POR BAJA RECAUDACIÓN

Cierra (temporalmente) el Cine Paz: historia triste de los últimos supervivientes

Es uno de los cines más antiguos de Madrid y la crisis provocada por la pandemia ha obligado a cerrar sus salas por baja recaudación

Foto: El Cine Paz, situado en la calle Fuencarral de Madrid. (E. Torrico)
El Cine Paz, situado en la calle Fuencarral de Madrid. (E. Torrico)

"Temporalmente". Carolina Góngora, propietaria junto a su hermano Mariano del Cine Paz, lo recalca. "No va a ser un cierre total, sólo hasta que la situación mejore". El Cine Paz, situado en el 125 de la calle Fuencarral, es una de las salas más antiguas de Madrid –se inauguró el 13 de noviembre de 1943, con una única sala de 999 butacas frente a las que proyectaron 'Antes de entrar, dejen salir', de Julio de Fleischner– y, junto al Proyecciones, uno de los dos últimos supervivientes de una calle en la que llegó a haber hasta ocho cinemas en sus mejores momentos. "Este noviembre cumplimos 77 años, somos el cuarto cine más antiguo de Madrid", recuerda Góngora. "Abrimos en plena postguerra, cuando los ánimos tenían que estar peor que ahora, así que esperamos que esto pase pronto. Nos da mucha tristeza. Al colocar ayer los carteles veíamos pasar a la gente por la calle, negar con la cabeza, como diciendo 'No es posible'. Hemos recibido muchos mensajes de cariño, también desde el sector. Emocionalmente es muy difícil".

El Cine Paz ha cerrado repentinamente, para aquellos ajenos a la sala. Porque la familia Góngora lleva viendo desde que comenzó la pandemia cómo la taquilla ha ido menguando hasta hacer insostenible abrir manteniendo los gastos. "Llevábamos unas semanas viendo que la recaudación no subía. Son cifras del sector en general, y estamos en la media, pero no podíamos estirar mucho más. Además, hoy vuelven a cambiar las restricciones y no mejoran las normativas ni los hábitos del público", lamenta Góngora. "Es tan tremendo el miedo que hay al contagio, que nuestro público no sale. Porque nuestro público es, generalmente, mayor. Aunque a finales de 2019 y principios de 2020, con 'Parásitos', empezamos a atraer un público nuevo, más joven". Han recibido ayudas, sí, pero no las suficientes. "Hay tres tipos de ayudas: las del Ayuntamiento; las del Ministerio de Cultura –por compras de material sanitario; es una ayudita, en realidad–, y las ayudas de Europacinema que recibimos anualmente y que esta vez se han adelantado".

Es tan tremendo el miedo que hay al contagio, que nuestro público no sale. Porque nuestro público es, generalmente, mayor

Además, los cambios legislativos han hecho imposible poder anticiparse y reorganizarse. "A nuestras salas vienen personas de todas parte de Madrid, desde el Escorial, desde la zona sur", prosigue. "Así que las restricciones de movilidad se iban a notar mucho más. Y luego que hay mucha gente que no es que no se atreva a ir al cine –porque en nuestra sala coincides en una sesión con 10 personas en una sala de 200–, sino que tienen miedo de coger el autobús o el metro". Pero Góngora vuelve a insistir: abrirán de nuevo cuando los espectadores vuelvan a hacer vida normal.

Al ser una empresa familiar, los Paz no cuentan con el respaldo de una multinacional que pueda compensar las pérdidas de una sala con los beneficios de otras regiones. Pero también pueden permitirse cerrar temporalmente al ser dueños del local que ocupan. Precisamente, como dueños, los Góngora llevan recibiendo ofertas de compra del espacio "desde hace 25 años". En el centro de Madrid, las salas han ido dejando paso a cadenas de ropa, de venta de electrodomésticos y supermercados. O los han derruido, como es el caso del Real Cinema de la plaza de Ópera, que se inauguró en 1920 y del que ya no queda ni la sombra. La Asociación de Madrid de Ciudadanía y Patrimonio intentó que la Consejería de Cultura lo declarase Bien de Interés Patrimonial, pero la Administración adujo que después de varias reformas desde 1940 no quedan elementos anteriores a 1936, un requisito necesario para gozar de dicha protección. La firma Ocean Drive Group ya ha comenzado la construcción en su lugar de un hotel.

Cines Renoir Cuatro Caminos. (Efe)
Cines Renoir Cuatro Caminos. (Efe)

"Nos llaman a la puerta muchas veces y desde muchos sectores. No va a ser un cierre total. Somos uno de los mejores cines de Madrid, con una de las mejores taquillas –éramos la envidia del sector–,con un público fiel, y ninguna oferta se acerca ni de lejos. Por ello nuestro planteamiento ha sido un cierre temporal. Este mes, donde estaban los Roxy [sus vecinos], acaban de abrir unos supermercados", cuenta, apenada. Pero que quede claro: los Paz están dispuestos a resistir.

El cementerio de cines de Madrid

En 1970 llegó a haber en Madrid 160 cines. En 2020 sobreviven 23. Los cines más antiguos de Madrid todavía en activo son los Doré, una de las sedes de la Filmoteca Española, que abrió sus puertas en 1912. De aquella época en la que el cine era el último invento del entretenimiento de masas datan los Yelmo de la plaza Jacinto Benavente (1916), los cines Callao de la plaza de Callao (1926), el Palacio de la Prensa, frente a Callao (1929), los Capitol de Gran vía (1931) y los Proyecciones de Fuencarral (1931), estos últimos frente al Cine Paz. Fuencarral fue, junto a Gran Vía y Bravo Murillo, el principal eje cinéfilo de la capital.

En Fuencarral estaban radicados los Bristol (en activo hasta 2003, ahora una tienda de ropa), los Minicines (en activo hasta 2005, ahora un gimnasio), los Roxy (en activo hasta 2013, ahora un supermercado), los Fuencarral (hasta 2003, ahora una tienda de artículos de fiesta). En toda la capital, la mayoría se han convertido en supermercados (como los Conde Duque de Goya, que están en plena transición), hasta 16 se han transformado en gimnasios (como es el caso de los Cines Luna), tiendas de ropa (11, como es el caso de los Avenida de Gran Vía), otros 16 en salas de fiesta o variedades (como los Barceló) y más de una treintena permanecen sin actividad, como el Palacio de la Música de Gran Vía.

Sin embargo, no hay que dejar paso al pesimismo. Este año abrieron los Cines Embajadores, que a pesar de haber tenido que cerrar por la pandemia, son unos de los cines que mejor funcionan en la capital. En tiempos convulsos, sólo los amantes (del cine) sobreviven.

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