Nuevo conflicto por miles de monedas de oro

Tambores de guerra por el tesoro del 'San José'

La empresa de EEUU Sea Search Armada dice que descubrió el buque español 30 años antes que Colombia. Anuncia que irá a por él y reta al Gobierno de Santos a impedirlo con fuerza militar

Foto: 'Acción frente a Cartagena'. Cuadro del pintor inglés Samuel Scott (1702-1772) que representa la batalla en la que se hundió el galeón español 'San José'. (National Maritime Museum, Greenwich, London, Caird Collection)
'Acción frente a Cartagena'. Cuadro del pintor inglés Samuel Scott (1702-1772) que representa la batalla en la que se hundió el galeón español 'San José'. (National Maritime Museum, Greenwich, London, Caird Collection)

En el mismo lugar donde se hundió el galeón español 'San José', frente a las costas de Cartagena de Indias hace ya 307 años, podría revivirse en breve una nueva batalla naval. Probablemente, y si llega a producirse, la refriega no será esta vez con cañonazos y pérdida de vidas, pero el motivo será el mismo que llevó al buque al fondo del mar el 8 de junio de 1708: su codiciado tesoro de oro y plata.

La declaración de esta nueva batalla puede leerse en el último párrafo de una carta de tres folios que el abogado de la empresa estadounidense Sea Search Armada envió el pasado 4 de enero a la ministra de Cultura de Colombia y a la que este periódico ha tenido acceso. El mensaje llega justo un mes después de que el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, anunciase públicamente el descubrimiento del 'San José', algo imposible, según Sea Search, porque los restos del buque ya fueron descubiertos por ellos en 1982.

Gráfico del lugar en el que se perdió el San José.
Gráfico del lugar en el que se perdió el San José.

Tras recordar a la ministra las sentencias firmes que les otorgan un 50% de la propiedad del pecio, el abogado de Sea Search, Danilo Devis, reta al Gobierno colombiano y anuncia que la compañía irá a rescatar el tesoro antes de que lo hagan los expertos de Colombia: "SSA [Sea Search Armada] recuperará legítimamente sus tesoros antes que se les rescate [...] La nación decidirá entonces si violando un tratado internacional de prioritaria aplicación, utiliza la fuerza militar contra barcos, equipos y ciudadanos extranjeros, para impedir el cumplimiento de una sentencia de su Corte Suprema".

“La Nación decidirá si utiliza la fuerza militar contra barcos y ciudadanos extranjeros para impedir que se cumpla una sentencia“, dice la carta de Sea Search

Si Sea Search no va de farol y cumple su amenaza, enviará una expedición al lugar del hallazgo para extraer los restos del naufragio, ligeramente al oeste del meridiano 76". No dice cuándo tendrá lugar su acción pero, con toda seguridad, se encontrará allí a un buque de la Armada colombiana que tratará de proteger el sitio. Lo esperable entonces es que, como en otras ocasiones, haya abordaje y muchos titulares.

Como todas las historias de tesoros hundidos, la del 'San José' es larga y compleja, marcada por años de litigios con caros abogados, muchas horas de arqueología entre archivos y legajos y un montón de hombres fascinados con la idea de encontrar monedas de oro en el fondo del mar y anunciarlo a viva voz. Unas veces para cumplir ilusiones infantiles y otras para hacer simplemente que las acciones de la empresa suban en bolsa. Pero eso lo veremos un poco más abajo. Empecemos mejor por el principio, unos pocos meses antes de que finalice el siglo XVII.

La guerra contra el Borbón

Carlos II.
Carlos II.

Estamos en un mundo en guerra y esta se libra en los mares. El maltrecho Carlos II El Hechizado, ese rey Habsburgo con cara de no enterarse de nada, ha muerto sin descendencia en noviembre de 1700 y en su última voluntad ha legado el trono a Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia. El desequilibrio es brutal a favor de los franceses y la mayor parte de Europa suscribe contra ellos una alianza. A ingleses, holandeses y alemanes no les mueve solo el objetivo de reequilibrar las fuerzas, sino que ansían repartirse lo que quede del imperio español, sobre todo el control del comercio con América. 

