La exposición más brutal del Museo Reina sofía

Laibach, los bufones que se burlan del nazismo, del comunismo... y del capitalismo

Hipnótica, intimidante, imperial y tronchante. 'NSK: del Kapital al Capital’ destripa la historia del siglo XX en el Museo Reina Sofía

El Museo Reina Sofía de Madrid acoge hasta enero una de las exposiciones más brutales de su historia. Hablamos de ‘NSK: del Kapital al Capital’, un repaso por la cáustica actividad de una de las coaliciones artísticas más lúcidas y corrosivas del cambio de milenio en Europa. Su media docena de salas se suceden hipnóticas, imperiales e intimidantes, como asistir desde el palco a los juegos olímpicos de Berlín durante el nazismo. También, a ratos, pueden ser tronchantes, ya que demuestran que la estética de los sistemas totalitarios es una solo una finísima capa de pintura que cuando rascas un poco se desconcha por completo, mostrando la grotesca realidad. El NSK (siglas de Nuevo Arte Esloveno) es una alianza de distintos grupos artísticos que decidieron unir fuerzas para retratar uno de los momentos más interesantes de la historia de Europa.

Nacieron en Yugoslavia en 1984, justo a tiempo para ser testigos de primera fila en la desintegración del bloque soviético y la llegada en tromba del capitalismo (spoiler: no notaron demasiada diferencia). Por supuesto, otro de sus grandes referentes estéticos es el nazismo, tan reciente en la memoria del viejo continente. Laibach, la denominación de la rama musical del NSK, significa Liubliana en alemán (nombre de la capital de Eslovenia). Entre sus colaboradores, destaca la estrella de la filosofía Slavoj Zizek, que también es responsable de la mejor explicación sobre el enfoque artístico del grupo. La enlazamos aquí abajo con subtítulos en castellano. Tres minutos impagables.

Espectros del capital

Vamos con la tesis de fondo. Por supuesto, Laibach y el NSK detestan el nazismo. Piensan que la mejor manera de demostrarlo es abrazar su estética con entusiasmo para hacer visibles sus miserias. Detestan también la lógica de los estados soviéticos, que bajo la premisa de liberar a los trabajadores acabaron convertidos en estructuras tiránicas. Las obras del NSK destripan a estos dos monstruos que todos hemos aprendido a odiar en los telediarios, el canal Historia y los taquillazos políticos de Steven Spielberg.

Dicho esto, la originalidad del NSK radica en señalar que el capitalismo actual también es un totalitarismo, que podríamos llamar totalitarismo de mercado. Las técnicas creativas de Laibach son hilarantes. Por ejemplo, coger un himno superventas de Queen y hacer pequeños cambios como cantarlo en alemán y con acento militar. La pieza escogida es 'One vision' y caben pocas dudas de que el resultado hubiera convencido a Adolf Hitler como himno electoral para sus mítines multitudinarios. “Un hombre, un objetivo, una visión/ un corazón, un alma, una sola solución”. A Freddie Mercury le faltó cantar “una sola solución final”.

Esta versión de Laibach se puede encontrar en su alabado álbum ‘Opus Dei’ (1987), que disparó el éxito del grupo hasta el punto de llevarles a su primera gira mundial. A partir de ahí, sus piezas propias y versiones de Beatles, Rolling Stones y hasta del himno de Eurovisión son ejemplos de humor devastador que señala las coincidencias éticas y estéticas entre el totalitarismo fascista y el capitalismo actual. También destacan sus referencias explícitas al poder del organizaciones como Opus Dei y otras estructuras no democráticas con gran peso en el autodenominado “mundo libre”.

Apagar el fuego con gasolina

La trayectoria de Laibach está llena de delirios desternillantes. Versionaron la quinta sinfonía de Beethoven, himno de la Unión Europa, con el famosos arreglo de Herbert von Karajan. Su intención, como siempre, consistía en apagar el fuego con gasolina. "Es una gran canción pop. La controversia que le rodea no nos molesta en absoluto. De acuerdo: Karajan fue nazi, pero si piensas un poco, ¿quién no ha sido un poco nazi alguna vez en su vida?”, explicaban. Otra idea estelar fue su gira por Corea del Norte en agosto de 2015. "Nos comportaremos como deben comportarse los invitados en cualquier situación. Lo más probable es que nuestros conciertos cabreen sobre todo a los fariseos occidentales que dicen apoyar los Derechos Humanos”, señalaron.

Su tesis, más clara que nunca, es que gran parte de los gobiernos y empresas occidentales no tienen las manos más limpias que los dictadores más brutales. Precisamente, su amigo Zizek habla en sus últimos libros, ‘Problemas en el paraíso’ (2016), de un revelador documental titulado ‘Propaganda’ (2012), que imagina cómo se describe Occidente a los súbditos de Kim Jong-un. “Se trata de un falso documental, supuestamente norcoreano, aunque en realidad lo filmó un grupo de Nueva Zelanda. (…) En la cinta se aborda el uso de la religión y el miedo para manipular a las masas en países capitalistas, al igual que el papel de los medios de comunicación, que proporcionan excitantes distracciones para impedirnos pensar en los problemas importantes.

Una de las mejores partes de la película es su aniquilación de la cultura de la veneración de los famosos: nos cuentan que Madonna, Brad Pitt y Angelina ‘van a comprar niños a países del Tercer Mundo’; nos habla de la obsesión occidental con las glamourosas vidas de los famosos, de nuestro egoísmo, al tiempo que hacemos caso omiso de la difícil situación de quienes no tienen hogar y los que sufren”. ¿Resumen final de Laibach? "Todo arte está sujeto a manipulación política, menos aquel que habla el lenguaje de la manipulación. Es una fórmula sencilla y nosotros somos el mejor ejemplo". A ver quién desmiente eso.

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