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José Luis Balbín desentraña 'La Clave': "Un moderador no debe exhibirse"

Hablamos con el presentador del programa de debate más mítico de TVE y en el que, de alguna forma, se rodó parte de nuestra Transición

Foto: José Luis Balbín, director de 'La Clave'.
José Luis Balbín, director de 'La Clave'.

"Es evidente que esto ya no es 'La Clave de TVE', esto es sencillamente 'La Clave". José Luis Balbín, rodeado de micrófonos hasta el punto de que se equivoca y no sabe cuál es el que responde al amplificador, comienza su épico debate el 27 de diciembre de 1985 en el Hotel Palace de Madrid lejos de los platós de Torre España, sencillamente porque lo habían echado. Se ha discutido a menudo sobre si la Transición tuvo un guionista -Torcuato Fernández-Miranda-, un director -Juan Carlos I- y un actor principal -Adolfo Suárez- pero sobre lo que nadie tiene ninguna duda es que el debate de las ideas lo moderó José Luis Balbín con un programa, 'La Clave', imborrable en la memoria de todo un país. Película más coloquio.

Lo relata el propio Balbín a El Confidencial: "Sabía qué tipo de debate quería hacer, el momento histórico que atravesaba España era sumamente interesante, pero en el proyecto no lo especifiqué. Franco estaba aún vivo y me temo que si hubiera entrado en detalles no se habría aprobado. Yo quería hacerlo en la segunda cadena (UHF) por lo que supongo debieron pensar que una película y un debate en la noche de los viernes y por la segunda cadena era algo inocuo que llenaba un hueco en la programación de fin de semana".

El veterano José Luis Balbín (1940) apartado ya de los focos a sus 80 años, responde desde su casa, a lo largo de varias llamadas y correos electrónicos, convaleciente después de superar un ictus pero aún lúcido. Después de pasar por 'Pueblo' y 'La Clave', retomó su criatura televisiva en Antena 3 en 1990, dirigió una revista con el mismo nombre ya en el nuevo siglo y tuvo que batallar por los derechos de propiedad intelectual de su mítico programa. Nada sería igual después de aquel diciembre del 85. Nadie se ha olvidado de él tampoco.

Balbín modera 'La Clave' en el Hotel Palace.
Balbín modera 'La Clave' en el Hotel Palace.

Después de su paso por la corresponsalía de Francia, Balbín consiguió que le aprobaran 'La Clave' un mes antes de la muerte de Franco, que se comenzara a emitir un mes después y que le echaran en 1985, justo tras una década al frente. Fue todo menos inocuo. Desde la UHF de La 2 pulverizó las mentes de los españoles. En estas, José María Calviño, director de RTVE con el PSOE de Felipe González, -padre de Nadia Calviño, la actual ministra de Economía- le enseñó la puerta por un programa ''La Movida Nacional' sobre la entrada en la OTAN. Originalmente se esperaba ese día la emisión de un programa sobre 'La Movida' con la película 'Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón' de Almodóvar. Sin embargo, como se acercaba el referéndum, Balbín lo decidió cambiar ese mismo día por 'La Movida Nacional' ya sobre la OTAN y con otros invitados. Cuando fue censurado, él lo realizó de todas formas, eso sí, sin RTVE, como dejó claro aquel día en el Hotel Palace.

Volantazo estadista

Al gobierno del PSOE no le hacía mucha gracia que unos sesudos intelectuales hurgaran en las contradicciones de aquel volantazo: en la campaña electoral de 1982, los socialistas abogaron por quedarse fuera del Tratado del Atlántico Norte pero ya en La Moncloa decidieron apoyar el Sí en el penúltimo reférendum que ha habido en democracia (el último fue el de la fallida Consstitución Europea en 2005). Es uno de los infinitos momentos de 'La Clave' y probablemente, junto a la trifulca del guardia personal de Blas Piñar con el historiador Ian Gibson -le agredió-, uno de los más célebres.

El líder de Fuerza Nueva, según relata a El Confidencial el propio Balbín, intervino para sosegar los ánimos. Muchos coloquios y películas después, en el 'Palace', el mismo sitio donde el PSOE celebró precisamente la victoria de las elecciones generales del 82, Balbín permitió la asistencia del público y prácticamente todos los medios que existían estuvieron presentes. Hay vídeo, uno casero: osadía se queda corto. Le habían dado la patada.