La guerra y los problemas económicos interrumpen los viajes hacia las Indias durante una década. Pero en 1706, la flota de Tierra Firme, un grupo de galeones capitaneados por el 'San José', sale de Cádiz rumbo a Cartagena de Indias. De allí a Portobelo, en Panamá, un infierno de fiebres y humedades donde se intercambiaban los cargamentos por metales preciosos. 

Archivo del Museo Naval. 'Diccionario de construcciones navales bajo su aspecto artístico', de Rafael Monleón (1890-1892).
Archivo del Museo Naval. 'Diccionario de construcciones navales bajo su aspecto artístico', de Rafael Monleón (1890-1892).

Tras dos años de problemas, enfrentamientos con el virrey de turno y un montón de corruptelas, los españoles deciden regresar a Cartagena. Les han avisado de que hay ingleses en la costa y que puede haber gresca, pero los mandos españoles con José Fernández de Santillán a la cabeza, después de deliberar, desoyen las advertencias y se lanzan al mar cargados de un inmenso botín de oro, muy seguros de que podrán escabullirse. La mala suerte les acompaña. Para empezar, se demoran unos días por la falta de viento. Y luego no son capaces de mantener el mismo ritmo de navegación en el convoy. Mientras navegan a paso de tortuga, los ingleses les sorprenden a escasas millas de Boca Chica, una de las entradas a Cartagena. 

Durante varias horas, la batalla es una sucesión de maniobras, persecuciones, cañonazos, un montón de humo y un calor asfixiante que se hace aún más intenso cuando el fuego se apodera del 'San José'. No se sabe aún si es un balazo de uno de los barcos ingleses, el 'Expedition', o si se trata de un cañón español que explota en el interior del barco, los testimonios de los ingleses y una decena de supervivientes españoles difieren o son poco claros. Lo único seguro es que el 'San José' se va a pique llevándose consigo a su comandante, Fernández de Santillán, a todos los oficiales y a casi toda la tripulación. En total, unos 600 hombres. Son las siete y media de la tarde del 8 de junio de 1708.

Los detalles de la batalla, los testimonios de los protagonistas y la aventura del 'San José' desde su construcción hasta su final están recogidos en varios legajos, documentos y libros académicos. De estos últimos, el más completo y que ha servido para hacer este brevísimo resumen se titula 'El tesoro del 'San José'. Muerte en el mar durante la Guerra de Sucesión española' y es obra de la catedrática de la Universidad de Minnesota Carla Rahn.

Archivo del Museo Naval. 'Arte de fabricar reales', de Antonio de Gaztañeta, 1688.
Archivo del Museo Naval. 'Arte de fabricar reales', de Antonio de Gaztañeta, 1688.

La profesora reconstruye todos los detalles de la historia y llega a algunas conclusiones que sirven para separar los hechos de la leyenda. Entre otras, que el tesoro no llegaba a los 10 millones de pesos de la época y que las cifras de las que hablaba García Márquez en 'El amor en los tiempos del cólera', medio millón de millones, estaban algo exageradas. También sirve para dibujar la personalidad de los marinos españoles. No siempre los que más mérito habían cosechado para conducir los buques; a veces demasiado obsesionados con medrar, a veces demasiado tozudos, a veces demasiado manipuladores.

Un tesoro dos veces descubierto

Unos 300 años después de aquel día, los cazatesoros de la sociedad estadounidense Glocca Morra Company se lanzan a descubrir el tesoro. Lo hacen con todos los permisos en regla y con la fiscalización de la Armada. Se gastan unos 10 millones de dólares en su labor. En marzo de 1982, anuncian el descubrimiento del galeón.

Un año más tarde venden todos sus derechos a la empresa Sea Search Armada. Sea Search sabe que, según las leyes colombianas, el tesoro se dividirá en un 50% entre ellos y Colombia. Pero las cosas cambian en 1984. Colombia modifica las leyes dejando a los futuros descubridores de los tesoros solo un 5%. A los futuros y a los pasados, pues la ley tiene carácter retroactivo. Sea Search va a los tribunales y emprende una batalla legal que dura hasta 2010.

La Corte Suprema dio la razón a Sea Search en 2007 y le dio derechos sobre el San José, pero Colombia asegura que ahora lo ha encontrado en otro sitio

Distintos jueces y tribunales dan la razón a los estadounidenses. El último es la Corte Suprema de Justicia, que confirma las sentencias anteriores en julio de 2007. Colombia trata de reabrir el proceso, pero los jueces confirman el carácter de cosa juzgada y se someten a la sentencia del alto tribunal.

