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'La cosa vuestra': Sanfermines, desparrame y cultura de la violencia

La artista sevillana María Cañas presenta en la Sección Oficial de Documental del Festival de Málaga un 'collage' audiovisual en el que critica desde el humor la deriva de los Sanfermines

Foto: Una imagen de los Sanfermines de 2016. (Efe)
Una imagen de los Sanfermines de 2016. (Efe)

María Cañas (Sevilla, 1972) es una militante del arte disidente. Polémica, radical, iconoclasta, no cree en la propiedad intelectual ni en la pleitesía académica. Hizo arder las redes el pasado septiembre por la controversia (plagio o derecho a cita) que desató su diseño para el cartel oficial del Festival de Cine Europeo de Sevilla (SEFF). En 1999, con su instalación 'La sustancia herencia' (creada en colaboración con Juan Romero y descrita como "una fábula pop protagonizada por animales perdidos, infectados por un virus nacional, que buscan su identidad"), ya levantó ampollas entre organizaciones nacionalistas. Y, desde entonces, sus obras han pasado por el Festival Punto de Vista, Mar de Plata, el Festival de Sevilla, el Instituto Cervantes en Dublín y Cracovia, entre otros, y ha ganado el premio a Mejor película en el Festival Márgenes en dos ocasiones por la película 'Sé villana' y 'Expo Lío 92'. Ahora llega a la XXI edición del Festival de Málaga con 'La cosa vuestra', un documental experimental en el que a través del humor y la ironía reflexiona sobre la violencia institucionalizada contra los toros y normalizada contra las mujeres en las fiestas de San Fermín, haciendo especial hincapié en el infausto caso de 'La manada' y en el asesinato de Nagore Laffage en 2008.

En su "'collage' audiovisual", Cañas reutiliza imágenes de archivo de cine y televisión, fotografías, memes, archivos de audio para confeccionar una sátira irreverente y criticar la suspensión de las normas cívicas que muchas veces se produce en este tipo de fiestas patronales, en las que se mezcla la religión, la tradición y el espíritu festivo, pero también el alcohol, las conductas de riesgo y la sensación de impunidad, de que todo vale. "Lo que yo tenía en la cabeza era una reflexión sobre en qué se han convertido las fiestas de San Fermín y hacia dónde van, sobre todo con este desmadre últimamente", explica Cañas. "Es una especie de 'grand gignol' como una forma de resistencia popular. 'La cosa vuestra' es, ante todo, como una videoguerrilla sobre la violencia y el bálsamo de la resistencia, del humor y del amor ante el horror. Y el horror está ahí, se ha visto con La Manada y se vio con el caso de Nagore".

Una de las imágenes de 'La cosa vuestra'.
Una de las imágenes de 'La cosa vuestra'.

Lo que le llevó a Cañas a dedicarle un documental experimental a las fiestas de San Fermín fue, precisamente, el caso de La Manada. "Lo más espeluznante es que ellos allí en su barrio, un barrio humilde, eran queridos y valorados. Uno de ellos ha llegado a ser guardia civil, y a guardia civil no llega cualquiera, porque hay unas pruebas. El otro, un militar. Perfectos de cara a la galería, y luego… ¿qué tienes tú en la cabeza para disfrutar violando y drogando?".

Las imágenes de La Manada se encadenan con las de los encierros, las entrevistas a corredores ebrios, las de los niños cantando canciones populares en corrillo, que provocan una hilaridad grotesca, el esperpento, con imágenes de la reconstrucción que hizo José Diego Yllanes, asesino de Laffage, frente a la policía. "Yo lo pasé fatal poniendo el momento Manada y el momento Nagore. Y lo puse y lo quité y lo puse y lo quité. Porque decía, '¡Dios mío! ¿Cómo trato esto desde el respeto?'. Es espeluznante. Esa violencia con la que las almas anestesiadas y asalvajadas (mucho guiri, sobre todo) ponen su vida al límite y la violencia que se ejerce contra los animales, pero también contra las mujeres, está ahí. Parece que todo vale, incluso el salvajismo y la cultura de la violación".

Me interesa también el salvajismo mediático y criticar la 'pornomiseria' de los medios

"Me interesa también el salvajismo mediático y criticar la 'pornomiseria' de los medios", continúa. "Hay muchas veces una tendenciosidad y un sensacionalismo que son los que yo intento 'hackear'. Hay que parar el efecto boomerang de estos programas que hacen que la plaga se extienda más". Horas y horas de programas de sucesos, comentarios en la red, opiniones en el foro público, la transcripción del juicio, de los testimonios, los juicios paralelos a la víctima; con un montaje y una música agresivos, Cañas transmite incomodidad y pone el espejo en el morbo del espectador.

