Jodie Foster estafa a Cannes con un thriller convencional y previsible
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Jodie Foster estafa a Cannes con un thriller convencional y previsible

La directora presenta fuera de concurso 'Money Monster,' un thriller televisivo protagonizado por George Clooney y Julia Roberts con una estafa económica como telón de fondo

placeholder Foto: Julia Roberts y George Clooney en Cannes durante la presentación de 'Money Monster', de Jodie Foster. Foto: Regis Duvignau / Reuters
Julia Roberts y George Clooney en Cannes durante la presentación de 'Money Monster', de Jodie Foster. Foto: Regis Duvignau / Reuters

En 'Money Monster' los sospechosos de ser culpables del crac de una empresa de inversiones que ha llevado a la ruina a millares de personas se reducen a dos: un glitch en el sistema (discurso oficial) o un directivo muy muy corrupto (resultado final). Una de las víctimas de la estafa es Kyle Budwell (Jack O'Connell), un mensajero que invirtió toda la herencia de su madre en esta empresa tras seguir los consejos de Lee Gates (George Clooney), conductor del programa 'Money Monster', un infoshow sobre economía. Desesperado porque está en la ruina, Kyle secuestra a Gates en plena emisión. Solo quiere respuestas: ¿cómo puede la bolsa perder millones de dólares de la noche a la mañana? Mientras Lee y la realizadora del programa, Patty Fenn (Julia Roberts), intentan responder de alguna forma concreta y la policía acordona el lugar, el espectáculo en directo continúa...

Tráiler de 'Money Monster'

En su cuarto largometraje como directora, Jodie Foster reduce la crisis económica a un problema puntual provocado por una empresa concreta. 'Money Monster' toma la forma de thriller en torno a un secuestro televisado al tiempo que encierra una reflexión sobre el papel de los medios en la estafa global. Este es el apunte más interesante de una película que resulta en exceso convencional y previsible para el tema que trata.

En su cuarto largometraje como directora, Jodie Foster reduce la crisis económica a un problema puntual provocado por una empresa concreta

Clooney encarna a la típica estrella de la pequeña pantalla que debe su audiencia no tanto a sus conocimientos o el rigor de la información que ofrece como a su capacidad para enganchar al público con su vena de showman. El actor se marca en las introducciones de su show unos bailecitos a la manera gangsta que harán las delicias de sus fans. El programa de Gates se erige así en el paradigma del infoshow mal entendido, aquel en que el entretenimiento sirve de vehículo de la desinformación. No se trata de hacer la economía comprensible, sino divertida. Y así sobran las explicaciones.

Un gran show

Desde que el desesperado secuestrador irrumpe en el plató del programa, la tensión no solo se apoya en saber cómo se va a resolver el enredo sino también en el hecho de que todo se esté retransmitiendo en directo. Lee y Fenn son conscientes en parte que siguen ofreciendo un gran show a una audiencia cada vez más amplia así que intentan realizar el mejor programa posible al tiempo que neutralizan a su secuestrador. Y ya de paso, investigan los números de la empresa financiera para saber exactamente quién es el responsable de este embrollo.

Foster combina la tensión propia del thriller con un tono pseudohumanista de aires caprianos muy propio de Hollywood. La película pretende que simpaticemos con el joven secuestrador, al fin y al cabo es una víctima más de una estafa que ha afectado a millares de ciudadanos medios. Pero el interés por esta persona anónima y sus problemas siempre queda en segundo plano para que no socave el protagonismo de las grandes estrellas del entretenimiento que conducen la función. Son los famosos (delante y detrás de las cámaras) al fin y al cabo quienes mantienen el show vivo, quienes investigan el caso, quienes intentan salvar al hombre que ha caído en su propia ratonera y quienes se reservan el triunfo final.

Foster no solo centraliza la crisis en una estafa concreta sino que además busca un responsable con nombre y apellidos. El fallo no es del sistema sino de un malvado directivo que se comportó vilmente. Lo más irónico del caso es que es justo este corrupto el único en apelar a la responsabilidad colectiva y estructural de la crisis... En el fondo, 'Money Monster' acaba cayendo en aquello que critica: reducir la crisis económica a una mera excusa para servir un por otro lado eficaz entretenimiento audiovisual. El único aspecto en que se nota para bien la mano de Jodie Foster es en el rol de los dos personajes femeninos, la realizadora que encarna Roberts y la responsable de comunicación de la empresa financiera a la que da vida Caitriona Balfe (la estrella de 'Outlander'), mujeres en la sombra que asumen su responsabilidad e intentan arreglar los marrones causados por hombres. Pero muy lejos queda 'Money Monster' de convertirse en la 'Network ('Un mundo implacable)' de nuestra era.

La competición empieza fuerte

Muy alto han puesto el listón las dos primeras películas que concursan por la Palma de Oro. Sobre todo la rumana 'Sieranevada' de Cristi Puiu, cineasta que se dio a conocer hace diez años con la espléndida 'La muerte del señor Lazarescu', una odisea de tonos absurdos por los servicios de urgencia de Bucarest donde nadie se hacía cargo del anciano del título, una suerte de encarnación de la vieja Rumanía agonizante. 'Sieranevada' se asienta sobre una misma sensación de movimiento que no logra avanzar. La mayor parte de la película, de tres horas de duración, tiene lugar en la casa de la familia protagonista donde se llevan a cabo los preparativos para el homenaje póstumo al padre recién fallecido.

Muy alto han puesto el listón las dos primeras películas que concursan por la Palma de Oro. Sobre todo la rumana 'Sieranevada' de Cristi Puiu

Desde un asombroso control de la puesta en escena, Puiu orquesta un estado de confusión a partir del seguimiento de los ires y venires de los numerosos miembros de la familia en la espera beckettiana de una comida que parece nunca va a tener lugar. Y de paso, a través de lo que podrían ser conversaciones banales, filtra los miedos y debilidades de una sociedad rumana ya totalmente occidentalizada a la que, sin embargo, todavía le cuesta confrontar su pasado reciente. Resultaría muy extraño que un film tan poderoso como 'Sieranevada' se fuera de vacío de Cannes.

También muy notoria resulta 'Rester Vertical' de Alain Guiraudie, una exploración de cómo se pueden organizar los cuidados en los universos referenciales del cineasta, que aparecen una vez más solapados: un sociedad rural progresivamente despoblada y habitada de forma casi exclusiva por hombres queer. El protagonista es un cineasta en plena crisis creativa y vital que se adentra en la campiña a fin de confrontar sus miedos, encarnados en la figura mítica del lobo. Su itinerario pasa por convertirse en padre soltero y establecer relaciones de diversa índole con los granjeros del lugar. La forma frontal de representar la sexualidad en el cine de Guiraudie nos depara aquí una de las escenas más chocantes y a la vez tiernas que podremos ver en Cannes este año: un suicidio asistido con sexo anal, pastis (la bebida) y rock progresivo.

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