EL LIBRO ORIGINAL SE PUBLICÓ EN 2015

'Lucas', el amor de una madre a su hijo muerto que inspiró a Luz Casal

El libro que Mar Nieto le dedica a su hijo fallecido con seis años se publicó en 2015 y es la historia detrás de una de las canciones del nuevo disco de la cantante

Foto: Luz Casal se basó en el libro de Mar Nieto para su última canción, 'Lucas'.
Luz Casal se basó en el libro de Mar Nieto para su última canción, 'Lucas'.

“Ahora eres una estrella en el cielo, un rumor en el viento, una cinta en mi pelo, algo dulce en mi boca, una luz que nos toca, eso eres”. Son los primeros versos de la canción de Luz Casal, ‘Lucas’, de su último disco. “Lucas se ha vuelto canción y su memoria un poema”, continúa entonando la artista. Porque antes de que Lucas diera nombre a una canción, su historia se convirtió en un libro un par de años atrás. Su madre, Mar Nieto (Vigo, 1963), publicó un texto intimista dirigido a su hijo fallecido con seis años y al que “re-construyó” con la escritura tiempo después de su muerte. Este año, Luz Casal lo ha convertido en melodía gracias a los recuerdos enhebrados de Nieto.

“Me llamo Mar, cumplo 50 años y soy feliz. Feliz por el chocolate con churros que preparo a mis niñas las mañanas de domingo; feliz por la brisa que me acaricia al despertar; feliz por las fresas silvestres que el sendero me regala. Y feliz por poder compartir lo que siento.” Así abre el corto relato de ‘Lucas’, publicado por la editorial Creotz. Nieto, profesora de intantil, se vacía por completo dieciséis años después de su pérdida, une jirones de un pasado doloroso que nunca ha dejado de estar presente y los transforma en celebración de vida. Un monólogo interior que expone en carne viva con amor, ternura, pena y duelo. Ya no le quita el sueño la pena, sino el ansia de recordar en las noches estrelladas de agosto, entre olas y arena.

'Lucas', de Mar Nieto, se ha reeditado tras la publicación del disco de Luz Casal
'Lucas', de Mar Nieto, se ha reeditado tras la publicación del disco de Luz Casal

“Entre lavandas, gardenias y rosas elevo mi vista y descubro acordes de violín en cada estrella, en cada cinta de oro que, trenzándose en magia, te va conformando. Y así, entre todos, te re-creamos. Resplandeciente”. Nieto escribe una reminiscencia delicada y preciosista de un universo mágico en el que incluye a las personas que la han ayudado a llevarla a cabo. La palabra -la redentora- es su arma para liberar el sufrimiento, que toma conciencia de lo que es para huir de sí mismo. “La palabra le devuelve el aliento, traduce esa emoción, la comparte y reconforta el espíritu más atormentado”.

Las páginas tienen un destinatario original, Lucas, a quien le cuenta como un diario cómo prosigue su vida sin él y, a la vez, con él, entre infusiones calentitas y evocadores paseos por la orilla. Le habla de esas personas que la han acompañado en el camino -hacia arriba, siempre- y rescata textos que utilizó como desahogo en los momentos en los que la pena era más reciente. Le habla de sus hermanas, a las que nunca llegó a conocer, o del que fue su mejor amigo. Una suerte de misiva delicada que encoge el corazón y que transmite un consuelo que hincha el alma.

“No te preocupes, me siento perfectamente. No es la primera vez que hablo contigo antes de crearte. En tu primer embarazo recuerdo haberte compuesto unos pequeños versos”, escribe Nieto a Lucas, que en el momento de la redacción habría tenido veintidós años. Y continúa, dulce, cálida, emocionada. “¿En el cielo se cumplen años? ¿Sigues teniendo seis o tienes los veintidós?” El paso del tiempo se siente en sus páginas, con la cura puntual que le acompaña pero que nunca es suficiente. “En unos días hará ya quince años que la abuela Ma te acompaña, ¿le gustó el banco que preparaste en el cielo para sentarte con ella?”

No te preocupes, me siento perfectamente. No es la primera vez que hablo contigo antes de crearte

Su forma de tejer el recuerdo y de plasmar sus sensaciones fue su bálsamo desde el principio, con un primer texto alentador: “¿Sabes, Lucas? Hoy, un día después de haberte dicho hasta siempre, he decidido cómo recordarte. Lo haré al ver todas las cosas hermosas que la vida nos ofrece, hermosas como tú. Te recordaré en los colores de las flores, en las aguas limpias y cristalinas del mar, en la luminosidad de los días soleados, en el cielo cuajado de estrellas, en la luz de la luna”.

Nieto lo cuenta con una calidez que se agradece en lo que es una historia tan dura, pero también hay pasajes desgarradores, cuanto menos, como el que relata momentos antes del nacimiento de su hija. “Nos habíamos hecho la que pretendíamos que fuera la última foto de los tres. ¡Dios mío, y lo fue, tanto que lo fue! En nuestro pensamiento solo estaba que en la siguiente fotografía fuéramos ya cuatro. Pero en la siguiente volvimos a ser tan solo tres. Tú ya no estabas”. El primero de sus cuatro hijos, escribe áspera, terminó siendo el menor de todos ellos.

Luz Casal ha incluido el tema en su nuevo álbum 'Que corra el aire'
Luz Casal ha incluido el tema en su nuevo álbum 'Que corra el aire'

"Luz Casal es su hada madrina"

La casualidad jugó un papel determinante. Nieto, en varios momentos, le recuerda a Lucas las canciones que le gustaban. Apunta, entre ellas, ‘Negra Sombra’ de Carlos Núñez y la propia Luz Casal. Cuatro años después del fallecimiento de Lucas, Nieto se encontró en el cementerio una carta de una compañera del colegio de su hijo, Macarena. Ella le ponía al día de lo que sucedía entre clase y clase. Al cabo de un tiempo, Nieto descubrió que Macarena era la sobrina de Luz Casal.

“Quién me iba a decir, cuando lo escribí en 2013, que Luz iba a ser el hada madrina de Lucas”, comentaba Nieto. El último álbum de la artista, ‘Que corra el aire’, recoge la estela de amor y cariño, de vida y recuerdo que comenzó Nieto en su libro y lo inmortaliza en canción. “Cuando Lucas era pequeño decía que quería ser piloto de aviones. Y cuando yo escribí el libro le di alas y Luz le ha hecho volar con la canción”.

“Lucas se ha vuelto canción y su memoria un poema, sus besos son de algodón, deja mi alma serena”, continúa la canción inspirada por el amor entre Nieto y Lucas. “Él me agarraba la mano, yo me dejaba llevar por un camino que siempre llevaba hasta el mar”.

Al comienzo del pequeño libro, Nieto se decía feliz. Feliz por sus niñas, por la brisa, por las fresas. En uno de sus párrafos, cuando ya conocemos la historia, lo explica, aunque tras lo leído, entre el dolor y la calma, ya no es necesario: “Es por ello, porque estás en las niñas de mis ojos, en mi cuerpo, en mi alma, que yo vivo, Vivo (con mayúscula), y Vivo sana, hermosa y feliz”.

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