LA CRISIS DE LA ENTIDAD DE DERECHOS DE AUTOR

SGAE roza la catástrofe: los socios rechazan de nuevo los estatutos

Cultura podría buscar nuevas vías para controlar la SGAE tras el fracaso de la asamblea

Foto: Sede la SGAE en Madrid (EFE)
Sede la SGAE en Madrid (EFE)
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Enésima votación convulsa e histórica en la Sociedad General de Autores: los socios votaban de nuevo los estatutos. Dicho así, no suena grave, pero lo era: a la amenaza de una intervención del ministerio de Cultura -frenada de momento por la justicia- se le sumaba la posibilidad de unas nuevas elecciones... en una entidad que devora presidentes a velocidad de vértigo. Los nuevos estatutos, por otra parte, eran necesarios para adaptarse a las normativas europeas. Pues bien: no se aprobaron. Un 62,78% de los socios votaron a favor. Mayoría amplia, pero insuficiente: era necesaria una mayoría de dos tercios para aprobarlos.

Los socios sí aprobaron el Informe de Gestión y de Responsabilidad Social Corporativa de 2018 (61% de votos favor), las Cuentas Anuales del Ejercicio 2017 (64,5% de votos a favor), y las cuentas de 2018 (59,6%). Participaron en la asamblea 1.356 socios que representaban el 24,22% de los votos.

La justicia

Un 62,78% de los socios votaron a favor. Mayoría amplia pero insuficiente: era necesaria una mayoría de dos tercios para aprobar los estatutos

La Audiencia Nacional dio aire hace unos días a la entidad al rechazar la intervención gubernamental. La SGAE es un organismo privado, pero opera con una licencia pública, y el ministerio Cultura intenta intervenirla sin éxito desde hace unos meses por su desgobierno. Tras el nuevo rechazo de los estatutos, Cultura podría subir la apuesta y retirar la licencia a la SGAE, lo que supondría, de hecho, el fin de la entidad.


La SGAE -que ha sufrido diversas escisiones- vive en una constante lucha de poder entre los diversos gremios de autores.

Horas antes de la asamblea, la presidenta de la SGAE, Pilar Jurado, resumió la kafkiana situación a este periódico: “La SGAE es un sitio peculiar, aquí he vivido cosas que no había vivido nunca pero también entendí desde el principio que la institución era mucho más grande que lo que se ve en la superficie. He trabajado sin parar para apagar mil fuegos y reconducir la situación a una normalidad que debería haberse logrado hace mucho tiempo”.

Pues bien: la casa de los mil fuegos sigue ardiendo.

Cultura

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