'filek'

El estafador que engañó a Franco con una gasolina que "asombraría al mundo"

Ignacio Martínez de Pisón reconstruye en su última novela la existencia de un pícaro austríaco inmerso en todas las mareas de la primera mitad del siglo XX

Foto: Franco en su despacho, con su hermano Nicolás Franco, gobernador general del Estado, en Salamanca, 1937. (EFE)
Franco en su despacho, con su hermano Nicolás Franco, gobernador general del Estado, en Salamanca, 1937. (EFE)

Ignacio Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960) siempre tiene una nueva idea en la cabeza. Hace cuatro años, mientras empezaba a escribir Derecho Natural, dio con la historia de un estafador que engañó a Franco vendiéndole el milagro de una gasolina sintética que asombraría al mundo entero. Empezó a investigar y el fruto se llama 'Filek' (Seix Barral) o el intento de reconstruir la existencia de un pícaro austríaco inmerso en todas las mareas de la primera mitad del siglo XX. La obra puede y debe leerse más allá del apunto biográfico, pues desde lo nimio del personaje podemos comprender la mayoría de dimes y diretes del origen de nuestra Historia contemporánea, de la Guerra Civil a los primeros y despiadados años de dictadura.

PREGUNTA: ¿Cómo llegas a Filek?

RESPUESTA: Con anterioridad ya había escrito alguna historia de no ficción, como 'Enterrar a los muertos', donde me centraba en José Robles, el traductor de John Dos Passos asesinado en la Guerra Civil, y siempre estaba deseoso de encontrar algún tema de la realidad y la Historia del siglo XX que pudiera desarrollar sólo a través simplemente de archivos e investigación documental. Leyendo la biografía de Franco por Paul Preston me fije en Filek, una historia pintoresca en la que merecía la pena escarbar.

P. ¿Cómo empezaste a investigar?

R. Busqué por Internet y siempre se repetían los mismos datos, algunos de ellos fantasiosos, por lo que me puse en contacto con los archivos españoles más importantes. Siempre contestan rápido, aunque tarden en mandarte lo que pides. Empecé con la investigación hace cuatro años, justo cuando mi última novela, 'Derecho natural', empezaba a cobrar forma.

P. Supongo que en este proceso uno de los problemas para esclarecer contenidos fue que la repetición suele generar tópicos y estos generan mitos.

R. Es una mentira a la que añaden matices y la convierten en más grande al repetirse y añadir fuentes que la legitiman. Juan Antonio Ansaldo, en una especie de chiste, dice que el chófer de Franco era el cómplice de Filek. Lo he buscado, sin encontrarlo en ninguna parte. No hay ningún dato que lo documente, existen otras complicidades a partir de la historia típica de un estafador que está solo en la vida.

P. Solo y con mil hombres, casi como los heterónimos de Pessoa.

R. Cambia de nombre para borrar huellas, con pequeñas alteraciones. Al final pude reconstruir su trayectoria hasta llegar a España. La sensación es que es un delincuente internacional de poca monta. Lo perseguían por irse de hoteles de lujo sin pagar, en otro establecimiento se marchó robando el abrigo de otro huésped. A principios de la Guerra Civil estaba en una casa de huéspedes y se va sin pagar pidiéndole prestado a la casera, sin devolverle el dinero.

Filek en una foto de 1940 publicada en 'El diario de Palencia'
Filek en una foto de 1940 publicada en 'El diario de Palencia'

P. Todo estafador tiene un punto de seductor.

R. Sí, sin duda, uno de los puntos más fascinantes del personaje es su capacidad de persuasión. Alguna de sus recetas para conseguir gasolina sintética contenían baño maría, y así sacó dinero a una viuda. Adapta su discurso a las circunstancias de la víctima. Tengo documentados cinco señoras que fueron estafados con la misma fórmula, y lo más bestia es que nunca pagaba las tasas de la patente y por lo tanto nunca patentó su gasolina. De hecho, lo más curioso es que la gasolina pasada al baño maría fue la misma que vendió a Franco, Felipe Polo y a ese ministro que parecía tan incompetente, Luis Alarcón.

P. ¿Qué le favoreció para poder embaucar tan a lo grande?

R. En primer lugar, se borró su pasado de estafador al pasar tres años en cárceles republicanas. En 1939 ser excautivo era como ser un camisa vieja, pertenecías a la aristocracia del régimen. En segundo tener un apellido germánico, y venderse como antiguo miembro del ejército austríaco, le abrió muchas puertas en ese momento donde los vientos soplaban a favor de la Alemania Nazi. El último y más importante punto fueron los contactos que estableció en la cárcel, sobre todo su amistad con Serrano Suñer, el cuñadísimo. Por lo demás, como todo buen estafador, sabía que debía darse prisa para que la víctima no pudiera pensar. A finales de 1939 se publica en el BOE la ley por la que se crean las empresas con la declaración de protección a la industria nacional. La primera empresa beneficiada es la de Filek. Al cabo de dos semanas se publican unos edictos para expropiar terrenos a su favor. En nada ha triunfado.

