La otra 'marca España'

Los rodajes extranjeros traen riqueza: no se debería malvender la Ciudad de la Luz

A su paso por España, 'Juego de tronos' ha dejado 16 millones de euros. Sin embargo falta una estrategia nacional para que nuestro país se convierta en un plató de primera

Foto: Rodaje de 'Juego de tronos' en Sevilla
Rodaje de 'Juego de tronos' en Sevilla

La industria del audiovisual español la componen todos aquellos técnicos, actores y servicios que hacen posible que en nuestro país se produzcan películas y series, sea cual sea su nacionalidad a efectos administrativos. Son muchos los proyectos extranjeros que se siente atraídos por nuestro país. Unos técnicos muy competentes, fantásticos y variados exteriores y decorados naturales, el clima y unos costes en un 20/30% por debajo de los del Reino Unido y Francia, hacen de nuestro país un destino muy atractivo para los rodajes. Nuestra única carencia es la falta de estudios de calidad competitivos con muchos otros europeos.

La defensa del cine español como expresión genuina de la cultura y la propia identidad de España se ha limitado frecuentemente a destacar la importancia económica de las producciones audiovisuales españolas, ignorando que una parte de las producciones, sean o no españolas, constituyen parte de nuestra industria por haberse rodado en España. A tal extremo esto es así que se puede hablar con propiedad de que existe una "industria de rodajes" cuya captación despliega numerosos efectos positivos sobre nuestro territorio, unos tangibles y otros intangibles.

Nuestra única carencia es la falta de estudios de calidad competitivos con muchos otros europeosCon este convencimiento, los países más diversos del mundo han desarrollado una legislación específica y unas políticas intensas para atraer producciones extranjeras y fomentar que se ruede en ellos.

Es evidente que desde el momento mismo en que un equipo de producción decide rodar en un lugar determinado se produce un flujo económico importante. Los análisis más solventes cifran en un 40% el dinero que queda en los lugares de rodaje respecto del costo total de la película. Se trata además de elementos económicos de diversa índole: compra de bienes y servicios locales, transportes, alojamiento, hostelería y la contratación de profesionales diversos, en todos los oficios concernidos.

Jon Nieve y Daenerys Targaryen, durante el rodaje de 'Juego de Tronos' en la playa de Zumaia (Gipuzkoa)
Jon Nieve y Daenerys Targaryen, durante el rodaje de 'Juego de Tronos' en la playa de Zumaia (Gipuzkoa)

Que un territorio sea capaz de acoger con eficiencia una compleja producción, crea un 'efecto llamada' sobre otros que hace sostenible el recurso. A esto se añade que cuando aparece en los medio la información sobre el rodaje de una película o una serie de TV conocida, el impacto mediático despliega efectos de promoción turística basados en la ecuación, profusamente estudiada, de que a la gente le atraen los lugares que aparecen en el cine y la TV. El llamado 'movietourism' o 'screentourism' es un vector del turismo y en muchos lugares constituye la base de su promoción como destino. Tenemos que referirnos aquí, como ejemplo de este fenómeno, al potencial turístico y económico ligado al rodaje de 'Juego de Tronos'. La serie, que continua rodándose en diferentes puntos de España, lleva invertidos en nuestro país más de 16 millones de euros, en poco más de un año. Es el equivalente a lo que 50.000 ingleses se dejarían durante sus vacaciones en España. Creemos que el Ministerio de Industria y Turismo deberían valorar este hecho y procurar promocionar la producción extranjera en España.

'Juego de Tronos' lleva invertidos en nuestro país más de 16 millones de euros en poco más de un añoA poco que el lector tenga curiosidad, los títulos de crédito de cualquier película o serie de televisión le acabará informando de dónde se rodó. Y podrá comprobar que los países más competitivos no solo han prestado sus escenografías sino que han puesto a disposición de los productores facilidades para los rodajes, fondos públicos y estímulos fiscales para lograr atraer a la industria. Es por esto que, bajo la dependencia e impulso de las autoridades competentes, se han creado en todo el mundo oficinas públicas especializadas a cuyo cargo está la promoción y la asistencia a los productores que rueden en su país dotándolas de herramientas diversas.

España no es una excepción. Y hace ya 20 años se inició este proceso de creación de oficinas de rodajes. Algunas de ellas, como es el caso de Canarias o Andalucía, entre otras, han desarrollado un gran esfuerzo por situar, con éxito, a su territorio como destino preferente de rodajes.

