DE BACH A ROSALÍA EN TRES ACORDES

Jaime Altozano, el 'youtuber' que apasiona a los que no usan Youtube

Tiene 25 años y ha venido a demostrar que la teoría de la música, esa gran desconocida, puede interesarle a millones de personas

Foto: Jaime Altozano, músico y 'youtuber'
Jaime Altozano, músico y 'youtuber'

PREGUNTA: ¿Por qué te llaman “el youtuber bueno”?
RESPUESTA: Alguna vez me han introducido en plan, “te presento a Jaime, que es ‘youtuber’, pero de los buenos” (ríe). Creo que es porque me ven más como a un músico, pero yo soy las dos cosas, me he pasado media vida viendo vídeos de Youtube y la otra mitad tocando instrumentos.

P.: Pero no has sentido el reproche social. Muchos padres prefieren que su hijo se meta en una secta.
R.: No, nunca me han juzgado negativamente por ser ‘youtuber’. Supongo que lo que a la gente lo que no le gusta es que un chico joven se forre lanzándose a una piscina de bolas y similares, que es bastante parecido a lo que se hace en programas como Gran Prix, pero bueno, esos son señores más mayores y se ve normal que se forren con ello.

P.: También creen que los ‘youtubers’ apenas trabajan.
R.: Pues yo trabajo jornadas diarias larguísimas, porque encima cuanto menos duermo y más horas echo, más le suelen gustar a la gente mis trabajos. Es la maldición del autónomo.

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Jaime Altozano nació hace veinticinco años en Ciudad Lineal, un barrio residencial al este de Madrid. Creció viendo vídeos en Youtube, tocando el piano y odiando los deportes. Hace tres años dejó su trabajo como productor musical para publicidad y se lio a subir vídeos a Youtube. Aprovechando sus estudios en el conservatorio y un don innato para la comunicación, Altozano se atreve a explicarle a la gente lo que es un acorde de Re Mayor o a dedicarle media hora a las mejores fugas de Bach. Una suerte de James Rhodes de provecho para la sociedad. Hay casi un millón de personas suscritas a su canal.

Altozano dio un salto de popularidad hace unos meses gracias a sus análisis de bandas sonoras, pero todo se ha desmadrado desde que Rosalía le respondió a la crítica de su disco. Hoy, pese a que a algunos todavía les cueste reconocerlo, Jaime Altozano es una de las voces con más credibilidad dentro de la industria musical, y también uno de los pocos 'youtubers' que no tiene sector crítico: le gusta incluso a quienes detestan Youtube.

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P.: ¿Ya te paran por la calle?
R.: Sí, la verdad es que bastante desde lo de Rosalía. Incluso cuando voy a correr por las mañanas, lo paso un poco mal.

P.: Músico y 'youtuber' de moda. ¿Cómo has llegado hasta aquí?
R.: Porque mis padres, cuando tenía ocho años, me pidieron que me apuntase a alguna actividad extraescolar. Como no me gustan los deportes, pero ninguno, la única alternativa era el piano. Me gustó y fui al conservatorio.

P.: ¿Es el conservatorio tan infernal como lo pintan?
R.: (Ríe). No, pero sí que tiene carencias. La más llamativa es lo separada que está la enseñanza de las técnicas modernas: tú le pides a un músico que lleva 14 años de violín que te mande una grabación y te pasa un audio de Whatsapp, no sabe grabarse con un mínimo de calidad, y es fácil y barato.

P.: ¿Y los profesores como los de Whiplash?
R.: Sí, esos profesores existen. No son un porcentaje grande, pero los hay. A mí me escriben muchas personas diciendo que salieron del conservatorio odiando la música y que gracias a mí la han vuelto a amar.

P.: Pues es un piropo bonito.
R.: Sí, y también una tendencia preocupante.

P.: Además del conservatorio empezaste Matemáticas y Física.
R.: Sí, yo tenía muy claro que quería ser matemático, pero con la carrera no me sentía realizado y empecé a trabajar como músico. Es curioso porque yo nunca quise estudiar música. Además yo llegué tarde: el conservatorio se suele planificar para que el final coincida con 2º de Bachillerato, pero yo llevaba retraso e hice los cursos de dos en dos. Tampoco me dio tiempo, así que un año me vi acabando el conservatorio a la vez que estaba matriculado en el doble grado de Física y Matemáticas.

P.: Hay conexiones entre las matemáticas y la música.
R.: Sí, al menos en la parte del pensamiento abstracto, que te ayuda a comprender la teoría de la música, que es casi matemática. Sin embargo, no tiene nada que ver con el otro pilar de la música: el oído.

P.: ¿El oído se tiene o se desarrolla?
R.: Se desarrolla, pero tienen que enseñártelo. En el conservatorio se enseña muchísima teoría y muy poco oído.