P. Él es muy consciente de poder engañar a los mandamases del franquismo porque son unos completos ignorantes.

R. Era un gobierno de 'militarotes' que no sabían nada, incluido Alarcón, que no sabía nada de hidrocarburos. Hay una cadena de mando y Franco ha decidido que la fórmula para sacar a España de la ruina bélica es la autarquía. Piensa que España podrá recuperarse por su gran riqueza en materias primas, pero le falta la energía. De forma providencial aparece Filek y le dice que le hará gasolina con agua del río Jarama. En ese momento Franco fusilaba a cincuenta mil personas. Ninguno se arriesgó a alzar la voz. El ministro Larraz sabía que era una estafa, pero no se atrevió a decirlo en su vida. Al morir dejó por escrito que no se publicaran sus memorias hasta veinticinco años más tarde.

P. Resulta evidente que Franco y su núcleo duro vivían enajenados de la realidad.

R. Vivían en un mundo engañoso, una realidad paralela con elementos casi mágicos. Había una idea providencialista de Franco como Caudillo designado por el destino para salvar a España, por lo que Dios no lo iba a abandonar por haber salvado al país de la dominación roja. En ese marco mental después de la victoria parecía hasta normal que llegara la bonanza auspiciada por la providencia.

Los contactos que estableció en la cárcel fueron determinantes, sobre todo su amistad con Serrano Suñer, el cuñadísimo

P. Y supongo que en ese marco mental lo de la gasolina sintética era una consecuencia más de lo que apuntas.

R. Todos los estafadores tenían un discurso parecido. El esquema de la estafa era parecido a partir de la ambición de las grandes potencias de tener algo parecido. Filek conoce en la cárcel a Rafael Suñén Beneded, que vendía la misma moto. Coincidieron entre rejas y en la misma galería, en las trágicas fechas de Paracuellos, donde fusilaron a Suñén. Aquí no ejerzo de novelista, lo que intento es documentar, y no puedo documentar si hablaron, pero me gustaría poder aseverarlo.

P. Hay momentos del ensayo en que precisas mucho que en este libro eres un ensayista, no un novelista.

R. Cuando uno escribe un libro lo primero que hace es imponerse unas reglas. Decidí no inventar nada y documentar todo. En este libro me impuse las mismas reglas que Patrick Modiano en 'Dora Bruder'. A partir de las pocas huellas que encontró de esa chica recompuso su existencia. Aquí he hecho exactamente lo mismo, seguir las pistas del registro y la hemeroteca para recuperar la vida de Filek.

P. Tienes la desventaja, como Modiano, de partir de lo micro, un ser humano, y la ventaja del macro, la Historia.

R. Dora Bruder lleva al velódromo de invierno, los campos y la ocupación, pero los episodios históricos de Filek son muy interesantes, desde el Imperio Austrohúngaro hasta el período de entreguerras, con el momento en Fiume.

P. Quizá Filek es lo que hermana esas dos dictaduras, la d’Annunzio como preludio de Mussolini y el primer franquismo.

R. Filek nunca fue nazi, pero sí tuvo simpatías fascistas. En todo caso las relaciones que tuvo en España y antes estuvieron vinculadas con la ultraderecha, desde su alianza para atracar un banco con un futuro bastonatore de Mussolini hasta su amistad con los militares de la Unión Militar Española, entre los que estaban Sanjurjo y Fanjul. Sin embargo, tampoco podemos afirmar al 100% que fuera fascista, lo único cierto es que fue un estafador.

Filek se alió para atracar un banco con un futuro bastonatore de Mussolini

P. Eso me hace pensar en otro personaje de esa época, Il conformista de Alberto Moravia en lo literario y de Bernardo Bertolucci en lo fílmico. Filek se enmarca en esa amoralidad.

R. La historia que Filek se inventa, supuestamente perteneció a una familia aristocrática y luchó en el ejército austrohúngaro, tiene bastante sentido con lo que será. Es un desclasado, pertenece a una nobleza muy venida a menos, pero sobre todo lo que le marca es ser el bastardo de su familia. Él se cree su personaje y mantiene su ficción, juega en dos planos, el que finge ser y el que creemos que es. A través de la documentación y de sus propias declaraciones vemos en que momento chirrían esos dos planos al rozarse.

