la biografía de la actriz

Meryl Streep: los secretos de la actriz con más nominaciones al Oscar de la historia

Empezó en la industria del cine algo mayor, con 28 años, pero eso no le ha impedido conseguir 21 nominaciones y tres estatuillas de los Premios de la Academia

Foto: Meryl Streep con su primer Oscar en 1979.
Meryl Streep con su primer Oscar en 1979.

Este domingo, el Dolby Theatre de Los Ángeles vuelve a vestirse de rojo y dorado un año más para albergar la 90 edición de los Oscar. Una ceremonia en la que Meryl Streep podría igualar a Katharine Hepburn —estrella entre estrellas— como la actriz con más premios Oscar de la historia. Lo más probable es que este año no lo consiga —puentear a Frances McDormand se prevé misión imposible—, pero la protagonista de 'Los archivos del pentágono' podrá mantener otro récord, el de la actriz más veces nominada de la historia de los Premios de la Academia. Veintiuna, para ser más exactos.

Portada de 'Meryl Streep. Siempre ella'
Portada de 'Meryl Streep. Siempre ella'

Hace 38 años, el mismo año en el que Carlos Saura se quedó a las puertas del Oscar a la Mejor película extranjera por 'Mamá cumple cien años' —se lo llevó 'El tambor de hojalata' de Volker Schlöndorff—, apareció una de las estatuillas olvidada en el suelo de un cuarto de baño. "¡Eh, alguien se ha dejado aquí un Oscar!", gritó una mujer. Resulta que, con los nervios, Streep se había olvidado el premio en una visita rápida al servicio previa a enfrentarse a las preguntas de los periodistas. Porque como un guiño involuntario a 'Tristram Shandy', la biografía de Michael Schulman sobre la que es probablemente la actriz viva más reverenciada termina en el momento preciso en el que nace la leyenda: ese 14 de abril de 1980, cuando el Oscar a Mejor actriz quedó abandonado durante unos minutos cerca de las letrinas del Dorothy Chandler Pavilion.

El autor del libro —más bien hagiografía— se muestra sin ambages como un gran —pero gran, gran— admirador de la actriz: "Una mujer sobresalía como un rayo de luz. Vista desde el cielo de Connecticut, debía de parecer un diamante brillando en el barro. Una vez más, Meryl había superado a todos", llega a escribir en uno de los capítulos de esta biografía que relata la forja de la actriz.

Si el apellido lo heredó por vía paterna, la vena artística llegó desde la rama materna

Meryl, lo primero, no se llama Meryl. Nació como Mary Louise, siguiendo una larga tradición familiar de mujeres llamadas Mary, el 22 de junio —el día después del comienzo del verano— de 1949. Desciende por parte de madre de cuáqueros que, como poco, habían llegado a América en la época de la Guerra de la Independencia, y de ascendencia alemana —y no holandesa como creía en un principio— por parte de padre. Si el apellido lo heredó por vía paterna, la vena artística llegó desde la rama materna: su madre, Mary —cómo no— Wilkinson trabajó como ilustradora publicitaria —desde casa cuando fue madre— mientras que Harry William Streep era un administrativo pragmático, un hombre "melancólico" que procedía de una familia "impregnada de tristeza".

Meryl Streep, animadora.
Meryl Streep, animadora.

Según cuenta Schulman, la pequeña Streep pasó su infancia en Bernardsville —un pequeño pueblo a setenta y dos kilómetros de Nueva York— siendo la matona del barrio. Pero ¡oh, sorpresa! Según llegó la pubertad, Streep pasó de un cliché a otro para convertirse en la típica rubia americana del equipo de animadoras.

"Era una de esas chicas que parecen tenerlo todo: inteligente, guapa y con un novio en el equipo de fútbol americano. La habían visto en el equipo de animadoras. Y en el coro. Y en las obras de teatro escolares, donde siempre interpretaba el papel principal", describe el autor a la Streep de 17 años.

La chica 10

Al parecer, según cuenta el autor, la Meryl Streep adolescente fue de esa clase de personas que todo el mundo a su alrededor cree que están predestinadas a triunfar. La más popular, la más lista, la más guapa. Aunque Schulman intenta bajar a tierra este retrato ditirámbico apelando a que, en realidad, su pose perfecta ocultaba una falta de autoestima: "Era una forma de sentirse querida, algo de lo que no estaba muy convencida".

Parece ser que todo había empezado con solo en un concierto navideño escolar, cuando Streep tenía apenas doce años. "El público se puso en pie, quizá asombrado de oír al terror de la vecindad producir un sonido tan puro y elevado". Fue entonces cuando la niña decidió apuntarse a clases de canto, que luego la llevaron a clases de teatro y que, muchos años después, la acabaron dirigiendo a una de las escuelas privadas con más tradición de Estados Unidos, el Vassar College. Tras unos primeros años dudando entre elegir una carrera relacionada con Economía o abrazar de pleno el mundillo de la bohemia teatral, en 1971 Streep consiguió su primer papel profesional en un montaje de uno de sus profesores de Vassar, Clint Atkinson, curiosamente en un montaje de... ¡'El burlador de Sevilla' de Tirso de Molina!, en el papel de la campesina Tisbea.

Meryl Streep, actriz de teatro.
Meryl Streep, actriz de teatro.

En una de las primeras reseñas de su trabajo, a raíz de un montaje de 'La señorita Julia' de Strindberg, en el que era protagonista, el Poughkeepsie Jounal escribió sobre ella: "Es la primera neurótica cuyo yo interior lucha contra la coraza de respetabilidad y, a la postre, la destruye. Un reto para cualquier actriz […] que la señorita Streep aborda con una facilidad sorprendente". El crítico teatral Robert Brustein, con quien coincidió en la escuela alrededor de esa época, también dijo de ella: "Brustein: "Me fijé especialmente en una actriz de primer año de Vassar, muy guapa y con mucho talento que se llamaba Meryl Streep".

