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Cinismo y mentiras: la 'Patria' del cartel de HBO no es la de Aramburu, es la de ETA

Esta semana la sombra de la equidistancia con el terrorismo de ETA y el nacionalismo vasco se ha colado en una promoción que ha reabierto el debate del relato del terror

Foto: Cartel de 'Patria' de HBO.
Cartel de 'Patria' de HBO.

La historia de ETA contada por ETA. El primer volumen de la Editorial Txalaparta editado en 1987: 'Historia de una lucha armada'. Un libro bien construido que contiene muchos datos veraces aunque todo resulte en esencia mentira. Esta semana ese relato se ha proyectado de lleno en el cartel de 'Patria', la esperada serie de HBO basada en la novela de Fernando Aramburu. No se trata de la mitad derecha de la valla, en la que se muestra a un etarra torturado, una verdad incómoda. La falacia, “el desacierto”, según ha explicado el propio autor, es el cartel entero: dos posiciones, dos víctimas, un conflicto. No es cierto.

'Lectura insólita de El Capital', de Raúl Guerra Garrido.
'Lectura insólita de El Capital', de Raúl Guerra Garrido.

El cartel ha caído en el ejemplo del clásico manual de cinismo etarra, como cuando se explica que a ‘Pertur’, dirigente de los 'polimilis', no le mataron sus propios camaradas de ETA PM, los comandos Bereziak, sino los mercenarios de interior. Entremedias, la historia del entorno abertzale que cuenta lo que sí real: la Guerra Sucia durante los años de plomo de una mafia con placa policial y cartera ministerial. Un discurso que ha calado más allá del mundo abertzale aunque sea grotesco.

No estaríamos todavía en estas si no fuera así. El dominio del relato durante muchísimos años, como explica a El Confidencial, Raúl Guerra Garrido autor en 1976 de 'Lectura insólita de 'El Capital', premio Nadal de ese año y la primera obra de ficción que se centró en el terrorismo de ETA: Lizarra un empresario vasco es secuestrado y sólo puede matar las horas con el único libro que le dejan los etarras, 'El Capital' de Karl Marx. Eran tiempos en los que denunciar a ETA en el País Vasco era estar totalmente solo:

"Lo de ETA ha sido de una crueldad enorme, el terror llegó hasta el punto de que los diarios locales salían sin editoriales. Eso en tiempos democráticos como también ocurrio en el caso de mi novela 'La Carta' que iba a publicar Mondadori, y que al final no hizo -lo acabaría publicando Alianza Editorial en 2007- un terror cómo para que en el año 90 no te atrevas a publicar una novela. Yo me he pensado muchísimas veces, y que tendría que hacer para que no me ocurriese algo como lo que le hicieron a Ortega Lara, que le metieron dos años en un agujero, prefería entonces que me mataran".

Hubo torturas y hubo asesinatos, los de ETA principalmente, pero nunca hubo dos bandos como ha señalado Aramburu

'Patria', de Fernando Aramburu
'Patria', de Fernando Aramburu

Para Garrido el relato desde el nacionalismo ha sido siempre la trampa: ‘conflicto armado’, ‘ocupación de un país extranjero’... Nada de esto es precisamente el discurso de ‘Patria’. Hubo torturas y hubo asesinatos, los de ETA principalmente, pero nunca hubo dos bandos como ha señalado Aramburu. Acaso una patria afectiva, que es lo mismo que decir imaginaria, porque solo hay una nación. La diferencia, según la RAE, es que la segunda acepción del término, que es la de Sabino Arana, apela a un sentimiento y la primera, que es la del estado español, a un razonamiento. Se claudicó después con la patraña de nación de naciones. Que cada palo aguante su vela. La clave es que la definición de esta última la que no es afectiva, implica necesariamente un ordenamiento jurídico.

De Barrionuevo para abajo

Ese ordenamiento es lo que posibilitó condenar a la totalidad de la cúpula de Interior de la Guerra Sucia que atentaron fuera de la ley contra los asesinos de ETA y contra los que no tenían nada que ver. Terrorismo de estado, es decir, la negación del mismo. Muchos muertos por error, además del infame secuestro de Segundo Marey, un ciudadano sin ninguna conexión con ETA. Quedan casos sin resolver de los mercenarios de Interior, el de García Goena tardó 29 años. Mientras, el primer día en el que compareció en la Audiencia Nacional 'Txapote', el asesino de Miguel Ángel Blanco, se burlaba de la justicia. En las últimas comparecencias, después de años, bajaba la cabeza.