P. Es un personaje móvil que no puede permanecer mucho tiempo en un ambiente por miedo a que lo pillen. Por eso parece que deba actuar con tanta premura.

R. Vive a salto de mata, estafa a unos y a otros constantemente y cuando consigue el gran golpe le dura muy poco tiempo. Es un gran perdedor. En 1939 acelera todo muchísimo hasta conseguir dar el gran golpe e intenta disfrutar el mayor tiempo posible con el retraso de los análisis, que se realizan en verano de 1940. Creo que tenía previsto escapar, pero en esa Europa inmersa en la guerra era harto complicado.

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P. Le quedaba Lisboa.

R. Sí, desde Lisboa e intentar salir hacia Argentina. En marzo de 1940 da una entrevista al 'Día de Palencia' y ya se ve que es un perdedor que no ha podido escapar. Entiende que está condenado. Es un hombre que por haberse relacionado con Franco y gente cercana debía estar vigilado, hasta el punto que lo visita la Brigada Político Social.

P. A partir de Filek pueden entenderse mecanismos represivos del primer franquismo.

R. El Régimen de Franco empezó como genocida y varió a medida que evolucionaba el curso de la Segunda Guerra Mundial. Es incomprensible por qué dejaron a Filek vivo, quizá por sus tres años de cárcel republicana. Lo neutralizan mandándolo a un campo de concentración, Nanclares de la Oca, donde vive absolutamente fuera del mundo y sufre condiciones de extrema crudeza. Tras la entrevista de marzo de 1940 desaparece y sólo tenemos testimonios de gente que lo visita o lo reconoce en el campo.

P. Se diluye en la historia.

R. La prensa estaba muy controlada. Publicitaron su invento en algunos periódicos, pero cuando sospechan lo neutralizan y no aparece nunca más en los medios de la agencia falangista CIFRA. A partir de ese momento el rastro sólo se puede seguir en los archivos de las instituciones penitenciarias. Una vez ingresa en Nanclares de la Oca es como si su vida hubiera finalizado. Más tarde lo mandarán a Hamburgo como nazi en un campo de refugiados, donde fallecerá.

P. En algún momento del libro mencionas que el personaje, con el que estableces un vínculo natural al investigarlo, te caía bien hasta que descubriste un punto de ruptura, algo intolerable.

R. Los estafadores nos caen bien, además este demuestra un talento muy bestia para engañar mientras intentan aprovecharse de él. En este caso concreto es más simpático porque intenta estafar a Franco, pero en un momento se aprovecha de la desgracia ajena al recurrir a sus antiguas relaciones, con Franco y Serraño Suñer, para sacar dos mil y pico pesetas a un francés judío cuyo hijo estaba en un campo de exterminio. Ahí se rompe el acuerdo de simpatía a partir de la visión moral.

El Franco de 1939 junta la chapuza con la crueldad. La absoluta carencia de empatía, escrúpulos y sentimientos de humanidad...

P. A partir de este episodio se enlazan todos los males de la primera posguerra: la represión en el campo de Nanclares, la complicidad para con la deportación de judíos y la completa ignorancia para gobernar el país.

R. El Franco de 1939 junta la chapuza con la crueldad. La absoluta carencia de empatía, escrúpulos y sentimientos de humanidad unida a la más completa chapuza. Larraz cuenta que en los consejos de ministros hablaban de los precios de las alpargatas. También cuenta que una vez se fue al baño y dos aprovecharon para concederse a sí mismos subvenciones, de lo que no se enteró hasta que salieron publicadas en el BOE. Era una España acuartelada, gobernándose con esos criterios y una España encerrada en sí misma basada en el ordeno y mando. Con Filek se observa la debilidad de las instituciones republicanas en los primeros meses de la guerra y por otro lado la existencia de una violencia institucionalizada. Si esta era una excepción a finales de 1936 en el lado republicano con el franquismo la anomalía, la violencia y la represión, se institucionalizan.

P. ¿No crees que ahora muchos se toman el franquismo demasiado a la ligera y lo comparan con el presente con demasiada alegría?

R. Hablan muchos que no han conocido el franquismo. Yo conocí el último, más debilitado, pero en su agonía se recrudeció. Cuando nací había bajado su nivel de violencia. El de 1939 hasta mediados de la Segunda Guerra Mundial era genocida, fusilaron a cincuenta mil republicanos sólo por serlo. Otros cientos de miles escaparon y otros tantos estaban en la cárcel. Franco se adaptó a las circunstancias por su capacidad de supervivencia, pero los derechos que ahora todo el mundo da por sentados, expresión, reunión, huelga o manifestación no existían. Los que hablan del franquismo con tanta alegría deberían haberlo vivido para saber lo que fue.

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