P.: Revisando tu currículum veo que has hecho un curso sobre programación de coches autónomos.
R.: Es que internet está todo. Hay cursos de los mejores profesores de las mejores universidades del mundo por 20 euros que son una maravilla. Son cursos de cuatro meses con los que puedes aprender cualquier cosa. Es una herramienta de puta madre.

P.: ¿Cómo empezaste en YouTube?
R.: Trabajaba en música para publicidad hasta hace tres años, donde me pedían cosas muy concretas, como una bossa nova de 23 segundos, ni uno más ni uno menos. Así que me cogía las veinte canciones más representativas del género, hallaba los patrones comunes y los utilizaba en una nueva pieza que sonase como me habían pedido. Aprendí mucho haciendo tantas deconstrucciones de géneros musicales, así que decidí hacer un vídeo sobre lo que había aprendido.

P.: ¿Lo haces todo solo?
R.: Sí, yo escribo los guiones, grabo, edito y hasta diseño las miniaturas de los vídeos. Ahora estoy intentando montar una empresa y contratar a un equipo para que el resultado sea más profesional.

P.: Nunca he entendido por qué los ‘youtubers’ os curráis tanto las miniaturas de los vídeos.
R.: Porque son para nosotros el equivalente a la portada en un libro. Estamos acostumbrados a que todas las portadas de los libros estén bien, porque las diseñan profesionales, pero con los ‘youtubers’ esto no pasa, y ahí sí que puedes notar las diferencias.

P.: ¿En qué momento empezaste a verte con futuro en esto?
R.: Sin duda con el análisis de El Señor de los Anillos.

P.: ¿Y se vive bien de Youtube?
R.: En mi caso, sí, pero la mayor parte de mis ingresos no llegan por la publicidad de Youtube, sino por mi comunidad de mecenas. Hay mil 'patreons' que financian el 80% del canal, sin ellos no podría seguir. Hay que tener en cuenta que mis vídeos, al incluir a menudo música e imágenes de terceros, los monetizan los dueños de los derechos, yo no percibo dinero por casi ninguno. Y también que evito en la medida de lo posible insertar publicidad en mitad de los vídeos más trabajados.

P.: ¿Por qué?
R.: Porque los concibo como minidocumentales, los trato como si fueran películas. Para mí tienen un arco narrativo, unas tensiones y un efecto que se busca producir. Incluso el propio Youtube me recuerda muchas veces que podría estar haciendo más dinero, pero piensa que estás viendo la pieza de Interestellar emocionado y te salta un anuncio. Eso no puede ser, como no podría ser si lo estuvieras viendo en un cine. Los que me permite hacer esto son mis mecenas, que con su aportación no solo se benefician de ese contenido, sino que lo puede disfrutar cualquiera. Sentimos que estamos aportando valor a la sociedad.

P.: Tú interaccionas mensualmente con los mecenas, que al final no son más que ‘fans’. ¿Cómo te llevas con ellos?
R.: Muy bien, al final los seguidores de alguien son un reflejo de a quién siguen. Mi audiencia es gente respetuosa, tranquila y muy positiva. No atraigo a gente especialmente hostil, y esto es algo que no pueden decir todos los creadores de contenido. Los conozco a casi todos y nos relacionamos bien.

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Mencionar fragmentos de otras obras en Youtube se ha convertido en un fastidio. Las grandes discográficas y productoras internacionales disponen de algoritmos que están peinando constantemente la red en busca de infracciones de su copyright. Cuando el 'bot' detecta que hay algo de su contenido en un vídeo, lo bloquea inmediatamente, sin diferenciar al que usa un fragmento de diez segundos del que cuelga la película entera para piratearla. Para colmo, cuando Youtube levanta la mano y permite la inserción, lo hace siempre desviando los ingresos por publicidad del vídeo en favor de las 'majors'.

Y esto es el paraíso en comparación con lo que está por venir.

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P.: ¿Qué pasa con el famoso artículo 13?
R.: Bruselas va a publicar la Alta Directiva sobre Copyright, una directiva en torno a la cual los países miembros tienen que redactar sus leyes de propiedad intelectual en los próximos dos años. Pues bien, de esa Alta Directiva hay tres versiones distintas: está la de la Comisión, la del Parlamento y otra del Consejo. La del Parlamento, por ejemplo, es tan agresiva que, si se aplica tal cual, significaría que nadie va a poder subir una foto a las redes sociales sin revisión previa. O que no puedes hacer un vídeo de Youtube con un poster de Pulp Fiction detrás.

P.: Youtube cerrará el grifo.
R.: Claro. Será un desastre para los creadores de contenidos, muchos tendrán que irse de Europa. Aún así, sus vídeos no se verán en los países que adopten estas leyes.

P.: ¿No hay nada parecido a un lobby de 'youtubers'?
R.: No. Ten en cuenta que no hay mucha estructura, solemos ser personas que se graban en casa sin más ayuda.