González declaró sólo como testigo porque Barrionuevo no le inculpó, lo que a él no le evitó la condena. Apenas estuvo 24 horas en la cárcel

Los responsables del ministerio Interior acabaron por caer con el caso Segundo Marey. Desde el ministro de Felipe González, José Barrionuevo, al director General de Seguridad Rafael Vera, además del gobernandor civil de Vizcaya Julián Sáncristobal. Del general de la Guardia Civil al mando del cuartel de Intxaurrondo, Enrique Rodríguez Galindo, a sus subordinados los guardias Enrique Dorado y Felipe Bayo. Los que torturaron a Mikel Lasa y Joseba Zabala. No acabó ahí, en Bilbao, el secretario de organzación del PSOEl, Ricardo Damborenea, el jefe de Polícia, Miguel Planchuelo, además, claro está, del comisario José Amedo y Michel Domínguez. Raúl Garrido lo resume: "Lo que ha pasado siempre es que esta gente ha tenido la disculpa maravillosa del GAL que no vamos a justificarlo, pero la causalidad no cambia, los que generaron la violencia fueron ellos, ETA"

A Amedo y Domínguez, les dejaron solos con el marrón en el 89 y ya en la cárcel acabaron cantando al son del exjuez Baltasar Garzón, que cometió irregularidades. Un pequeño avance de lo que vendría. Garzón no pudo alcanzar en cambio a su ‘Sr X’, el máximo responsable según su organigrama de la trama criminal de Interior, que sólo podía ser Felipe González, el presidente del Gobierno. Tan sólo declaró como testigo porque Barrionuevo no le inculpó, lo que no evitó que a él sí le condenaran.

Eta y la izquierda

El descalabro felipista proporcionó imágenes imborrables, como aquella marramachada del corro de la patata que escenificaron algunos miembros del PSOE a las puertas de la cárcel en apoyo a sus compañeros condenados. Sorprendentemente, Barrionuevo apenas estuvo 24 horas en prisión. Vera, en cambio, estuvo muchos más veranos a la sombra, la mayoría por el caso de los Fondos Reservados. Fueron muchos años y portadas de aúpa en los quioscos. Mientras tanto, ETA seguía a lo suyo, que era matar. Para ser justos, los felipistas consiguieron que Francia dejara de ser un santuario. La mitad de España miró para otro lado.

El cartel de HBO reabre una herida que como explica a El Confidencial el director Iñaki Arteta, autor entre otros del documental sobre lasvíctimas de ETA, 'Trece entre mil' (2005) o el 'El infierno vasco' (2008), que no sólo agrada al mundo abertzale, sino también a un sector de la izquierda que compró ese relato de la ETA revolucionaria: “Es sin duda un error, aunque entiendo que es una maniobra de promoción y en ese aspecto ha sido un verdadero éxito, porque quién no la va a ver ahora después también de lo que ha dicho Aramburu. En España sigue siendo muy duro y ha removido a mucha gente porque, en mi opinión, niega lo que supone ‘Patria’. No hubo esos dos bandos nunca. Lo que es significativo es que todavía existe una parte de la mentalidad de la izquierda en España radical, la que no sufrió los atentados, que compraba la idea para justificar, no tanto los asesinatos, pero sí los medios de reconocer esa dualidad de dos posturas y que tuvo sus complicidades con los nacionalistas y abertzales”.

'La pelota vasca' de Julio Medem ya armó un revuelo. La AVT que presidía José Alcaraz organizó un boicot en toda regla con el apoyo del PP

Viene de lejos. ‘La pelota vasca, la piel contra la piedra’, el documental de Julio Medem ya armó un gran revuelo. La AVT que presidía entonces Luis Portero* organizó un boicot en toda regla con el apoyo del PP que incluyó incluso altercados en la gala de los Goya de ese año. El cineasta había recabado múltiples ángulos para el documental. Especialmente del entorno de ETA, como Arnaldo Otegui. Según Mikel Arteta: “necesitamos oir también esa versión, pero no es lo mismo que le haga una entrevista a un etarra un periodista del diario Gara a que la haga yo por ejemplo, hay que conocer la historia claro, pero sin equidistancia. Por ejemplo, la serie de Barroso 'La línea invisible' que desde mi punto de vista está bastante bien orientada, se acerca mucho a la historia y transmite bien el inicio de ETA”.

