Marcos Chicot, de la autoedición a superventas: "Entretener es fantástico"
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Marcos Chicot, de la autoedición a superventas: "Entretener es fantástico"

El autor, que llegó desde el mundo de la autoedición, se ha convertido en un bestseller en España. Ahora publica su nuevo thriller filosófico, 'El asesinato de Platón'

Foto: El escritor Marcos Chicot (EFE)
El escritor Marcos Chicot (EFE)

Hace casi diez años una palabra revoloteaba por el mundo editorial como el gran mesías tecnológico: la autoedición. Las plataformas de ebooks se habían instalado en España y todo aquel que tenía una novela en el cajón -y no son pocos en este país- la subía esperando dar la campanada. Obviamente, la gran mayoría tuvo que seguir adelante con sus grises o no tan grises trabajos, pero algunos sí lo consiguieron. Uno de ellos fue el economista y psicólogo clínico Marcos Chicot (Madrid, 1971) cuyo thriller ‘El asesinato de Pitágoras’ se convirtió en el libro en español autoeditado más vendido en todo el mundo. 25.000 ejemplares es el dato que se dio entonces (siempre con pinzas). Luego llegó la editorial Duomo, que lo publicó en papel, después Planeta lo convirtió en finalista con ‘El asesinato de Sócrates’ en 2016. Y el resto ya es historia: Chicot es hoy uno de los bestsellers de nuestro país. Sin necesidad de las plataformas.

'El asesinato de Platón'
'El asesinato de Platón'

“Aquello fue una vía muy improbable porque hay millones de libros y que sea el tuyo el que los lectores escogen pues muchas veces no lo comprendes porque no hay una fórmula exacta. Yo desde luego no me arrepiento”, comenta hoy por teléfono cuando acaba de publicar otro de sus crímenes filosóficos, ‘El asesinato de Platón’ (Planeta), mil páginas en las que vuelve a conducir al lector por la Grecia Clásica, esta vez de la mano del autor de 'El banquete' y su discípula Altea, que se abre camino en un mundo de hombres, con sus habituales toques de intriga, thriller y reflexiones filosóficas.

Chicot ya no tiene que esperar a que cada día se vayan sumando lectores, como sucedía cuando miraba aquella web en la que veía como su novela iba subiendo en el ránking de los más vendidos. Ya no sufre por ver si aquella empresa, por la que dejó su trabajo como economista y psicólogo clínico- “no se lo recomiendo a nadie. En parte fue un poco temerario”- daba resultado y podía crear un fondo económico para su hija, aquejada de síndrome de Down. Sin embargo, sí hay otras cuestiones en su forma de trabajo y de creación de sus libros que se mantienen. Como si no hubiera pasado el tiempo.

Pasión por entretener

La primera es que el lector se tiene que entretener y disfrutar con la lectura. “Con esto hay muchos clichés, pero a mí me parece que entretener es fantástico y que es lo que la gente quiere. A mí me interesa la mente del lector, pero me interesa también el corazón y las entrañas porque creo que el corazón es la puerta del cerebro”, argumenta, Y eso, dice, es posible hacerlo con personajes como Pitágoras, Sócrates o Platón. “Si no sería un ensayo y yo no quiero escribir un ensayo. Quiero que esto llegue a la mayor gente posible. Con Platón te imaginas un libro polvoriento de Historia, un busto, una piedra. Yo lo que quiero es que se comprenda a Platón, que se viva y disfrute”, sostiene.

A mí me parece que entretener es fantástico y que es lo que la gente quiere. A mí me interesa la mente del lector, pero también el corazón

Por este motivo no le ha dado miedo escribir mil páginas. Es decir, un tocho con una letra que tampoco es muy grande. “Esto es como una serie, si te gusta no quieres que termine”, afirma. Y todos sabemos cómo funciona eso de que nos den diez segundos para que instantáneamente salte al siguiente capítulos… aunque sea la una de la mañana. Chicot tiene la fórmula para que esto suceda: “El libro te puede dar tres placeres: intriga, emoción y aprendizaje. Tiene que haber dosis muy altas de intriga, emoción y luego es una novela de personajes, de historias de lealtad y traición. Quiero que los lectores esto lo experimenten como una vivencia, no como una lectura”.

Documentación exhaustiva

Para que todo esto ocurra, Chicot, al igual que hizo con su primera novela, se impone un régimen draconiano de escritura y documentación que suele durar varios años. Para ‘El asesinato de Platón’ ha necesitado cuatro. El primer año y medio lo dedicó a la documentación de la parte real de la trama. Después todo pasa por el tamiz de la ficción, “pero jamás cambio un dato real porque me interese para la trama de ficción y tampoco si es relevante”, advierte. Durante el trabajo puede dedicar hasta 16 horas diarias de lunes a domingo. “Si es necesario me paro durante semanas para ver cómo puedo reconstruir la trama”, sostiene.

