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Javier Camarena, el 'supertenor' de los 18 do de pecho

El astro mexicano regresa al Teatro Real con dos de sus compositores fetiche, Donizzeti y Bellini y protagoniza la Gran Gala 2019

Foto: Camarena (Foto: Javier del Real)
Camarena (Foto: Javier del Real)

Vivió con sus abuelos hasta los seis años y con ellos aprendió a disfrutar de las canciones de Jorge Negrete y Los Panchos; gracias a sus tíos se familiarizó con los temas de Abba y el falsete de los Bee Gees; Javier Camarena (México, 1976), como buen niño de la década de los 80, prefería bailar al son de Parchís y hoy en su casa apenas se escucha ópera, pasan de los boleros al jazz y de Kate Perry a Ariana Grande. El tenor mexicano es consciente de que la música ha sido todo en su vida, su cielo y su infierno. “Sin ella no sería quien soy”.

Camarena regresa al Teatro Real con dos de sus compositores fetiche y dos roles muy distintos: el ingenuo y enamorado Nemorino de ‘el elixir de amor’ de Donizzetti y el pasional, fogoso, irreverente y vengativo Gualtiero de ‘el pirata’, el drama tenebroso de Bellini, que permanecerá en las y tablas del coliseo madrileño el 30 de noviembre y el 20 de diciembre. Además, entre estos universos antagónicos, el tenor mexicano protagonizará la Gran Gala 2019 del Teatro Real el próximo 13 de noviembre, junto al pianista Ángel Rodríguez, dedicado a arias y canciones italianas y en la que no faltará, en la segunda parte, un guiño a la zarzuela española.

[La pasada de frenada del 'El elixir de amor' en el Teatro Real]

Javier Camarena pulula entre la élite de la lírica gracias a una voz de timbre radiante, una tesitura cristalina y una coloratura repleta de matices, todo esto arropado con una técnica impecable y una asombrosa facilidad para el registro agudo. Nadie da el do de pecho como él. El mexicano puede presumir ser el tercer cantante en los últimos 70 años del Metropolitan Opera House en ofrecer un bis. Hazaña que repitió meses más tarde en el Teatro Real de Madrid, al repetir en dos funciones consecutivas el aria ‘Ah Mes amis’ de ‘La hija del regimiento’ de Donizetti. Gesta que le convirtió en ‘el tenor de los 18 do de pecho’.

Carambolas

Paradójicamente, a Camarena se le atragantó el solfeo y su primer examen de flauta fue una decepción. A priori, el niño Camarena no parecía que estuviera destinado ni a vivir, ni mucho menos a brillar en el universo de la lírica, pero, como decía Adenauer, la suerte es una flecha lanzada que hace blanco en quien menos lo espera. Gracias a esa carambola, tras abandonar sus estudios de Ingeniería aterrizó en la Facultad de Música de la Universidad Veracruzana, se matriculó en canto con la intención de cambiar de especialidad en cuanto pudiera y hoy, 12 años después de su debut en Zurich, Javier Camarena es uno de los tenores más aplaudidos, que ha consolidado su fama internacional gracias a un repertorio centrado en el bel canto romántico italiano.

Consciente de que óxido del tiempo influye incluso en la evolución de la voz, ya anda rumiando lo qué será su futuro repertorio. Aspira a evolucionar hacia el repertorio francés. “’Lakmé’, ‘Romeo y Julieta’, ‘Manon’. Ando por ahí buscando un Fausto y después de esto, que será un periodo de cuatro años, veré si me animo en algún momento a hacer un Werther y, de aquí en ocho años, si la vida me lo permite, mi máxima aspiración sería interpretar ‘Los cuentos de Hoffmann’”.

Camarena
Camarena

Para el tenor mexicano su gran sueño sería poder cantar ‘Tosca’, como hizo Alfredo Kraus, por lo menos una vez en la vida. “Una y no más debió de pensar. No es secreto mi relación con Kraus, siempre lo he mencionado como un gran referente en cuanto a la inteligencia a la hora de la selección del repertorio”. En una época en la que todo viaja a la velocidad de la luz, en la que a cantantes de ópera se les exige el 150% de sus posibilidades, él confiesa que si ha llegado hasta donde ha llegado es porque hizo caso a su primera maestra de canto. “Esta carrera es de resistencia, no de velocidad. requiere de madurez no solo vocal sino emocional para tener esta posibilidad de darle el justo valor a la interpretación y emoción”.

Orgulloso de los maestros con los que se ha topado en su carrera, se muestra muy cauto y disciplinado a la hora de cuidar su instrumento

Orgulloso de los maestros con los que se ha topado en su carrera, a los que todavía consulta las grandes dudas sobre hacia donde dirigir la voz, se muestra muy cauto y disciplinado a la hora de cuidar su instrumento, “Hay que adaptarse a los cambios y no siempre es fácil. Cosas que a mí se me hacían complicadas por cuestión de peso, de color de voz, hoy las encuentro muy fáciles, y las cosas que hacía antes que me resultaban superfáciles hoy ya no lo son tanto”. Eso sí, su truco para cuidar la voz es respetar el descanso. “Hay que hacer lo que cualquier atleta de alto rendimiento. Como cualquier maratoniano, has de dosificarte. Es insensato correr tres maratones en tres días seguidos. No rendirás. Hay que entrenar los músculos vocales con la dedicación, las técnicas y el mimo con el que los atletas entrenan y cuidan los suyos”.

Por eso a los jóvenes les recomienda que no tengan prisa y que practiquen la paciencia, que no se emperren en cantar los grandes roles antes de tiempo. “Se trata una virtud que se revela imposible, hoy los jóvenes se muestran incapaces de desarrollarse técnica y emocionalmente. Tienen mucha prisa. Las oportunidades llegan cuando estás listo para aprovecharlas y es ahí cuando debes estar a punto y dispuesto a darlo todo”, confiesa.

Javier Camarena llegó a la ópera por casualidad. ‘Turandot’ le abrió la puerta. Antes de lanzarse al abismo, se empeñó en escucharlo todo para estar seguro de lo que era capaz de cantar. Su primera aria fue ‘Il mio Tesoro’ de ‘Don Giovanni’, más tarde se atrevió con ‘Una furtiva lágrima’ de ‘El elixir de amor’. El resto ya es historia.

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