"A sugerencia de los propios invitados...", según explica Balbín al comienzo de la retrasmisión ese mismo día desde el 'Palace'. No se quiso apuntar nada para él solo: repartía siempre juego entre los colaboradores del programa. Fue el último episodio de aquella etapa: siempre tenía una película primero y un intenso debate después que esperaba media España cada siete días religiosamente. Antes del programa de la OTAN había tenido ya sin embargo encontronazos con los directivos del ente:

El programa fue suprimido en varias ocasiones por reticencias de los directivos del tema a abordar, o por censura a un determinado invitado

"El programa fue suprimido en varias ocasiones, bien por reticencias de los directivos acerca del tema a abordar, bien por censura a un determinado invitado. El primero versó sobre el juego, actividad prohibida en España. Hubo sus más y sus menos, pero al final pudimos hacerlo. Un año después, el juego se legalizó. Durante los nueve años – con sus interrupciones- que duró el programa en TVE, pasaron por la casa ocho directores generales, cada uno con su talante. El último, José María Calviño, suspendió definitivamente el programa en diciembre de 1985".

Dossiers de L' Ecram

No le guarda ningún reproche: "Yo siempre me llevé bien con todos los compañeros de la época, incluido José María Calviño. Pero también es cierto que siempre me negué a que nadie me impusiera los temas o invitados que podía o no podía llevar al programa y claro, eso originó más de un problema con los directivos que, por otro lado, no hacían sino cumplir órdenes de instancias superiores".

Balbín con Julio César Strassera el fiscal argentino que llevó a los Tribunales a Videla y su gobierno.
Balbín con Julio César Strassera el fiscal argentino que llevó a los Tribunales a Videla y su gobierno.

Balbín se había inspirado en un formato de la televisión francesa para plantear su clave, de hecho, era la última de sus opciones: "En mis tiempos de estancia en París como corresponsal de TVE y delegado de RNE había un programa en la televisión francesa de bastante éxito titulado 'Les Dossiers de l´écram', que yo seguía asiduamente. Años más tarde, a mi regreso a España, como no me gustaba nada de lo que me ofrecían, TVE me propuso que les presentara yo algún proyecto. Presenté cuatro, el último, el que yo quería hacer, consistía en un debate previamente ilustrado con una película. La fuente de inspiración estaba en “Les Dossiers de l´écran” pero no era exactamente igual. Modifiqué algunos aspectos fundamentales de aquel formato".

La película cumplía una misión fundamental: ilustraba lo que se iba a debatir. La proyección despertó casi el mismo interés que el debate

Aunque con los años la fuerza de 'La Clave' en la memoria hayan sido los debates, lo cierto es que jugaba un papel importante, más aún en una televisión en la que no había más canales que TVE y La 2: "Cumplía una misión fundamental. Ilustraba el tema que se iba a debatir. Se proyectaron películas buenísimas. La proyección llegó a despertar casi el mismo interés que el debate. Con los años, el formato película-debate, se ha utilizado en bastantes programas. Para la elección de las cintas me apoyé en Carlos Pumares y José Maria Otero. El equipo al completo nos reuníamos dos veces por semana para decidir temas, proponer tertulianos y elegir la adecuada. Desde el primer momento me rodeé también de personas con una sólida trayectoria profesional y de mi máxima confianza. Rosalía González de Haro compañera de curso y esposa de Manuel Martín Ferrand, Javier Vázquez, Daniel Sueiro, Luis de Castresana, Felipe Mellizo, Rafael Benedicto y Miguel Angel Toledano entonces directivo de TVE que creyó en el proyecto y lo apoyó desde el primer momento. Más tarde se incorporaría José Luis Merino, que jugó un papel fundamental en el programa como documentalista y después de reddactor jefe".

Imposible hoy

La televisión entonces no tenía nada que ver con la de ahora. Para empezar, había sólo dos canales de TV. La pública. No había más donde elegir. Antonio Ferreras, director de Al Rojo Vivo en La Sexta, es quizás el referente más inmediato ahora en cuanto a tertulia política. Si bien el mismo reconoce que no se puede comparar a un programa de peso y reflexión como era 'La Clave': "Yo lo recuerdo como la banda sonora de los viernes en mi casa. Creo que es la madre de todos los debates en España, lo que me fascinaba de ellos era la capacidad que tenían de generar un territorio de encuentro y de diálogo con mucha heterodoxia".

Con el hijo de Emiliano Zapata, Mateo Emiliano Zapata en La Clave nº 22 titulada ¿Bandidos generosos?
Con el hijo de Emiliano Zapata, Mateo Emiliano Zapata en La Clave nº 22 titulada ¿Bandidos generosos?

"Siempre fue una inspiración en parte del formato -prosigue- porque lo que nosotros hacemos es distinto también, tanto en formas como en ritmos, ya que tocamos otros aspectos como la información. Era de referencia política como lo es ahora ARV, pero iba más allá porque lo era también de la cultura. Por ejemplo, se hacían programas desde los extraterrestes -en la etapa de A3- hasta el exilio, de la democracia, hasta Lucifer o la brujería. En cierta medida, para mí es una obsesión en el aspecto del encuentro y de la hetereodoxia, de exponer posiciones muy distintas. Así como Blas Piñar estuvo en 'La Clave', Santiago Abascal no ha querido venir a ARV, aunque VOX sí ha estado en conexiones puntuales".