Dolores Redondo y Marcos Chicot con los reyes y José Crehueras, en los Premios Planeta de 2016 (EFE)
Dolores Redondo y Marcos Chicot con los reyes y José Crehueras, en los Premios Planeta de 2016 (EFE)

A la hora de la creación de los personajes elabora una tabla excel en la que va escribiendo las características de cada rol. Si es ambicioso, optimista, egoísta, bondadoso etc. Como psicólogo clínico es lo que hacía con sus pacientes. “Te da una visión bastante completa y te acostumbras a pensar así de las personas. Y yo quería sentir a mis personajes como personas para que el lector las sintiera también. Por eso a todos los personajes les hago este test de personalidad, les hago una ficha con características muy detalladas y definidas para que haya mucha homogeneidad en su evolución. No me gusta nada cuando me chirría el comportamiento de un personaje, ya sea en una serie o en una novela”, comenta.

Elección de personajes

Y el tercer punto es la elección de los personajes. En este caso Platón, uno de los filósofos más reconocidos de la Historia de la humanidad, punta de lanza del idealismo y autor de uno de los mitos filosóficos más populares. Chicot escribió esta novela antes de que llegara la pandemia. La afinación y corrección llegó durante el confinamiento de marzo y entonces observó que había varios paralelismos con lo que había escrito. “Platón arriesgó la vida luchando contra los demagogos igual que lo habría hecho ahora. Porque él sabía que los mayores enemigos de la democracia son los demagogos. Y esto es un paralelismo absoluto con la actualidad que yo sentía y que también me motivaba mientras escribía. Las democracias occidentales en gran parte están degeneradas hacia demagogias”, sostiene ahora.

Los mayores enemigos de la democracia son los demagogos. Y esto es un paralelismo absoluto con la actualidad

El escritor resalta que el filósofo griego “dedicó su vida para que gobernara la justicia en lugar de la corrupción. Y luego la razón y la sabiduría en vez de la retórica vacía de los demagogos. Era muy consciente de los peligros que arrastra la ignorancia y la arrogancia de la ignorancia. Su lucha es la misma que tenemos ahora, pero ahora no tenemos ningún Platón”.

La pandemia y sus consecuencias

En este punto, y tal y como está ahora la situación, no queda otra que preguntarle por cómo lo ve todo dada su especialización en psicología clínica. La situación social, emocional, psicológica de todos nosotros. “Pues es muy duro. Vamos a acabar todos con estrés postraumático”, afirma sin rodeos. Y pone el acento en la gestión política. “Si piensas que los intereses de la clase política básicamente son el interés particular… En Platón toda su filosofía está orientada hacia el bien común. Es una filosofía ética que lo que busca es el bienestar de todo el pueblo y el bien. Lo que nos ocurre es en gran parte por la podredumbre moral, por la miseria moral en la que estamos instalados como sistema. De la clase política sobre todo”.

Lo que nos ocurre es en gran parte por la podredumbre moral, por la miseria moral en la que estamos instalados como sistema

¿Qué recetas recomienda ante esto? “Tratar de estimular el pensamiento crítico y la razón a nivel individual, en primer lugar, para no ser solo sumisos y reaccionarios con tanta red social, y tanto estímulo y tanto internet… Al final somos como títeres y muchos se acaban aprovechando y tiran de las cuerdas emocionales. Si en vez de eso nos paramos y reflexionamos y tomamos conciencia, pues es un primer paso”.

Crisis y piratería

Mientras tanto él va a descansar un tiempo hasta que vuelva a emprender un próximo libro. ¿Podría ser el premio Planeta? “Un ganador no puede volver a presentarse, pero un finalista sí. No lo descarto”, manifiesta. Pero también insiste en que va para largo. “Tengo una tremenda desorganización, soy un perfeccionista obsesivo. Todo me lleva mucho tiempo y me cuesta dejar algo y considerar que ya lo he terminado y que tengo que pasar a lo siguiente”, confiesa.

Al menos él tiene buena parte de camino andado, ya que reconoce que ahora la publicación está peor que hace diez años, incluso aunque ahora la digitalización sea total y la pandemia nos haya convertido en seres más digitales: “En el mundo del libro hay una doble crisis, está la piratería que se va comiendo cada vez más el valor de la industria y la crisis económica, al final eso te quita hueco. Lo de ganarte la vida con esto se ha reducido y se sigue reduciendo”.

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