Danilo Davis, el abogado de Sea Search, señala que después de aquello incluso se había conseguido retomar las conversaciones con Colombia. En cualquier caso, el presidente Santos anunció por Twitter el 4 de diciembre el hallazgo. Poco después se dan explicaciones y se dice que el 'San José' no estaba en el sitio donde Sea Search Armada dijo haberlo encontrado, "en la vecindad inmediata de 76º 00' 20" W 10º10'19"N". A las cercanías de esa longitud y latitud es adonde van a dirigirse y allí será donde les esperen los barcos de la Armada Nacional de Colombia.

El resplandor del oro

¿Y qué pinta en todo esto España? Para empezar, el 'San José' era un buque de guerra de pabellón español. La Convención de la Unesco sobre patrimonio sumergido da todos los derechos sobre los buques encontrados a los países que los abanderan. Pero Colombia no ha firmado esa convención. Por ahora, el Gobierno español espera acontecimientos y ofrece su ayuda. "Hemos ofrecido nuestra colaboración científica. La relación es buena. Después de lo de 'La Mercedes', hemos demostrado que podemos hacer arqueología a casi 1.300 metros", señala Miguel Ángel Recio, director general de Bellas Artes, que señala que España estará muy pendiente de que no se comercie con el patrimonio español. 

Esa es la amenaza que existe sobre el tesoro. Que quienes lo obtengan lo vendan y las monedas acaben dispersas en las casas de miles de coleccionistas y locos de la numismática. "Desde el punto de vista de la inversión, comprar monedas antiguas no es una buena idea", señala Javier Santacruz Cano, economista de la Universidad de Essex. "Para empezar, existen problemas con el patrimonio. Si se compran en el mercado negro, las piezas pueden tener un gran deterioro. Hay que saber además qué porcentaje de oro tienen. Además, hay muchas falsificaciones. Por cada moneda real hay cuatro o cinco falsas. es ganas de complicarse la vida". La misma opinión la suscriben los expertos de la web Oro y Finanzas.

Los cazatesoros suelen sacar más beneficios con la venta de derechos asociados al tesoro y su cotización en bolsa que con el oro de las monedas

De todas maneras, este negocio de los tesoros no suele ir solo de vender monedas. La mayoría de las empresas de cazatesoros suelen sacar más beneficios con la venta de derechos asociados, 'merchandising', programas de televisión y documentales y, además, suelen cotizar en bolsa y sacar bastantes réditos con el anuncio de los hallazgos. Se saca más dinero con el resplandor de la monedas que con el valor intrínseco de ellas.

Fantasmas en el museo

La historia del 'San José' pertenece a los mitos del pasado colombiano y ocupa un lugar de honor en el Museo Naval de Cartagena. Iris, un viejo veterano de la mar que hace de guía a los visitantes que se pasan por allí estas navidades, utiliza su bastón para marcar sobre una tabla la posición en la que se encontraban los galeones cuando se produjo el hundimiento. El viejo marinero, con pantalón azul, camisa blanca, tirantes y una pequeña coleta de grumete, especula sobre los misterios que aún quedan sin resolver, como, por ejemplo, los motivos del estallido del 'San José'. "Pudo haberlo provocado el propio Santillán para evitar que los ingleses se hicieran con el tesoro", dice Iris.

Imagen cedida por el Ministerio de Cultura de Colombia de los restos del naufragio del 'San José'. (EFE)
Imagen cedida por el Ministerio de Cultura de Colombia de los restos del naufragio del 'San José'. (EFE)

El hombre continúa su discurso explicando sobre otra maqueta el sitio de Cartagena en 1741, cuando las tropas de Blas de Lezo resistieron el ataque del inglés Edward Vernon. "Si hubieran ganado los ingleses, seríamos otro país, hablaríamos inglés, estaríamos mejor administrados, pero ganaron los españoles, y bueno, ¡ánimo!". Iris finaliza la visita mostrando la pared de un pasillo con unas extrañas imágenes de fantasmas de capitanes de goleta y otros seres espectrales supuestamente fotografiados por los turistas. Pero esa es otra historia. Lo llaman realismo mágico. 

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