Publican ‘Autoterapia’, su cuarto álbum

Izal, el pelotazo pop entre Ismael Serrano y Queen

Es uno de esos grupos que funden los plomos a los indies de primera generación porque no tenemos mucha idea de donde situarlos. ¿De dónde salen y a dónde quieren llegar?

Foto: Izal. (Jesús Romero)
Izal. (Jesús Romero)

Desapacible mañana madrileña. Te equivocas de estación de metro y llegas a la cita con la lengua fuera. Al entrar en una sala de diseño te esperan cinco músicos sentados frente a ti. No es solo la sensación de estar en inferioridad, sino la brecha que generan diez años de distancia (con la mayoría de ellos, no todos). Izal son uno de esos grupos que funden los plomos a los indies de primera generación -mi caso- porque no tenemos mucha idea de donde situarlos. ¿De dónde salen y a dónde quieren llegar? Aunque les hayan colgado la etiqueta “indie mainstream”, no tienen nada que ver con escenas cool, chic ni trendy.

“Me flipan Queen, me flipa Extremoduro, también cantautores como Ismael Serrano, Jorge Drexler y Joaquín Sabina”, explica Mikel Izal. “Yo hice la carrera de clásica y cuando estudias las formas musicales el indie no aparece por ningún lado, sencillamente no es un género. Formas musicales son el tango, la polka , la rumba….El indie es un modelo de autogestión creativa y empresarial. Eso sí que nos interesa. Quien tenga la necesidad de colgarnos una etiqueta tendría que usar la de ‘pop-rock en español’. Eso no quita que haya algún tema folk, otro psicodélico y otro con influencias flamencas”, aporta Iván Mella, teclista. Además, convenimos, la etiqueta indie va perdiendo fuerza porque ningún sello discográfico tiene ya prestigio suficiente para transmitirlo a los grupos que edita, como en los noventa con Creation, 4AD y Subpop.

La magia de Bill Murray

Izal publican 'Autoterapia', su cuarto álbum. No parece haber grandes cambios en su discurso, pero ellos hablan de las canciones nuevas con alegría contagiosa. “Nuestro primer álbum, 'Magia y efectos especiales' (2012), se grabó en ocho días a toda velocidad. No había dinero para más. Aquí hemos tenido dos semanas solo para hacer juegos y experimentos a ver qué nos encontrábamos. Muchas tomas de teclados de Iván han salido de ahí”, recuerda Mikel, compositor de todos el repertorio. En sus nuevas composiciones, las letras apuestan por el flujo de conciencia para describir sensaciones y sentimientos. “No te sabría explicar cómo escribo porque es un proceso que ni siquiera soy capaz de explicarme a mí mismo. Solo tengo una idea del asunto que quiero tratar y me pongo a toquetear la guitarra. A veces me pierdo en mis exploraciones y me mucha vergüenza que los vecinos escuchen las cosas que hago cuando estoy tan perdido en mi mundo. Para mí es un proceso mágico”, afirma.

El punto fuerte de Izal es su potente conexión con el público, que les ha convertido en estrellas de la escena festivalera y les ha llevado a tocar tres noches seguidas en el Teatro Price de Madrid, experiencia que recuerdan en su canción 'Bill Murray'.

Público rendido

Decido animar la entrevista con un comentario malicioso: ¿no suenan algunas canciones a himnos pensados para dar palmas y cantar a pleno pulmón? “No creo que hagamos himnos premeditados. Tenemos la inmensa suerte de ser un grupo cuyo público no solo corea los estribillos, sino todas las partes de la canción. A veces, terminamos un concierto, vamos al camerino y nos preguntamos por qué el público ha reaccionado con tanta intensidad a una parte de ’28 horas’ que pensábamos que era un simple puente que no tenía mucho de especial. Te aseguro que yo no me sé las letras tan bien como la mayoría de nuestros seguidores”, apunta Iván. El resto el grupo asiente. “Ahora es cuando realmente puedo componer lo que me da la gana. Tenemos ya doce o quince himnos que animan cualquier concierto. Podría hacer perfectamente un disco triste y acústico y no pasaría nada porque subidones ya tenemos de sobra”, remata Mikel. Tienen razón en que esa conexión tan fuerte con los devotos es algo que muchas veces carece de explicación racional.

Cabreo y felicidad

Sigo con otra pregunta antipática: dada la emergencia social que vive el país, ¿no le tienta a Mikel escribir letras sobre tantas vidas precarias? “Tengo letras sobre eso, aunque no sean totalmente explícito. Te recomiendo canciones antiguas como 'Santa Paz' o 'Agujeros de gusano'. En este disco podría ser 'El pozo'. Hay alguna más. Es verdad que yo lo vierto a mi manera, pero creo que se ve claro el nivel de cabreo. Luego quizá soy demasiado metafórico, pero esa es mi manera de escribir”. ¿Qué ha intentado plasmar en las nuevas letras? “En este disco manda la primera persona del plural, la introspección y el análisis. El disco analiza todo lo que nos ha pasado en estos años y sobre todo de la gestión de la felicidad, que es algo que me obsesiona. Ahora mismo lo que más deseo es encontrar la fórmula para sentirme en paz conmigo mismo. Estoy centrado en aceptarme. No escribí la canción 'Autoterapia' pensando en hacer un compendio del disco, pero al final ha terminado siendo la espina dorsal”, reconoce.

Exploración pop

La entrevista tiene tres minutos desconcertantes. Iván afirma que le influye “todo tipo de música”. Le contesto que esa frase es un topicazo: todos tenemos nuestro nicho y nos creemos mucho más eclécticos de lo que somos en realidad. Lo que respondió a continuación les sorprenderá: “Me he pasado dos años escuchando música de Spotify letra a letra. Incluso buscando artistas que empezasen con números, guiones o punto y coma. Seguía el orden del teclado de mi ordenador, saltándome la fila del F1 Si me encontraba algo electrolatino me lo saltaba, ya que es un estilo que no me interesa nada. Tampoco me paraba en grupos hiphoperos con estética MTV. Iba pasando artistas y me paraba si me atraía el nombre o la portada. He descubierto cosas muy chulas como Big Scary o D.D Dumbo. Ha sido una forma de explorar otras músicas y maneras distintas de producir. Me planteé este reto porque voy a cumplir 44 años, llevo tocando desde los dieciocho y quería salir de la música de siempre”, concluye. “Iván sabe mucho de música. Creció escuchando Yes, Camel y King Crimson y a veces tenemos que pararle en sus ideas para los sintes”, dice Mikel entre risas del resto.

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