Entonces, ¿es posible la equidistancia con ETA? La realidad es que no, es una posición virtualmente inexistente, porque implica comprar una máxima de ETA: que la violencia de las fuerzas del orden es equiparable a la suya. Un conflicto en el que ambos tienen sus razones. En muchas vicarías del País Vasco se avaló la tesis.Pero existió esa equidistancia que denuncia también Guerra Garrido: "Ese es uno de los problemas claro que se adueñen del relato, porque de equidistancia nada, esa sociedad tenía un miedo a ETA terrible. La gente se quedó congelada porque el terror no era sólo el miedo a que te pegaran un tiro, que lo teníamos, si no a que perdieras el empleo por no ser de los suyos que te aislaran. Esa connivencia que ha habido con el nacionalismo y con el PNV en el centro, que vuelve a dominar el relato que es 'La Carta' (1990) Alianza Editorial". Iñaki Arteta coincide en que el relato sigue siendo retorcido "Siempre hubo simpatías hacia esa construcción de la "lucha por el pueblo vasco" en el etorno nacionalista y parece que ahora que han dejado de matar nos han hecho un favor".

La Amnistía asesina

El cartel de ‘Patria’ demuestra que todo lo relativo a ETA sigue siendo doloroso, a pesar de que la banda armada haya desaparecido sin lograr ninguno de sus objetivos; la alternativa KAS. Nunca se ha disuelto formalmente, pero cambiaron las armas por la política, que es lo que siempre se les exigió. Pudieron empezar el mismo día de la amnistía, más de 800 muertos antes. Ya no asesinan porque han perdido, pero no han cambiado sin embargo el relato ultranacionalista que sin los muertos puede convencer a muchos más.

El discurso de ETA es siempre el mismo: ¿el secuestro de Ortega Lara? Antes de eso torturaron a Lasa y Zabala, mataron a Mikel Antea...

ETA, el entorno abertzale y algunos sectores de la izquierda lo han vendido incansablemente. Un ejemplo: el secuestro de Ortega Lara en 1996. Un funcionario de prisiones al que tras 532 días decidieron abandonarle en el zulo para dejarle morir. ¿Por qué? Simplemente porque es un enemigo de Euskal Herria ya que pertenecía, servía, al estado español. Pero ¿qué había pasado con Mikel Zabalza, un conductor de autobús al que unos guardias civiles le confundieron en 1985 con un miembro de la banda armada, le secuestraron y le llevaron al cuartel de Intxaurrondo?

Terror en Intxaurrondo

A Mikel le hicieron la tortura de la bañera -meterle la cabeza debajo del agua- y se les fue de las manos. Para llorar: no podía haber dicho nada, porque sencillamente no sabía nada. Se decidió encubrir el homicidio y el mismísimo general Rodríguez Galindo reunió a todos y ordenó el silencio total. Después de varias chapuzas, para falsear la prueba forense, idearon atarle a una cuerda y hundirle en el Bidasoa con el objetivo de que se le llenaran los pulmones de agua del río y se evitara el dictamen de haber muerto ahogado en una bañera. Una versión redonda: se escapó en el bosque y durante la huída cayó por un terraplén al río y se ahogó. No coló. Hubo juicio y condenas.

Unos años después, en Alicante, descubrieron en una zanja los restos de Lasa y Zabala, que sí eran miembros de ETA. Los identificaron en 1995 diez años después de su descubrimiento. Estamos en el margen derecho del cartel de HBO. Al final, se supo que antes de pegarles dos tiros les torturaron en San Sebastián. Hay diferencias, pero son irrelevantes porque se trata de un crímen. No obstante, al igual que la dictadura, la guerra sucia se acabó, pero ETA siguió otros veinte años más sembrando el terror. Incluso voló un parking de Barajas el 30 de diciembre de 2006 durante un 'alto el fuego' con el gobierno tan sólo unas horas después de que el presidente Zapatero anunciase la confianza en el proceso. Es de justicia reconocer que la villanía de ETA sucumbió al final durante la estrategia de diálogo de ZP, aunque hubiera también otras causas. En realidad, todos y cada uno de los presidentes del Gobierno de España desde 1978 tuvieron como prioridad destruir a ETA y todos intentaron un diálogo.

