DOCUMENTAL

De gira europea con Bannon, el gurú de todas las ultraderechas

El 10 de mayo llega a los cines el documental sobre el hombre que aupó a Donald Trump a la Casa Blanca y que ahora asesora a los partidos de ultraderecha de toda Europa

Foto: Un fotograma de 'El gran manipulador'. (Filmin)
Un fotograma de 'El gran manipulador'. (Filmin)

Frente a Nigel Farage —principal impulsor del Brexit—, Steve Bannon presume, como si de muescas en el cabecero de la cama se tratara, de la lista de grandes nombres que han requerido de sus servicios: Duterte en Filipinas, Orban en Hungría y Modi en la India, entre otros. Pero aún hay más. Porque por la mesa del que apuntan como artífice de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca van pasando los líderes de los principales partidos populistas de derechas de Europa: Marine Le Pen, por supuesto, Salvini, los líderes del partido xenófobo y homófobo flamenco Vlaams Belang, del partido antiinmigración Demócratas de Suecia. No es que nadie falte a la fiesta; es que él no se pierde la fiesta de nadie. Ni la de Vox en estas pasadas Elecciones Generales. Como un mesías de una revolución global basada en la tradición cristiana y en el nacionalismo que busca "derrotar a la Unión Europea", Bannon sabe bien lo que quiere: "una agenda populista unificada", global y aglutinadora que acabe con el orden establecido. Su estrategia: "Céntrate en un puñado de mensajes; a la gente lo demás le da igual. Si dices que has llegado para salvar su país y para hacer que vuelva a ser grande, a la gente lo demás le dará igual".

El 10 de mayo llega a la cartelera española 'Steve Bannon: el gran manipulador', el documental en el que Alison Klayman registra el 'tour' de Bannon por toda Europa y Estados Unidos para unir a 'los Vengadores' de la ultraderecha populista. Un escalofrío recorre la espina dorsal cuando Bannon departe con uno de los líderes de la Agrupación Nacional francesa —los 'artistas' anteriormente conocidos como Frente Nacional— ante la cámara de Klayman. El tema: la posibilidad de utilizar contra Macron el descontento popular por la subida de impuestos de los carburantes. El documental se estrenó en Sundance en enero de 2019. El movimiento de 'los chalecos amarillos' estalló por primera vez en octubre de 2018. Hagan cuentas.

Bannon en uno de sus discursos. (Filmin)
Bannon en uno de sus discursos. (Filmin)

Bannon es consciente de que su imagen pública provoca reacciones extremas. La izquierda lo detesta. Pero no importa, porque el odio implica relevancia. Entre los ultras se mueve como una estrella del rock. En realidad lo busca, porque en caso contrario sería difícilmente justificable su apoyo a personajes como, por ejemplo, Roy Moore, exjuez, candidato al Senado por Alabama en 2017, personaje 'cuñado' —hizo la campaña vestido de cowboy y revólver en mano— cuya campaña acabó por una denuncia por abusos sexuales a una menor en los años 70. O a grupos de ultras que basan su discurso en el odio, la violencia y la desinformación.

La campaña al Senado de Moore acabó por una denuncia por abusos sexuales a una menor en los años 70

Sin embargo, en las distancias cosas resulta sorprendentemente encantador, irónico, divertido. Se ve a sí mismo como la archinémesis de George Soros. Pero con el mérito de no contar con el trampolín de una fortuna de miles de millones de euros como el magnate húngaro. Entre sus 'leitmotivs', "el islam no es una religión de paz; es una religión de sumisión". La orden ejecutiva para restringir la inmigración a Estados Unidos desde países de mayoría musulmana lleva su firma.

Bannon fue presidente de su promoción en la juventud. (Filmin)
Bannon fue presidente de su promoción en la juventud. (Filmin)

En 'El gran manipulador', Klayman desgrana la retórica y el ideario del estratega, pero también rasca hacia la intimidad de un personaje que resulta hasta seductivo. Casi siempre con un Red Bull en la mano —necesita cafeína para funcionar—, su aspecto levemente se aleja de la imagen preconcebida de uno de los consultores con más poder tras las bambalinas de la política internacional.

Bannon se presenta como el azote de las élites, pero él mismo estudió en Harvard y trabajó en Goldman Sachs

Bannon se presenta como el azote de las élites, pero él mismo estudió en Harvard y trabajó en Goldman Sachs antes de diseñar el nacimiento del Tea Party y de recalar el la Casa Blanca de la mano de Trump. O, más bien, de que Trump recalase en el Despacho Oval de la suya. También antes de la publicación del libro 'Fuego y furia', de las acusaciones de alta traición por colaborar con Rusia, de caer en desgracia, de convertirse en 'Steve, el chapucero', de su destitución de Breitbart, el 'think tank' de la utraderecha estadounidense, de que le cancelaran su programa de radio y le dejasen de llegar fondos de los Mercer, la pareja de multimillonarios principal financiadora del Partido Republicano.

Bannon despierta reacciones extremas. (Filmin)
Bannon despierta reacciones extremas. (Filmin)

Confiesa Bannon que odió cada segundo que pasó en la residencia presidencial. "El ala oeste de la Casa Blanca tiene un mal karma. Me daba mala espina. Me decían que era porque estaba haciendo cosas malas. Pero yo creía que hacía el trabajo del Señor". Es difícil saber realmente en qué cree Bannon, más allá de en el poder y la influencia. El documental incide en las contradicciones de un hombre que se expía en la defensa de la relatividad del bien y del mal.

Pero también presenta a la mente visionaria que ha conseguido robar votos de un caladero tradicionalmente atribuido a la izquierda —blancos de clase obrera— y manejar a los medios de comunicación a su favor: ha conseguido colocar la agenda de los partidos a los que asesora en las principales cabeceras sin tener que rascarse el bolsillo: "los medios de comunicación están obsesionados con nosotros; son nuestros aliados", insiste uno de sus colaboradores. A pocas semanas de que una Europa inquieta por el enquistamiento del Brexit y el auge de la utraderecha vuelva a sacar a la calle las urnas, 'El gran manipulador' es un recordatorio sobre la transformación de la forma tradicional de hacer política—y los intereses que se esconden— y el deber, como ciudadanos, de reconocer unos mecanismos que basan su fuerza en un discurso precocinado y con intenciones opacas, la unión de las minorías políticas, la disgregación de la ciudadanía y la desinformación y que buscan acabar con las bases de la democracia europea. Nubes negras en el horizonte.

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