'una ñ inesperada'

El libro sobre el independentismo catalán que nadie quiere publicar

El periodista Gabi Martínez cuenta las peripecias electorales de Antonio Baños (número 1 de las CUP en 2015) en un libro autoeditado del que se han desvinculado tanto la editorial como el político

Foto: Baños y Más. Ilustración de Raúl Arias.
Baños y Más. Ilustración de Raúl Arias.

En septiembre de 2015 se celebraron elecciones en Cataluña. El candidato de la CUP fue el periodista y escritor Antonio Baños, un charnego venido de los movimientos sociales que se convirtió en la estrella de la campaña por su heterodoxia. En efecto, si por algo destaca Baños es por dos cosas.

1) Su piquito de oro: “Dentro de las varias ramas que tiene la CUP, hay dos bastante diferenciadas. Son un poco como los Montescos y los Capuletos. En uno de los bandos hay un poco de todo, y bastantes pijos que gritan independencia confiando que nunca la haya, porque eso implicaría trabajar. Y luego están los otros, los de raíz, de campo, que la quieren de verdad. Esos son los que me llamaron”, cuenta Baños en el libro que reseñamos aquí.

2) Su peculiar sentido del humor: Atentos a lo que escribió Baños en su libro 'La rebelión catalana' bajo el epígrafe 'El autor se presenta': “Hola, soy ETA. Además de ETA, soy un traidor, según dijo de mí Ignacio González (…) Según Toni Cantó soy un filo pederasta (…) Según el Marqués de Vargas y Llosa, un tarado. Algo más concreto fue el coronel Alamán al llamarme retrasado mental (…) El alegre chavista Juan Carlos Monedero asegura que tengo la fe del converso y que vivo engañado todos los días, sean laborales o festivos. Además, según César Vidal soy canijo, cosa que no puedo negar. Sin embargo, Almudena Grandes, maternal, dice sentir lástima por mí, cosa que le agradezco un montonazo. Javier Cercas, también comprensivo, dice que tengo buena voluntad mal informada. Lo cual, después de veinte años de ejercer el periodismo, me preocupa (...) Esperanza Aguirre me considera un energúmeno y El Roto, un paleto provinciano. Un golpista es lo que soy, según José Bono...”.

Ha nacido una estrella

Estando así de suelto, no es de extrañar que hasta las revistas de tendencias se pegaran durante esa campaña por entrevistar a Antonio Baños, el profeta punk del independentismo. “'Playground' es una revista donde hay que estar. Que ellos me hagan una entrevista quiere decir que lo que ahora mola es la CUP. Son de los que deciden qué es hipster y qué no. Y ahora la CUP es hipster”, contó Baños al periodista Gabi Martínez durante la campaña tras decir no a una entrevista en un diario nacional y decir sí a una entrevista en ‘Playground’.

Gabi Martínez se empotró en 2015 en la campaña de Baños para escribir un libro sobre el hombre de moda. Pero las luchas internas en la CUP sobre si investir o no a Artur Mas se llevaron por delante a Baños, que desapareció del mapa público, aunque ahora haya reaparecido como portavoz de Súmate. La editorial que iba a publicar el libro de Gabi Martínez se echó para atrás, pero el autor decidió seguir adelante... en contra de la opinión de Baños, que no se sentía cómodo con algunas cuestiones personales que podría desvelar el texto.

Portada del libro
Portada del libro

“Sin haber leído aún este libro, [Baños] desacreditó mi trabajo alegando que yo no me había limitado a seguirle durante la campaña sino que también había entrevistado a amigos suyos y gente que le conocía, y que ese tipo de libro no podía... no podía... no podía ser… Baños se formó como periodista y, hasta dónde yo sabía, creía en la independencia de los profesionales y en su derecho a buscar la información veraz sin coerciones. Pero Baños también se había presentado con su otro, y bastante nuevo, yo: su yo expolítico. Que, además, estaba desasosegado. Conclusión: el libro que en septiembre de 2015 debió imaginar como un simpático documento para la Historia, en verano de 2016 emergía como su particular suplicio'”, cuenta Martínez en el prólogo del libro, que ha decidido autopublicar ahora en internet.

