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Los españoles que montaron un festival en Inglaterra desafiando al Brexit
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Los españoles que montaron un festival en Inglaterra desafiando al Brexit

Isla Aguilar y Miguel Oyarzun fusionan teatro contemporáneo y europeísmo en Birmingham en el Be Festival. Lo mejor de la cita recala estos días en España

Foto: Isla Aguilar y Miguel Oyarzun, fundadores del Be Festival
Isla Aguilar y Miguel Oyarzun, fundadores del Be Festival

El día que Reino Unido decidió salir de la Unión Europea, ese viernes 24 de junio que pasará a la historia del país, en Birmingham se reunían creadores y artistas de todo el continente. Participaban en un festival de teatro contemporáneo creado por dos españoles: Isla Aguilar y Miguel Oyarzun. La noticia cayó como un jarro de agua fría en el Be Festival, una cita de profunda vocación europeísta que, además, este año analizaba el concepto de democracia y cómo ha ido evolucionando en las sociedades occidentales. El Brexit era ineludiblemente el telón de fondo en el que se jugaba el futuro de este festival que ha cumplido siete años este 2016, pero lo que no podían imaginar es que se desayunarían con un sí.

“Habíamos estado haciendo debates sobre el Brexit con gente de ambas posturas, porque el festival realmente es un espacio de encuentro y de diálogo, un espacio para reflexionar y quitar miedos y prejuicios a lo desconocido, y fue bastante desolador. Sin embargo, por otro lado, te consuela el hecho de ver que, estando allí rodeados de todos estos europeos, mucha gente se acercó a decirnos que menos mal que estábamos haciendo esto. Ahora cobra más sentido que nunca”, explica Isla Aguilar.

Hace siete años, ella y Miguel se trasladaron a Londres con una beca en una Escuela de Teatro y para seguir mejorando su inglés. El sueño para esta pareja era formar una compañía de teatro, pero ante el exceso de la oferta londinense decidieron irse a Birmingham. Aterrizaron en una charla del Arts Council (el Ministerio de Cultura inglés) en la que se buscaban alternativas para dinamizar el teatro en la zona. “La verdad es que nos sorprendió que siendo la segunda ciudad de Inglaterra no hubiera ningún festival de teatro internacional”, recuerda. Y propusieron la idea. La casualidad quiso que al finalizar el coloquio les ofrecieran ponerse al frente de la primera cita de teatro contemporáneo de la ciudad. Un festival de clara vocación europea, en un país -Brexit aparte- donde la pertenencia a Europa siempre ha provocado encendidos debates, que comenzó en una antigua fábrica de la ciudad, con una ayuda de 12.000 libras (unos 10.000 euros) del Gobierno británico y 67 solicitudes para participar de compañías de toda Europa.

“Decidimos hacerlo pensando que a lo mejor nos teníamos que poner a fregar platos para terminar la aventura, pero la verdad es que salió muy bien. Se llenó de público desde el primer día y, a raíz de ahí, las autoridades nos han ido dando cada vez más dinero”, cuenta Aguilar. Este año el Be Festival ha recibido 630 propuestas y contado con un presupuesto de 284.000 libras, salido de la taquilla, sponsors y las subvenciones del Arts Council, las embajadas y los institutos internacionales y las ayudas de Unión Europea. “No sabemos qué va a pasar con ellas”, matiza. Esa es precisamente la sensación instaurada desde el triunfo del Brexit: la incertidumbre.

Para empezar, Aguilar y Oyarzun lideraban un proyecto europeo, junto a tres países más, al que han tenido que renuncian ante el escenario incierto que se abre en los próximos años. ¿Y el festival peligra? “Dependerá de si van a llevar a cabo todas las cosas que están diciendo o si se van a quedar a medio camino. El año que viene y el próximo probablemente no nos afecte, pero si las políticas se ponen muy extremas creo que sí nos va a afectar, por ejemplo para recibir subvenciones europeas”, explica Aguilar. “Cuando en marzo aprieten el botón veremos qué pasa. De momento vivimos la misma situación de incertidumbre que el resto del país. El Arts Council nos ha preguntado a nosotros que cómo creemos qué serán las cosas... Lo que sí tendrá un impacto directo en el festival es que cambiasen las políticas migratorias, en primer lugar por los visados. Traer compañías sería mucho más costoso y exigiría una mayor burocracia. Nosotros trabajamos casi al último minuto para traer lo más novedoso y así habría que hacerlo a más de un año vista. Ya sin el Brexit la política migratoria es muy estricta...”, añade Oyarzun.

Además, ellos son españoles y trabajan con un equipo internacional. Si saliesen adelante las pruebas de las que habla el Gobierno en las que habría demostrar que un trabajo lo hace un extranjero porque no lo puede hacer un inglés, también habría consecuencias para el Be Festival. “Hay mucha inquietud. Si las cosas se ponen feas nos va a afectar como al resto del país”, pero “ahora el Be Festival tiene más sentido todavía”, remata Aguilar.

Polarización social

El Be Festival no solo es una de las citas de teatro contemporáneo más reputadas de Inglaterra, con permiso del Fringe, sino que en su ADN está ese sentimiento de diálogo y reflexión intercultural que ya podía chirriar a muchos ingleses desde sus inicios y ahora mucho más. Por eso, nunca se han limitado a programar sino que hacen talleres y coloquios entre creadores y público con la intención de trascender con el arte las fronteras culturales y lingüísticas. Un oasis en medio de la desconexión europea que está iniciando el país y que le ha valido la etiqueta de ser uno de los festivales más innovadores e interdisciplinarios de Europa.

