estará en el teatro real hasta el 30 de diciembre

Ópera en el aeropuerto: actuación sorpresa de 'Turandot' en Barajas

La soprano española Yolanda Auyanet y el tenor coreano Jae-Hyeoung Kim, protagonistas de 'Turandot', han protagonizado una interpretación sorpresa en el aeropuerto madrileño

Foto: Interpretación de la ópera 'Turandot' en el aeropuerto de Barajas (AENA)
Interpretación de la ópera 'Turandot' en el aeropuerto de Barajas (AENA)

El Teatro Real tiene muchos objetivos y, entre ellos, el de extender el consumo de ópera. Ya lo hizo el año pasado, con una novedosa retransmisión de 'La Bohème' a través de su página web de Facebook para alcanzar a 100.000 personas en directo, iniciativa impulsada por el 'youtuber' Jaime Altozano, quien con solo 25 años sostiene (y demuestra) que la teoría de la música puede interesar a millones de personas. Ahora es el turno de 'Turandot', una obra que se presentó en la primera temporada del reinaugurado Teatro Real y que ahora regresa 20 años después. Sí, regresa al Teatro Real... previo paso por el aeropuerto.

La terminal 4 del aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas ha sido escenario este martes por la mañana de la interpretación de Yolanda Auyanet y de Jae-Hyeoung Kim, protagonistas ambos de 'Turandot', la primera, soprano española; el segundo, tenor coreano. 'Turandot', que estará en los escenarios del Teatro Real hasta el día 30 de diciembre, ha pasado "por sorpresa" por las instalaciones aeroportuarias, donde han interpretado cuatro de las más conocidas arias del repertorio, entre ellas la 'Nessum dorma' que popularizó Luciano Pavarotti y 'Signore ascolta', inmortalizada por Montserrat Caballé.

Esta pequeña actuación está enmarcada en un convenio de colaboración recientemente firmado por el Teatro Real y AENA, suscrito bajo el lema 'AENA con la música' e incluido en su nuevo plan estratégico de responsabilidad corporativa. Además del microconcierto de ópera de este martes, AENA respaldará varios ciclos de conciertos, de la mano de orquestas locales y a través de firma de convenios de colaboración, con los aeropuertos de Barcelona, Murcia, Málaga, Menorca, A Coruña, Fuerteventura y Valencia.

'Turandot', hasta el 30 de diciembre

Desde el pasado 30 de noviembre en los escenarios del Real, 'Turandot' llega como coproducción con la Canadian Opera Company, el Teatro Nacional de Lituania y la Houston Grand Opera, dirigida por Nicola Luisotti. Todas las funciones de 'Turandot' están dedicadas a la memoria de Caballé, que falleció el pasado mes de octubre. Esta nueva producción de la ópera de Giacomo Puccini viene firmada por Robert Wilson, en lo que se convierte ya en su quinta producción en el Real, después de 'O corvo branco', 'Osud', 'Pelléas et Mélisandre' y 'The life and death of Marina Abramovic', su último paso por el Real, hace ya seis años.

El doble reparto está encabezado por las sopranos Irene Theorin y Oksana Dyka en el papel principal; Yolanda Auyanet —quien ha estado hoy en el aeropuerto— y Miren Urbieta-Vega, como Liù (ambos papeles fueron interpretados por Caballé); y los tenores Gregory Kunde, Roberto Aronica y el coreano Jae-Hyoung Kim en el papel de Calaf.

Turandot, que se presentó en la primera temporada del reinaugurado Teatro Real ─con dirección musical de Wladimir Jurówski y escénica de Jeremy Sutcliffe; y con Jane Eaglen, Vladimir Galouzine y Verónica Villaroel en los papeles principales─, vuelve, 20 años después, con dirección de escena, escenografía e iluminación de Bob Wilson, cuyo personalísimo universo teatral concede a la ópera un aura espectral muy ajustada al universo sonoro de la partitura, que evoca un mundo ancestral de reminiscencias orientales, muy alejado de la aproximación realista de las óperas anteriores de Puccini: Manon Lescaut, La Bohème, Tosca, Madama Butterfly, La fanciulla del West, La rondine, Il trittico, etc.

l carismático lenguaje visual y dramatúrgico de Wilson, con siluetas a contraluz, máscaras y movimientos casi rituales, es el ideal para contar la leyenda de la sanguinaria princesa China, enmarcada en su espacio escenográfico ‘natural’, que entronca directamente con el milenario teatro de sombras oriental.

Los personajes se convierten así en arquetipos legendarios e hieráticos, y la sutil paleta lumínica de Wilson se recrea con los colores orquestales de Puccini y con poéticas sinestesias que van de los tonos glaciales de la despiadada protagonista a las tonalidades cálidas del recogimiento de Liù, cuya muerte, en la partitura, coincide con la del propio compositor, que deja la obra inacabada.

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