Antes de la constitución, se concedió una Amnistía para todos los condenados de ETA a propuesta del PNV: impide también juzgar crímenes franquistas

Ordenamiento jurídico, nación, patria. Es posible que la ‘Patria’ de Aramburu se limitara al club de ciclismo los domingos y al chiquito de después. Pero los funcionarios, forenses, policías, fiscales y jueces que condenaron a la mafia de interior pertenecían a un estado basado en leyes que les castigó. Antes de eso, cuando ni se había aprobado la constitución, se concedió una amnistía a todos los etarras. La misma que imposibilita ahora juzgar los supuestos crímenes franquistas. Nadie les ha podido sentar en el banquillo a pesar de los intentos que instigó Baltasar Garzón con la juez argentina Servini. Para entonces ya había sido expulsado de la carrera judicial por prevaricador.

A la izquierda del cartel

Nadie ha pensado en cambio en devolver a la cárcel a los terroristas de ETA o el GRAPO que fueron los principales beneficiarios de esa ley de Amnistía -un proceso con varias fases en realidad- votada por mayoría en el Parlamento y que partió del PNV, no de la UCD, que gobernaba. De hecho, los nacionalistas vascos presionaron con el objetivo de sacar a los condenados de ETA y la UCD accedió excluyendo de paso a los posibles delitos del franquismo. Siempre es fácil juzgar desde la distancia.

El profesor Santos Juliá ha explicado con mucha claridad todo el proceso de la amnistía, hagan el favor de leerle. Es más, Alianza Popular fue el único partido que votó en contra. La respuesta a la amnistía fue la etapa más sanguinaria de ETA. El nacionalismo cómo explica Iñaki Arteta, no fue perseguido: “Mientras ETA mataba, las arcas del gobierno vasco se llenaban de dinero y de competencias que venía del estado, así que más que exterminar el nacionalismo se hacía lo contrario y estaban más vivos que nunca, así que el resultado es claro: no hubo dos proyectos políticos que se enfrentaron”. Por muy delirante que parezca, ETA aún mantuvo su versión del pueblo oprimido durante más de 30 años.

Es verdad que ETA avisó unos minutos antes de que había una bomba en el párking de Hipercor. Sería para evitar bajas civiles del conflicto armado

En el margen izquierdo del cartel yace el cadáver del Txato abrazado en el suelo por su mujer Bittori, después de caer asesinado a tiros. Es una ficción de Aramburu. ¿Ficción? Ojalá. Entre 1968 y 2011 ETA asesinó a más de 800 personas además de un reguero de víctimas. Tiros en la nuca, ametrallamientos, coches bomba, matanzas como la casa cuartel Vich o Hipercor. Policías, militares, técnicos. También niños en paradas de autobús a los pasos de los convoys, en la plaza de la República Argentina oJoaquín Costa en Madrid, entre tantos otros.

Iñaki Esnaola, miembro de la mesa de HB y abogado de 'Txomin' Iturbe Abasolo, miembro de la cúpula de ETA hasta 1987, me lo contó por teléfono una tarde de 2008 a cuenta de un reportaje sobre el atentado que sufrió él mismo y Jon Idígoras en el Hotel Colón a manos de Ricardo Ynestrillas. Esnaola, impasible explicaba lo siguiente: “Ha habido muertos porque es una guerra y en una guerra es inevitable a veces que mueran civiles”. No salía de esa idea, del conflicto la misma que plasmaron en la Editorial Txalaparta. Se decidió no publicarla. Esnaola acabó amenazado por sus propios cachorros, un "cáncer liquidacionista". ETA siempre ha sido una banda criminal que hay que meter entre barrotes.

Eso sí, hay que reconocer que ETA avisó unos minutos antes de que había una bomba en el párking de Hipercor. Sería para evitar bajas civiles del conflicto armado. Nuestro sistema penal se basa en la reinserción, no en la venganza: cumplan la pena, pidan perdón, vivan con ello y denuncien la mentira de ese cartel y de esa patria. Nada justificó su miseria. Mucho menos a los 1000 que se llevaron por delante.

*Se ha corregido el nombre de José Alcaraz, el presidente de la AVT era Luis Portero.

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