“En Inglaterra, como pasa en todas partes, hay dos sociedades ahora mismo que están chocando. La gente que ha salido del país, especialmente mucha gente joven que se ha beneficiado de las culturas de apertura y de las cosas buenas de Europa -porque en Europa no todo es maravilloso-, está asustadísima de ver la posibilidad de que Inglaterra se vuelva a cerrar. Dentro del mundo de la cultura, en general, la gente es muy europeísta. Pero es verdad que también hay otra gente, quizás es algo más generacional, más pasota o con menos cultura política, a quien de alguna manera les han vendido la moto de que la gente que viene de fuera les está robando sus trabajos, cuando realmente la economía británica ha subido mucho, yo creo, por la gente que viene de fuera. Es una cuestión muy controvertida porque realmente el país está divido”, analiza Isla.

En ese escenario, este año se han reunido en el festival compañías italianas, alemanas, españolas, griegas, inglesas, francesas, suizas o eslovenas. Marco Chenevier, de la italiana TiDA ganadora del primer premio en 2015, destaca sobremanera el significado que adquiere ahora esta cita. “Lo más importante para mí es la sensación de la importancia del arte europeo que imprime el festival. Y más porque el Brexit sucedió precisamente durante el festival. Si el arte puede tener un propósito en nuestras sociedades, antes de que desaparezcan, es mostrar la diversidad”, asegura en Madrid. Está en España junto a los italianos Teatro Sotterraneo y los alemanes Oliver Zahn dentro de la gira que lleva los mejores montajes del festival por todo Reino Unido y, por tercer año, a nuestro país. Best of Be Festival acaba de pasar por el Corral de Comedias de Alcalá de Henares, hoy llega al Teatro de la Abadía (hasta el 30) y en noviembre visita Vitoria, Lekeitio y Pamplona. El año que viene también viajarán a Francia.

“Los ingleses son muy respetuosos con la cultura”

Mientras se despejan todas las incógnitas que rodean a la política inglesa, una de las certezas es que esta pareja española va a seguir luchando por la continuidad y el sentimiento europeo del festival que han levantado de la nada. El Arts Council les ha transmitido su apoyo y el festival se expande más cada año con estas giras. Pero, ¿no han pensado hacer un Be Festival en su país? “Nos encantaría traerlo a España. Poder, de alguna manera, traer todo lo que hemos aprendido en un sistema que tiene muchas cosas exportables de las que aprender, desde la financiación a las evaluaciones de los fondos públicos o el riguroso seguimiento de lo que se hace con ese dinero, no solo se mira cuánto y cómo se gasta sino también qué calidad muestras, cómo generas audiencias y tejido cultural. En este sentido, aquí nos queda mucho”, asegura Aguilar.

De lo que tampoco tiene duda es de que una aventura como la suya sería muy improbable en España. “Que ahora mismo dos extranjeros, de repente, monten un festival sin conocer a nadie... lo veo difícil”. Y más con la crisis y los recortes. “Los ingleses son muy respetuosos con la cultura. La consideran, lo primero, una industria que le da muchas cosas al país, es algo enriquecedor que genera dinero y puestos de trabajo. En ese sentido son muy listos”, analiza Aguilar. Sin embargo, en España “se ha desmantelado mucho el tejido. La crisis ha azotado a todos, pero a la cultura la ha descabezado. Es un tema muy delicado. Hay muy poco dinero y no creo que se esté repartiendo como se debería repartir”.

Lo mejor del Be Festival en España

Best of Be Festival trae a España tres obras que reflejan el sentimiento político actual, la precariedad o el enganche a las nuevas tecnologías. Tres montajes novedosos, innovadores y muy recomendables que se presentan juntos y a los que seguirán charlas e intercambio de impresiones con el público.

Los italianos TiDA, con 'Quintentto' (primer premio del festival en 2015), convertirán al público en técnicos, iluminadores o actores para que la función continúe a pesar de los recortes continuados que sufre la cultura. 'Situación con brazo en alto', de Oliver Zahn (ganador del Premio Act 2016), es una performance-ensayo que resitúa uno de los símbolos más poderosos y violentos del siglo XX: el saludo nazi, mientras que Teatro Sotterraneo, con 'Overload' (primer premio del Be Festival 2012), nos sonroja con la carencia de atención que han provocado las nuevas tecnologías en los hombres. Solo 8 segundos, menos que un pez de colores, que dan (desgraciadamente) para perderse muchas cosas.

Los miembros de las tres compañías que participan en esta gira coinciden en señalar que se deba postar más decicidamente por el teatro contemporáneo. “Los países neocapitalistas occidentales tienen un problema con la falta de público para el teatro contemporáneo porque el espacio del teatro se ha conquistado por los grandes nombres, con la industria del entretenimiento y la televisión”, asegura Marco. El problema, añaden los alemanes, es que “hay una especie de burbuja” en las grandes ciudades donde este tipo de teatro tiene más presencia, pero “no representa al mundo en el que vivimos”. Por eso, añade rotundo uno de los miembros de Teatro Sotterraneo, hay que dejar claro que “el teatro contemporáneo no es de élites”.  

El día que Reino Unido decidió salir de la Unión Europea, ese viernes 24 de junio que pasará a la historia del país, en Birmingham se reunían creadores y artistas de todo el continente. Participaban en un festival de teatro contemporáneo creado por dos españoles: Isla Aguilar y Miguel Oyarzun. La noticia cayó como un jarro de agua fría en el Be Festival, una cita de profunda vocación europeísta que, además, este año analizaba el concepto de democracia y cómo ha ido evolucionando en las sociedades occidentales. El Brexit era ineludiblemente el telón de fondo en el que se jugaba el futuro de este festival que ha cumplido siete años este 2016, pero lo que no podían imaginar es que se desayunarían con un sí.

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