‘Una Ñ inesperada’ tiene tanto de crónica electoral como de biografía no autorizada de Antonio Baños, que ha cortado las comunicaciones con Martínez: “No responde a mis llamadas y mensajes. Tras enviarle el libro para conocer su opinión y sopesar posibles modificaciones tampoco hubo respuesta”, añade el autor.

Respecto a la negativa de la editorial a publicarlo, Martínez alega lo siguiente en el texto: “En junio de 2017, la editorial decidió no publicar este libro, que unos meses antes había leído y aprobado. Parece que Baños ya no es lo bastante rentable. Opino distinto: su experiencia sí lo es. La novedad que propuso, lo es. No en términos eminentemente económicos, pero lo es (...) Cuelgo el libro porque confío en su valor más allá de que Baños no esté de moda. Confío en el interés perdurable de una figura que rompió el molde del discurso político en España, introduciendo en conferencias o debates un humor significante que conquistó tanto a hipsters como a payeses… Además, Baños era un neoindependentista emergido de un barrio inesperado, y todo ello representaba una fuerza, exótica pero fuerza, que descolocaba a la mayoría (...) Creo que las estupendas contradicciones que encarnó aquella especie de espontáneo, y los desafíos que él y su partido plantearon a la sociedad trascienden la campaña electoral que articula esta narración, de ahí que insista tanto en publicarla”.

Baños alegó que yo no me había limitado a seguirle durante la campaña sino que también había entrevistado a amigos suyos, y que ese tipo de libro no podía ser

La paradoja es que fue Martínez el primer sorprendido de que un candidato electoral le dejara pegarse a él como una lapa durante una semana, de la mañana a la noche, y sin demasiados filtros por delante. “Supongo que me he beneficiado de los aires de Transparencia Extrema con los que intentan distinguirse los partidos de izquierda de última generación en España, que aspiran a contrarrestar la demencial corrupción que ha devorado al país a fuerza de desnudar sus arcas, sus historiales, sus intenciones -o eso dicen y, en algunos casos, hasta su intimidad”, razona en el texto.

Rompió el molde del discurso político en España, introduciendo un humor que conquistó tanto a hipsters como a payesesPero, ¡ay!, el 'cuenta lo que quieras' siempre es una estrategia arriesgada para un candidato electoral (y para alguien que no lo sea, también), así que pronto llegaron los conflictos y las dudas. Y es que, más allá de las tribulaciones de una campaña electoral, el principal interés de ‘Una Ñ inesperada’ radica en su investigación de un personaje político contradictorio (“¿Por qué ese vecino de Nou Barris ha decidido abandonar a sus indignados “hermanos” españoles para apoyar la causa de unos tíos de pueblo que pronuncian la a ultraneutra y ni siquiera visten como él?”), recurriendo para ello a su entorno y a su intimidad, que Baños puso a disposición de Martínez con la condición de que fuera responsable con lo que publicaba:

1) “Baños repite que confía en mi criterio a la hora de cribar la información. La oportunidad de acompañarle pasa por omitir algún detalle privado y por plantear con equilibrio las cuestiones que puedan ser delicadas (…) Pero su tendencia a desdecirse y a ironizar, incluso consigo mismo, dificulta aún más discriminar la broma de lo serio, lo esencialmente íntimo de lo demás (…) Asegura velar a fondo por su intimidad pero en numerosas entrevistas he leído cómo exponía aspectos biográficos que complican atisbar los límites que el candidato podría admitir como justos (…) Al haberme aceptado a su lado se halla en una encrucijada que de algún modo ahora me está traspasando, al advertir que no será él quien controle sus actos y palabras sino que deberé ser yo el que los juzgue (... ) Así, Baños sugiere que ya ha hecho y seguirá haciendo las cosas que le apetezcan sin indicar si son aptas para el público o no”.

