UN POCO DE HISTORIA

¿Auschwitz en 1944? No, Alicante 1938. Las impactantes fotos de la guerra de Luis Vidal

Las tomó en el campo de trabajo republicano durante la contienda y son los documentos más consultados del fondo recién digitalizado de la Biblioteca Nacional

Foto: Campo de Albatera. Biblioteca Digital Hispánica (Biblioteca Nacional). Reportajes Gráficos Luis Vidal.
Campo de Albatera. Biblioteca Digital Hispánica (Biblioteca Nacional). Reportajes Gráficos Luis Vidal.
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El fotoperiodista valenciano Luis Vidal Corella (1900-1959), perteneciente a una familia de fotógrafos —su padre, Martín, y sus hermanos Martín y Vicente también se dedicaban a este oficio—, cubrió cómo se montaba el campo de trabajo de Albatera, en la zona de la Vega Baja del Segura en Alicante. Era una construcción que había puesto en marcha en octubre de 1937 el Gobierno de la II República para alojar a los condenados por los tribunales especiales populares y por los juzgados de Urgencia en casos de delitos de rebelión, sedición y desafección al régimen. En total, eran 40.000 hectáreas de un antiguo saladar y estaba previsto que fuera ocupado por entre 2.000 y 3.000 personas. Vidal retrató cómo se construían los barracones y cómo trabajaban algunos de sus primeros presos con material mecánico y también en hornos de cocción de pan. Esta tirada de seis imágenes, de febrero de 1938, según estima la familia del fotógrafo, hoy se encuentra en el fondo de la Biblioteca Digital Hispánica y ha sido el documento digitalizado más consultado de la Biblioteca Nacional en 2019, que ya tiene más de medio millón de páginas digitalizadas y cuyas consultas superan los siete millones.

“Mi abuelo no solía hablar nada de la Guerra Civil y nunca comentaba los trabajos que hacía. Nosotros nos enteramos de que existían estas fotografías cuando fuimos hace un par de años a la biblioteca y vimos que había estado en Albatera”, comenta Luis Vidal, nieto de este fotoperiodista, a El Confidencial.

Detenido tras la guerra

El propio Vidal Corella tenía motivos para no desvelar mucho de su propio trabajo. Durante la guerra, cubrió todo lo que ocurría en zonas como el frente de Teruel —de hecho, fue quien retrató a La Pasionaria entrando en la plaza de Torico tras la victoria republicana, una imagen que hoy se encuentra en el Museo de Teruel—, en Valencia y alrededores. Trabajaba para 'El Mercantil Valenciano', que después se convertiría en 'El Levante', pero también colaboraba con otros medios como 'ABC' y 'La Vanguardia'.

Vidal fue quien retrató a La Pasionaria entrando en la plaza de Torico tras la victoria republicana, una imagen que hoy se encuentra en el Museo de Teruel

Cuando el Gobierno republicano se trasladó a Valencia, fue uno de los principales fotoperiodistas que contaron lo que estaba sucediendo en esta zona, con la ciudad en guerra. “También enviaba sus fotografías a diversos ministerios”, cuenta su nieto. Al final de la contienda, cuando el bando nacional obtuvo la victoria, estuvo una semana detenido, pero finalmente le soltaron. “Pensamos que al hombre no le apetecería hablar mucho de esta época. Seguramente, fue muy doloroso para él”, añade Vidal. Tiempo después, sí pudo seguir con su trabajo en 'El Mercantil' cubriendo ya otro tipo de aspectos, desde corridas de toros a las fallas, pero también acontecimientos políticos.

Campo de concentración franquista

Las seis fotografías que posee la Biblioteca Nacional pertenecen a un fondo digitalizado de alrededor de 11.000 fotografías de las 44.000 que aproximadamente integran el conjunto de fotografías relacionado con la Guerra Civil española. Fueron trasladadas en 1980 desde el Ministerio de Cultura a la BNE y están depositadas en la caja número 106. La familia no sabe muy bien cómo llegaron al ministerio ni cómo estaban en poder del Estado, ya que ellos no tenían estas imágenes. “Mi abuelo mandaba fotos para diferentes revistas y publicaciones en Madrid. Era corresponsal para varios ministerios y suponemos que llegaron por esos conductos. A través del Ministerio de Propaganda. Y de ahí después acabarían en la Biblioteca Nacional”, explica su nieto.

Campo de Albatera. Biblioteca Digital Hispánica (Biblioteca Nacional). Reportajes Gráficos Luis Vidal.
Campo de Albatera. Biblioteca Digital Hispánica (Biblioteca Nacional). Reportajes Gráficos Luis Vidal.

Las imágenes de Albatera muestran cómo era el campo antes del final de la guerra. Aunque puede asimilarse a los campos de concentración posteriores de los alemanes —por los uniformes de los presos—, en realidad era un campo de trabajo. Según señala Vidal en los reversos de sus fotografías, los prisioneros se encuentran fabricando “tubos de cemento para conducción de agua”, en “los hornos para la cocción de pan” o con herramientas destinadas a la “reparación de coches”.

La historia de este campo de trabajo, sin embargo, tuvo un final mucho más tortuoso. A partir del 11 de abril de 1939, sería tomado por las fuerzas nacionales y reconvertido en campo de concentración, según han señalado diversos historiadores como Felipe Mejías, con condiciones muy duras para sus presos, republicanos que intentaban salir de España a través de los puertos valencianos. De albergar a cerca de 2.000 presos pasó a tener más de 16.000. Entre ellos, se encontraron la primera mujer de Santiago Carrillo, Asunción Sánchez de Tudela, y su hija pequeña, que enfermó en este campo y murió poco después, según relató su padre. No sería cerrado hasta octubre de 1939, cuando los prisioneros o bien fueron liberados, trasladados a centros penitenciarios o condenados a muerte. Apenas quedó nada de todo lo que sucedió en él.

De albergar a cerca de 2.000 presos pasó a tener más de 16.000. Entre ellos, se encontraban la primera mujer de Carrillo y su hija pequeña

El interés por las imágenes de este campo da cuenta de lo desconocidas que a día de hoy todavía resultan estas construcciones de la Guerra Civil. Y resaltan el trabajo de muchos fotoperiodistas que estuvieron allí para contarlo. “Mi abuelo vivió todo esto junto a corresponsales de guerra como Walter Reuter, de quien también hay muchas fotografías en la Biblioteca Nacional. Sabemos que se desplazarían juntos en muchas ocasiones”, cuenta su nieto. De Valencia, a Teruel o Albatera para dejar un testimonio periodístico que hoy ya es Historia.

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