Ferreras: "había debates en los que estaban Carrillo con Fraga y que eran un espectáulo demócratico, de un gran nivel, los ritmos son diferentes ahora"

"Tengo también la memoria de que alguno de aquellos debates acabó en tensión". Ferreras recuerda el famoso episodio de Blas Piñar con Ian Gibson. "En cualquier caso, la verdad es que en 'La Clave' había debates en los que estaban Carrillo con Fraga y Guerra, que eran un espectáculo democrático, de una altura y de un gran nivel. Es verdad que los ritmos son diferentes ahora. Por ejemplo, en ARV el ritmo de la mañana, es informativo y la última hora tiene un peso muy importante. No es ese debate sosegado, claro. 'La Clave' era nocturno, con el poso de la película de debate, que era un elemento enriquecedor. Reconozco que en ese aspecto, era mucho más abierto de temas que los nuestros, que se pegan a la política, a la economía y a la actualidad. Ellos eran capaces de romper los esquemas porque tan pronto estaban haciendo un programa sobre Jose Antonio Primo de Rivera como de la dictadura, y a la semana siguiente, era el consumo, el tabaco, la brujería o los extraterrestres...".

Menor cultura

Para el escritor y periodista, Fernando Sánchez Dragó, autor de 'Gargoris y Habidis', y que también condujo muchos programas culturales e informativos en aquella etapa en TVE en la que se emitió 'La Clave', y posteriormente, en las autónomicas, la realidad es mucho más negra: "Ahora por ejemplo es imposible encontrar algo como 'La Clave', 'A Fondo', o 'Negro sobre blanco' -que conduje yo mismo entre otros muchos-: las cartas están repartidas, no sólo te impiden decir lo que quieres, sino que te conducen hacia algo que nunca querrías expresar. Es la razón por la que he dejado de ir a esos programas. También es verdad que la gente era infinitamente más culta de lo que es ahora: la universidad de los 50 y los 60 estaba llena de maestros, no sé cómo fue en tiempos de la II República y antes aún, pero sí como es ahora. La gente no tiene contexto: cualquier personaje, cualquier acontecimiento es desconocido (...) Ahora hay una concatenación de culpables, unos son los diferentes gobiernos y también están las cadenas, con sus índices de audiencia, que son un camelo".

Dragó, que está inmerso ahora mismo con su diario 'La Retaguardia', explica que en aquellos años hubo mucha intervención de los políticos: "Fue un periodo desastroso en el que se censuraron a muchos periodistas, como a Balbín. A mí me pidió Diego Carcedo que no volviera a invitar a Fernando Arrabal después de un programa en el que estaba claramente borracho -el mítico episodio del 'milenarismo' en 'El mundo por montera'- y presenté mi dimisión porque no era para tanto. Sin embargo, se asustó un poco y se zanjó con que no le invitara en las próximas semanas, a lo que accedí porque no estaba prevista su presencia. La verdadera televisión libre se hizo con la UCD y de nuevo en el breve periodo de Pilar Miró -entre 1986 y 1989-".

Regreso en Antena 3

Después de aquél último no-programa, José Luis Balbín salió de TVE. 'La Clave' se olvidó por un tiempo y el mítico foro se quedó vacío, pero la emisión en el 'Palace' no fue la última 'Clave'. Regresó a las pantallas en 1990 con las cadenas privadas. Antena 3 volvió a emitir su programa durante tres años más en las ondas de las recientes licencias. Antes, entre 1985 y 1990 había centrado su carrera en la radio de Antena 3 y en la COPE. Tras su paso por la cadena de TV, fundó además una revista semanal que tenía el mismo nombre de su mítica creación. Algunos de los redactores de entonces le recuerdan como un excelente profesional en un medio que en cambio no tenía una gran viabilidad económica. Perdía dinero. Ni siquiera su prestigio pudo enderezar el modelo de negocio de una publicación que mantenía el tono reposado e intelectual de su propuesta televisiva. Ya era, en cualquier caso, una "vaca sagrada" para la profesión y el público.

En Televisión, el griterío, mofa e insulto del que no opina igual se ha convertido en la nueva forma de debatir

Para Balbín, la televisión de ahora es peor y considera que la función de un moderador "no es exhibirse y entrar en el debate como un tertuliano más, sino proponer temas y moderar. El periodismo pasa por malos momentos, aunque aún tenemos a brillantes periodistas que luchan contra corriente por mantener la esencia de esta bella profesión. En Televisión, el griterío, mofa e insulto del que no opina igual se ha convertido en la nueva forma de debatir. Quien tiene que poner orden ante semejante caos, se inhibe. Eso no es periodismo, es otra cosa. Un espectáculo bochornoso, una falta de respeto a la profesión y a los espectadores que espero tenga los días contados. Afortunadamente, quedan reductos donde podemos encontrar a estos compañeros que antes citaba y que son un ejemplo a seguir para las nuevas generaciones de periodistas".

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