Los primeros reveses

En el mundo del espectáculo no todo es miel sobre hojuelas, ni siquiera para 'la chica 10'. El primer revés con el que se encontró la entonces todavía aspirante a actriz fue el rechazo de la National Shakespeare Company de Nueva York, tras terminar su paso por Vassar. De su paso por Yale recuerda que era "como un campamento militar en el que te afeitan la cabeza" y que la sometían a una presión que la hizo estar a punto de tirar la toalla. También recuerda una de sus primeras audiciones para el remake de 'King Kong' de John Guillermin, producida por Dino de Laurentiis, quien al verla en el casting exclamó: "'Che brutta', ¡es muy fea! ¿Por qué me traes esto?". Al final, el papel fue para Jessica Lange.

Uno de los grandes dramas de la biografía de Streep fue su relación con John Cazale, Fredo Corleone en 'El padrino', Sal en 'Tarde de perros'. Se conocieron en una obra de teatro, 'Medida a Medida', en agosto de 1976. Ella tenía 27 años. Él tenía 40. Tras su primer encuentro, Cazale le dijo a su amigo Al Pacino: "Tío, he conocido a la mejor actriz de la historia". "Cazale ejemplificaba la idea francesa de 'jolie laide' (guapo feo)". En esa época ya había rodado 'El Padrino' y había firmado con Sidney Lumet para 'Tarde de perros'. Streep sólo había hecho teatro, pero ya había estado nominada a un Tony por 'Recuerdo de dos lunes'. Entre ellos surgió "una atracción física muy real".

Ambos consiguieron un papel en 'El cazador' de Michael Cimino. Se trasladaron a vivir juntos a un loft en Tribeca. Pero todo se truncó por un diagnóstico. Antes del rodaje, Cazale avisó a Cimino: tenía cáncer de pulmón y estaba en tratamiento de radioterapia. Los productores le dijeron a Cimino que o lo despedía o le tiraban abajo la película, al no poder asegurar al actor. Dicen las buenas lenguas que fue De Niro quien arriesgó su propio patrimonio para sacar la película adelante, que, a pesar de enfrentarse a retrasos e infinitud de problemas de producción, consiguió terminarse.

John Cazale y Meryl Streep
John Cazale y Meryl Streep

La cinta de Cimino se estrenó en diciembre de 1978. Cazale no pudo verla estrenar. "En torno a las tres de la mañana del 12 de marzo de 1978, John cerró los ojos. 'Se ha ido', dijo el médico. Pero Meryl no estaba preparada para oírlo., u menos aún para creerlo. Lo que sucedió a continuación, según algunas versiones, fue la culminación de las obstinadas esperanzas que Meryl había mantenido vivas los diez meses anteriores. Le golpeó en el pecho, sollozando, y durante un breve e inquietante instante, John abrió los ojos y dijo débilmente: 'No pasa nada, Meryl. No pasa nada'. [...] Después John Cazale volvió a cerrar los ojos. Tenía 42 años". Streep se quedó hundida. Una de las ex parejas de Cazale reclamó la propiedad del loft y la echó a la calle. La actriz acabó recalando en casa de un amigo de un amigo, que resultó ser el escultor Don Gummer. Se casaron seis meses después. Y siguen juntos.

Camino del Oscar

Los dos años finales de la década de los 70 fueron determinantes en la carrera de Streep. Los puntos de inflexión llegan sin avisar, y después de la oportunidad que le dio Cimino, que Robert Benton la eligiese para protagonizar 'Kramer contra Kramer' fue el revulsivo para dejar de ser 'sólo' una actriz y convertirse en estrella. Sólo un año antes había rodado 'Manhattan' con Woody Allen, de quien, por cierto, Streep no guarda un buen recuerdo. Cuenta la actriz en un pasaje del libro que el ambiente de rodaje era muy serio y que a su llegada al set Allen ni siquiera le dirigió la palabra. "No creo que Woody Allen me recuerde. Fui a ver 'Manhattan' y tuve la impresión de que ni siquiera aparecía en ella. Estaba satisfecha con la película porque salía guapa y me parecía divertida. Pero sólo trabajé tres días y no llegué a conocer a Woody. ¿Quién llega a conocer a Woody? Es muy mujeriego, muy egocéntrico".

Si entonces Allen casi no reparó en ella, un año después sería imposible ignorar el nombre de Streep. En su crítica de 'Kramer contra Kramer', el temido Roger Ebert escribió. "Meryl Streep está teniendo un año ciertamente bueno y ha aparecido en la mitad de los mejores papeles femeninos del año (hasta ahora ha estado en 'El cazador', 'Escalada al poder', 'Manhattan' y la televisiva 'Holocausto'". E, ironías de la vida, el 14 de abril de 1980, mientras Allen se quedaba sin Oscar al Mejor guión por su película, Streep subía a recoger su estatuilla a Mejor actriz de reparto con unas primeras palabras que aún hoy están de plena actualidad: "Aquí llega una feminista". Lo que no sabía entonces es que ese tan sólo era el primero de los tres oscars —de momento— que llevan grabado su nombre. Que casi cuatro décadas más tarde se habría convertido en la actriz con más nominaciones a los Premios de la Academia. Y que lo más probable es que, si nada lo impide y con los años de carrera que todavía tiene por delante, algún día se convierta en la actriz más oscarizada de la historia del cine.

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