P.: Hablemos de Rosalía. Fuiste el primero en analizar su disco y los críticos de la prensa te siguieron. Esto es nuevo.
R.: Me lo dicen dicen algunos seguidores del canal, que leen cosas que recuerdan a mi análisis, pero yo no hago crítica musical. Hago vídeos solo de lo que me gusta mucho, no por obligación.

P.: Y el disco de Rosalía te encanta.
R.: Sí, porque nos ha colado un disco de flamenco sin darnos cuenta. Es un producto arriesgadísimo, bastante experimental, que cambia las guitarras por un vocoder. Excepto las tres canciones primeras, que son las que ha utilizado para darse a conocer, el resto de temas del disco son flamenco puro y duro. No es una música comercial, Rosalía consigue que funcione porque crea un universo propio alrededor que igual engancha por el rollo urbano de ‘Malamente’ o por el pop de ‘Bagdad’.

P.: Una nueva mezcla de viejos elementos, vamos.
R.: Es algo que le llega a la gente, como la música pop, pero con otro formato mucho más difícil. Al final la clave está en ponérselo fácil a la gente, ahora a todos nos falta tiempo y necesitamos que las cosas sean directas, que no te cueste trabajo procesarlas.

P.: ¿Esa es la clave de tu éxito como ‘youtuber’?
R.: Yo creo que sí. Tengo, por ejemplo, dos vídeos de las fugas de Bach que tienen un millón de visitas. Porque a la gente le gusta Bach, pero para entenderlo hay que estudiarse un tochazo de armonía de 200 páginas, y nadie está dispuesto a hacerlo. Si explicas fácilmente algo complicado, a la gente le interesa casi cualquier cosa. Rosalía es un fenómeno muy en esta línea.

P.: Rosalía te contestó con un vídeo de casi media hora. ¿Flipaste?
R.: Flipé, me hizo mucha ilusión su respuesta, porque más que un comentario es un análisis de mi análisis. Tomó muchas cuestiones que yo dejaba en el aire y se autoentrevistó, fue muy interesante.

P.: ¿Tienes alguna oferta para trabajar en los medios?
R.: He colaborado con varias radios y con algunos programas de televisión, pero creo que Youtube me permite ser más libre. En una sección de un programa de radio estás limitado por el tiempo y los contenidos, mientras que en tu propio canal puedes ser más creativo, hacer temas muy de nicho, como los de ópera o de música de videojuegos.

P.: No me digas que la ópera tiene público en Youtube.
R.: ¡Claro! De hecho en Youtube, cuando más de nicho, más público tiene. Los últimos canales que lo están petando son propuestas como 3Blue1Brown, que hace matemáticas técnicas, topología, estructuras algebraicas… o un canal que se ha hecho viral en Polonia, Alemania y Reino Unido que iba analizando la Primera Guerra Mundial día a día.

P.: ¿Has pensado en hacer colaboraciones con las productoras de cine y música, es decir, publicar los mismos análisis pero por encargo?
R.: Mucha gente me decía que había cobrado de Sony por el vídeo sobre Rosalía, pero era justo al revés: ellos están monetizando los rendimientos de ese vídeo porque salen varios extractos musicales (ríe). He recibido como cuarenta peticiones de discográficas y músicos para que hable de sus discos, pero ten en cuenta que yo solo hablo de cosas que me gustan mucho. Me tiene que flipar, vamos, y es difícil.

P.: Tus vídeos son siempre en tono positivo. ¿No valoras empezar a repartir estopa? Esto le apasiona a la gente.
R.: No. Siento que estoy demostrando que no hace falta ser un ‘hater’ para que se escuche tu voz. Está demostrado científicamente que los tuits y los vídeos que incluyen emociones negativas se viralizan más, y supongo que esto le iría bien a mi canal, pero es claro que también hay gente que busca la crítica constructiva. Hay tanta música mala que sería demasiado fácil hacer los vídeos, no quiero alimentar esos sentimientos. Al final solo crece lo que tiene oxígeno.

P.: ¡Pero alimentar fuegos es inherente al ‘youtuber’!
R.: Hay algunos que publican un vídeo y tienen 100 comentarios, 99 positivos y uno negativo. Pues bien, el ‘youtuber’ solo contesta al tío que ha venido a cagarse en él, de los otros 99 que están jaleándole pasa completamente. Estas trifulcas te pueden dar más visitas, pero desde luego estás descuidando a la audiencia que valora lo que haces.

P.: Vamos, que los triunfutos pueden estar tranquilos: no les destrozarás en tus vídeos.
R.: No creo, pero tampoco hay que ser radicales, a lo mejor en algún caso está justificado el 'takedown' y lo hago. Por ahora tengo como cien ideas positivas que no he podido todavía grabar. ¡No he hablado aún de música de videojuegos en mi canal y me alucina!

P.: Te dejo volver a trabajar entonces. ¿Cuál es el próximo ‘hit’?
R.: El análisis de la banda sonora de Harry Potter, que es una de las peticiones más habituales de los seguidores.

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