También apunta al refuerzo de los roles de género tradicionales que quedan más subrayados en este tipos de fiesta. El espacio público principal lo ocupan los hombres, en su mayoría. Los corredores se juegan la vida corriendo frente al toro. Valentía. Hombría. Las imágenes en las que las mujeres son el centro de atención corresponden a pechos desnudos sobre la multitud. Una pareja de ancianas le cuentan a José María Íñigo, en un programa de antaño, cómo sus maridos les consienten correr los encierros, como una simpática peculiaridad.

Imagen de las fiestas de San Fermín
Imagen de las fiestas de San Fermín

"Eso lo ves, por ejemplo, en los encierros de la Villavesa, que son el último día. Como no quieren que se acaben los Sanfermines, hacen como su propio San Fermín alternativo: antes corrían delante de un autobús de la Villavesa (el transporte urbano de Pamplona), pero hubo problemas y ahora ponen 'a un Induráin' en bicicleta, lo visten y corren delante de él. Y allí no hay ni una mujer. Me he pasado mil horas en YouTube buscando mujeres en el encierro de la Villavesa y ahí no había ninguna". Sobre los pechos: "tú ves en conciertos en Alemania que las chicas enseñan sus pechos, empoderadas. Pero en ningún momento ningún tío les mete mano; eso es inviable en los Sanfermines".

Pero, aunque 'La cosa vuestra' se centre en la crítica a los Sanfermines, Cañas no quiere obviar el aspecto luminoso de las fiestas patronales, que también lo hay. "Las fiestas locales son como una marca registrada y hay mucha gente que vive de ellas. Además, las fiestas tienen un punto muy campechano, muy popular, muy familiar". ¿Y qué piensan en Pamplona de que una Sevillana venga a hablar de San Fermín? "Ahora que he 'hackeado', reventado y pervertido la idiosincrasia navarra ( y eso que al nacionalismo también le doy, desde esa chica que dice 'Navarra es un continente' o el pique que tienen con la ikurriña), se lo han tomado súper bien. Yo me meto con lo del sur ['Sé Villana'] y con lo del norte ['La cosa vuestra']. De hecho, el pase que hice en Pamplona fue emocionante, con más de una hora de coloquio".

Contra la propiedad intelectual

Al final de 'La cosa vuestra', Cañas califica su trabajo como un "remix audiovisual". Para que nadie se confunda. Para evitar las acusaciones de apropiarse del trabajo ajeno o de plagio, como ocurrió con el cartel del SEFF. "Me han obligado, porque yo paso de la propiedad intelectual y todo eso. Yo creo que el arte es un juego de todos los hombres y todas las épocas. Practico el apropiacionismo crítico, y 'La cosa vuestra' es una película de cine de archivo, un 'videocollage', 'found footage', una remezcla que usa fragmentos de películas y de programas de televisión, de vídeos de internet, de memes, fotos, cortes musicales…", aclara.

Fragmento del cartel. (Efe)
Fragmento del cartel. (Efe)

"En el Festival me obligaron a dejar claro que no soy la dueña y a poner el código de las fuentes. Como esto era un premio de un concurso organizado por el Festival Punto de Vista de Pamplona, el Gobierno de Navarra me pedía todo de forma más legal. Es el derecho a cita, que yo no me he inventado nada; Basilio Martín Patino lo hizo hace años. Y en Estados Unidos tienen la ley 'Fair use', que es el derecho a cita con fines didácticos o paródicos. Que yo veo la cultura como algo para compartir, algo de crecimiento en común, cultura colectiva, pensamiento crítico… esas cosas conectadas, no sólo como algo puramente económico".

"Hemos perdido la soberanía audiovisual porque hay un superávit de imágenes y fíjate, yo, archivera de Sevilla, no pude encontrar la fuente", se defiende. "Al final era de un creador 'pulp', Walter Popp, que aquí no lo conocía ni Dios. Yo quería hacer un homenaje a las mujeres guerrilleras del cine en resistencia. Al final todo es envidia […]. Hay que mirar mucho la bilis digital y los torquemadas digitales. Yo, desde luego, no actué de mala fe y tengo la conciencia muy tranquila, y los hijos de Walter Popp me escribieron y estaban súper contentos. Fíjate, por ejemplo, con el vídeo de 'Velaske, yo soi guapa' nadie ha dicho nada. Y esa misma imagen de Walter Popp se había utilizados para anunciar conciertos, pero nadie había dicho nada. ¿Aquí que pasa? Que es un encargo público y que hay mucha envidia, aparte del pique que hay entre el arte contemporáneo (a los que nos ven como los modernitos) y los artesanos y los diseñadores".

"También hubo mucho amor y mucho apoyo y que entiende el arte de nuestro tiempo, que es bastante convulso", zanja. "Pero hay mucha gente que vive en el barbarismo y en el 'ciberquijotismo'. Como todos esos 'machirulos' que me desearon la muerte. En el arte también puedes abandonarte a una belleza contemplativa, pero a mí lo que me pone es ser una pirómana de mentes para activar el pensamiento crítico".

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