Rodaje de 'Jason Bourne' en Santa Cruz de Tenerife
Rodaje de 'Jason Bourne' en Santa Cruz de Tenerife

Pero en España, el esfuerzo lo han hecho las comunidades autónomas y las ciudades. Sin ellas no existirían las diversas oficinas agrupadas en la Spain Film Comission. Contrasta este esfuerzo con la pasividad de ICAA en cuya carta de servicios no hay ni un renglón sobre la actividad de rodajes ni ha destinado los recursos necesarios para fomentarlos.

Sin una estrategia nacional

Y lo que es más preocupante aún, no ha estudiado ni propuesto una estrategia nacional para competir. Y eso a pesar de que los mercados internacionales, las legislaciones comparadas de toda Europa (por señalar lo cercano) y su desarrollo estratégico evidencian que constituye para todos ellos una prioridad. Hasta la mayoría de los estados de Estados unidos invierten cuantiosos recursos para que la industria acuda a su territorio a rodar. Florida es el último estado en reclamar le vuelta a los incentivos fiscales. La industria sin ellos se les va, dicen.

Los responsables de Spain Film Commission hablan de nuestro país como de "un león dormido" que al despertar podría ocupar un lugar de primer nivelEs de suponer que los representantes de España en los mercados internacionales pasearán por otros 'stands' en los que las autoridades responsables de otros países, despliegan una agenda intensa de promoción con sus atractivas y ofertas fiscales. Y podrán obtener la documentación que difunden países como Inglaterra, Francia, Italia, Chequia, Estonia, Hungría, Lituania, Malta etc. Todos ellos y muchos más se ocupan de captar rodajes. Y aunque los responsables de Spain Film Commission hablan de nuestro país como de "un león dormido" que al despertar podría ocupar un lugar de primer nivel frente a otros que se benefician de su letargo, aunque justo es reconocer que ese león empieza a despertar, pese a la falta de apoyo de la Administración Central.

Lo que no ha hecho Cultura lo ha venido a suplir, en este caso, el Ministerio de Hacienda, tan criticable por tantas cosas respecto de la política fiscal del cine. Efectivamente, el ministro Montoro creó un incentivo fiscal específico para atraer rodajes internacionales a España. Y ese acuerdo se plasmó en el artículo 36,2 de la actual ley del Impuesto de Sociedades, de 2014. Es cierto que la cuantía del incentivo no llega a la mitad de la media de los existentes en los países con los que competimos, incluido USA. El nuestro es del 15%. Aunque elevar las cuantías y mejorar su gestión son una exigencia a la que habrá de enfrentarse el Gobierno, el modelo utilizado es el correcto. Y gracias a él el incremento de rodajes es exponencial.

Imagen de la web de la Ciudad de la Luz de Alicante
Imagen de la web de la Ciudad de la Luz de Alicante

Es pronto aún para evaluar los efectos pero de poco servirá esta herramienta fiscal si no forma parte de una estrategia nacional para resituar a España en este espacio tan complejo y tan competitivo. Porque afecta a la industria y a los profesionales del audiovisual, a sectores de servicios diversos, a la industria del turismo y, sin duda, a la "marca España".

El cierre de los estudios Ciudad de la Luzse encuentran cerrados a la espera de que alguien próximo al poder político actual dé un pelotazo Esta estrategia nacional, antes se enfrenta a un hecho que ha alejado a España como uno de los grandes centros de producción del mundo: el cierre de los estudios Ciudad de la Luz, por una desastrosa gestión, que ha costado al erario Público más de 500 millones de euros, la censura y llamada de atención de la Comisión Europea y el ridículo mundial entre el colectivo cinematográfico. Mientras tanto son muchos los que se han enriquecido y los estudios se encuentran cerrados a la espera de que alguien próximo al poder político actual dé un pelotazo quedándoselos en pública subasta ó a dedo por una cantidad simbólica. Esta es la triste historia de nuestro país.

Hemos de celebrar, sin embargo, que en estos días, el grupo parlamentario de Ciudadanos en el Congreso ha presentado la primera iniciativa en veinte años, en la que se propone la adopción de diversas acciones encaminadas a convertir a España en el gran plató de Europa. Veremos si PP y PSOE la apoyan y cuál es el resultado.

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