hogares españoles. Macario, Monchito y Rockefeller ya eran meros secundarios en la vida de José Luis Moreno…a no ser que, como todos sospechamos, tuvieran alma. Como dice el escritor Javier Pérez Andújar, “es verdad que me reí mucho viéndolos pero igual me reía para defenderme de ellos”. Los show eran diferentes: los niños también habíamos cambiado. Sigue habiendo un público para la magia y la fantasía, y así lo atestiguan el propio Fofito y su hija Mónica Aragón, que continúan llenando el Circo Holiday en cada gira… pero las peripecias han cambiado mucho.

De la chistera de Moreno salían fajos de quinientos, sicarios y otras maravillas


El martes 6 de julio investigaron la mansión de moreno y se incautaron 107.000€ en efectivo, una máquina de contar dinero, paquetes de pagarés sin abrir, siete coches, cinco motocicletas, doce teléfonos móviles, un rebaño de elefantes, un quiosco de malaquita, un gran manto de tisú, y una colección de imputados más numerosa que los filipinos que poblaban el salón de Mainat. Mientras de la chistera de Moreno salían fajos de quinientos, sicarios, coches blindados y otras maravillas dignas de una película de Sam Peckinpah, yo me crucé con alguien en la biblioteca de la Fundación Juan March, donde me documentaba para todo esto… un hombre interesado también en la materia me habló de un tal Jaime Figueroa, un ventrílocuo maravilloso y joven que sigue los pasos del Señor Wences y que actúa en La Cripta Mágica. Le pedí su nombre para poder escribirle… no era otro que Ramón Mayrata, posiblemente el mayor experto en magia e ilusionismo de España. Como decía Andrés Montes, la vida puede ser maravillosa.

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