Antonio Baños a finales de 2015 (EFE)
Antonio Baños a finales de 2015 (EFE)

2) “Baños vive con el miedo de la etiqueta que le van a poner. Ese miedo es el que, dentro de unos meses, tras los acontecimientos que desencadenarán la investidura del nuevo president de la Generalitat, hará que Baños me recomiende ceñirme por completo a la crónica de campaña minimizando los datos biográficos que habré ido recopilando a lo largo de ese tiempo. El exCandidat temerá -qué optimista- las repercusiones de un libro que algunos podrían emplear para etiquetarle de unas cuantas maneras”.

Los charnegos negros

¿Es para tanto lo que desvela Martínez en el libro? Probablemente no. Los amigos (y no tanto) de Baños hablan de sus desapariciones, de sus cabriolas políticas, de sus fortalezas y de sus debilidades, pero siempre desde el respeto. Nada de lo que publica Martínez tiene otro objeto que armar un retrato de esa clase de políticos inesperados -más preparados en principio para la jarana vital que para los salones de las instituciones- surgidos tras la ruptura cultural del 15-M. De todo lo que aquí se cuenta, nos quedamos con una reflexión de la periodista Cristina Fallarás, amiga con la que Baños chocó agriamente tras su conversión en charnego indepe vía Súmate, la entidad soberanista de castellanoparlantes de la que también salió el diputado de ERC, Gabriel Rufián. A Fallarás le aturdió "pero mucho" ver a Baños militando en Súmate. "En el fondo, siempre está la clase social. De aquí que me sorprendió que se moviera por lo identitario. Su lucha no es indepe ni identitaria: es de clase y tiene que ver con su intimidad'", explica Fallarás en el libro.

En el fondo, siempre está la clase social. De aquí que me sorprendió que se moviera por lo identitario. Su lucha no es indepe ni identitaria: es de clase y tiene que ver con su intimidadFallarás dijo un día en la tele que los miembros de la plataforma Súmate eran como “el primer negro que salió en TV3 hablando catalán”, y Baños le respondió en una carta en la que criticaba a la “gauche caviar”, añadiendo que “el colectivo charna ya no encaja en aquel viejo, setentero y confortable cliché de Solé Tura o Juan Marsé: esos charnegos inocentes e incultos pero buenos proletarios y mejores personas que votan a la izquierda siempre en castellano para defenderse de unos burgueses catalanoparlantes que los explotan y los alienan. Unos charnegos que viven en Catalunya pero como leales españoles, porque la sangre remota es más poderosa que la comunidad presente”.

Con todo y con eso, Fallarás recuerda en el libro -con una mezcla de simpatía y añoranza- la época en la que conoció a Baños (y a su amigo Tito) a finales de los ochenta en Barcelona, cuando trabajaron juntos en un periódico de barrio. Las palabras de Fallarás quizá no expliquen adónde va Antonio Baños, pero sí de dónde viene, que no es poco:

“Yo acababa de llegar de Zaragoza, era la nieta paleta de una baronesa que jamás había conocido a un pobre ni a un comunista. Toda mi formación fue culta, con otro tipo de gente. Así que encontré a esos tíos y me volví loca. Y ellos también se volvieron locos conmigo. Me miraban como diciendo, ¿de dónde ha salido ésta? ¿Cómo se ha atrevido a meterse aquí?” La respuesta apunta al tablón de anuncios de la facultad, donde Fallarás leyó que en Nou Barris buscaban una directora de periódico. “Llego, me sientan con un grupo de personas que parecían sacadas de ‘Novecento’ y me los presentan como los presidentes de la asociación de vecinos. Ah, vecinos, dije. ¿Y para qué es eso? Me miraron todos muy así. Pero pasó que, lo que para los vecinos resultaba ofensivo, para Tito y Antonio fue deslumbrante porque vieron que a través mío tenían acceso a otro mundo, a otra clase. A través de ellos conocí una postura culta y elegante que salía de la clase obrera radical. Nunca había conocido a gente tan culta y a la vez tan bestia y noctámbula”.

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