LA COMIDA Y SUS PASTELES, DESDE LUEGO

¡'Los Cinco' juntos de nuevo! 5 cosas que nos encantaban de los libros de Enid Blyton

Los amigos creados por la escritora inglesa cumplen 75 años. Recordamos todas esas cosas por las que 'Los cinco' gustan a tantas generaciones.

Foto: Portada de 'Los cinco y el tesoro de la isla'.
Portada de 'Los cinco y el tesoro de la isla'.

Aunque en todas sus aventuras se quedaron estancados en su preadolescencia, 'Los Cinco' acaban de cumplir 75 años. Tal día como hoy, el 11 de septiembre de 1942, se publicaba la que sería la primera de muchas de sus andanzas, 'Los Cinco y el tesoro de la isla'. El grupo formado por tres hermanos, su prima y su perro que nació de la mente de la británica Enid Blyton lleva décadas enamorando al público infantil de cada generación con su sencillez y sus aventuras. Aunque en diferente formato y con algunos cambios en sus ilustraciones, Julian, Dick, Anna, Jorge y Tim han compartido sus peripecias con padres e hijos por igual.

La saga infantil lleva publicándose desde los años 40. ¿Cómo es posible que se haya mantenido tan fresca como la cerveza de jengibre que bebían sus protagonistas? Seguramente, por estas cinco cosas que tanto nos gustaban de 'Los Cinco':

Primero la comida, después las aventuras

Aunque estuvieran en peligro, Los Cinco no perdonaban una merienda
Aunque estuvieran en peligro, Los Cinco no perdonaban una merienda

Era imposible leer un pasaje en el que Los Cinco estuvieran comiendo y que no te entrara hambre. En cuanto entraban en escena el pastel de carne, los bocadillos de pan tierno, la lengua escarlatada, los huevos duros, los pasteles, la zarzaparrilla o la limonada, las páginas empezaban a mancharse con nuestra saliva. Por supuesto, la hora de comer de Los Cinco era sagrada y ya podía estar persiguiéndoles el criminal del siglo que en algún momento se pararían a tomarse un tentempié, ya que seguramente alguno de ellos llevaría un sándwich en el bolsillo.

No había quién se resistiera a coger un bollito de la cocina para calmar esa gula repentina que nos habían creado Blyton. Para muestra, un fragmento:

Una merienda cualquiera de Los Cinco

“Se sentaron a tomar el té, ¡ojalá no hubieran almorzado tanto! Sobre la mesa había un gran jamón, crujientes rebanadas de pan, lechugas frescas, rábanos y en el aparador un enorme pastel y una fuente llena de ricas tortitas. También había bloques de mantequilla y jarras de leche, además de miel y mermelada casera.”

Las aventuras reiterativas

Los cinco en una cueva (vale para varios libros).
Los cinco en una cueva (vale para varios libros).

Uno de los encantos de Los Cinco es que cada libro era como volver a casa. Sus argumentos eran diferentes pero cada uno guardaba la esencia de otras aventuras anteriores. Con todos los componentes de Los Cinco siempre de vacaciones o de fin de semana, los lugares donde transcurría la acción solían ser una granja, un páramo o una casa abandonada en los que había un pasadizo secreto que al final nunca era tan secreto. Desde allí, conseguirían llegar a unas cuevas, donde seguramente hallarían el preciado botín de un contrabandista de la zona, que quizá estaría de incógnito en ese circo de al lado. Por suerte, encontrarían una granja cercana donde poder merendar pan con queso.

Ni adultos, ni normas, ni obligaciones

El tiempo en el universo de Los Cinco no avanza. Eso quiere decir que siempre tienen la misma edad pero, de la misma forma, siempre pueden disfrutar de unas vacaciones infinitas que no serían posibles si Julian, Dick, Jorge y Anna crecieran y tuvieran que irse a la universidad. Un total de 21 tomos de Los Cinco equivaldría a casi 20 vacaciones con algún fin de semana de por medio.

Los cinco pueden irse a explorar una isla en barco y nadie les dice nada.
Los cinco pueden irse a explorar una isla en barco y nadie les dice nada.

No solo hay eternas vacaciones, sino que no hay padres. En las historias de Los Cinco, los progenitores de los niños aparecen en contadas ocasiones, la mayoría de ellas para prepararles la suculenta cena. En cuanto vuelven del internado para pasar el verano o navidades, van a toda prisa a la isla Kirrin a ver a Jorge sin mencionar a sus padres. Si no hay padres, no hay normas ni obligaciones. Ese es otro secreto de Los Cinco para pasar sin desgaste de generación en generación. ¿A qué niño no le gusta sentirse libre?

El único aparato tecnológico era una linterna

Dale una linterna a Los cinco y serán invencibles.
Dale una linterna a Los cinco y serán invencibles.

Los Cinco han aguantado el paso del tiempo de generación en generación porque lo que ya nació viejo no puede envejecer. Y es que incluso para su época original, los años 40, Los Cinco ya vivían en algún tipo de feliz Arcadia no alcanzada por las tecnologías del momento, como la radio o la televisión. Dado que eran antiguos incluso para su propio tiempo, su estética obsoleta forma parte de la magia que los hace irresistibles. Quizá sus aventuras no hubieran sido tan emocionantes si hubieran encontrado en el Twitter de la Policía que ese señor tan amable es en realidad un ladrón buscado.

Los títulos sencillos

'Otra aventura de Los cinco', imposible de saber el argumento.
'Otra aventura de Los cinco', imposible de saber el argumento.

El mundo de Los Cinco era de valores clásicos y comportamientos simples. Los buenos ganan, los malos pierden. Si alguien parece sospechoso, es que es un bandido. La lealtad, la humildad y el esfuerzo siempre tendrán recompensa. Por tanto, sus aventuras no necesitaban un título llamativo para cautivarnos. Solo hace falta echar un vistazo a algunos de ellos, a cada cual más simple: ‘Otra aventura de Los Cinco’, ‘Los Cinco lo pasan estupendo’ o ‘Los Cinco se divierten’. Una lección que los niños y el perro Tim nos enseñaban desde la portada: la vida puede ser sencilla y aun así, divertida.

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