'sumisión' y los atentados de parís

La alternativa Houellebecq: o islamismo radical o Jean-Marie Le Pen

'Sumisión', el libro de principios de año en el que el escritor francés imaginaba una Francia convertida al Islam, vuelve a la actualidad a propósito de los atentados de París

Foto: Michel Houellebecq, al presentar en Barcelona su último libro, Sumisión. (EFE/ Andreu Dalmau)
Michel Houellebecq, al presentar en Barcelona su último libro, "Sumisión". (EFE/ Andreu Dalmau)

Disparos y explosiones quiebran la noche de París y los invitados huyen apresuradamente de la fiesta. Los profesores François y Lempereur pasean hasta la casa del segundo por calles devastadas con el fin de proseguir la conversación. Una vez allí consultan internet para enterarse de lo ocurrido pero nadie dice nada en ningún sitio. "No entiendo por qué han decidido este silencio total; no entiendo qué pretende el Gobierno", exclama François. "En mi opinión está muy claro", responde Lempereur, "tienen mucho miedo de que el Frente Nacional gane las elecciones. Y cualquier imagen de violencia urbana supone más votos para el Frente Nacional".

'Sumisión', de Michel Houellebecq.
'Sumisión', de Michel Houellebecq.

Los atentados de este viernes en París, una versión ampliada de los que diezmaron la redacción de la revista satírica Charlie Hebdo el pasado mes de enero, vuelven a poner de actualidad lo narrado por Michel Houellebecq en 'Sumisión', la novela que el más polémico escritor de las letras francesas presentaba precisamente en aquellos días. De hecho, el último número de la publicación llevaba su caricatura en portada dibujada por uno de los asesinados: Stephane Charbonnier, 'Charb'. Houellebecq fue siempre un consumado maestro en lograr que se hable de él pero esta vez la presión mediática se le fue de las manos.

Unos lo ensalzaron como "Casandra" anunciadora de la tragedia que había ensangrentado París, otros lo acusaron por ensalzar la guerra civil con teorías próximas a las del ultraderechista Frente Nacional de Jean Marie LePen. Y él, esta vez, hizo mutis por el foro. Suspendió la promoción, balbuceó que su novela era "sólo ficción" y se esfumó. Pero, ¿cuáles eran aquellos vaticinios que el terror islamista desatado parecía confirmar? ¿Han sido corroborados por el nuevo y masivo atentado que ha dejado 129 muertos en París?

"Preparar la guerra civil"

François y Lemperur prosiguen la conversación. El primero, el clásico trasunto de sí mismo que Houellebecq suele colar como protagonista en sus novelas, es un apocado profesor de Literatura de la Universidad París III especializado en la obra del antimoderno escritor francés Huysmans. Su interlocutor es otro profesor cuyo papel narrativo es puramente instrumental, sirve para que Houellebecq exponga su tesis a sus lectores por voz interpuesta: los inmigrantes de fe musulmana son cada vez más numerosos y se reproducen a mayor velocidad que los franceses originales. Si queremos pararles los pies antes de que sea demasiado tarde hay que prepararse para desencadenar la guerra civil. Y los únicos con el arrojo suficiente para hacerlo son los llamados "identitarios", para entendernos, los militantes del Frente Nacional.

Las páginas siguientes de 'Sumisión' desplegarán ante el lector cómo el fracaso de la opción 'guerracivilista' entrega el país en manos de Mohamed Ben Abbes, un astuto político musulmán aparentemente moderado que logra engatusar a la izquierda para que vote por él en la segunda vuelta de las presidenciales francesas del año 2022 con el fin de evitar precisamente la victoria del Frente Nacional de Jean Marie Le Pen. Con la victoria cae la máscara: las faldas crecen, las libertades menguan, la sociedad se islamiza rápidamente y el propio François acaba por convertirse a la religión de Mahoma. Su premio: dinero, prerrogativas y poligamia

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¿Realidad o ficción?

En las entrevistas que siguieron a 'Sumisión', Houellebecq defendió el contenido de su libro pero también lo matizó. Lo describió como una "ficción política" heredera de Conrad, confesó que veía a Le Pen como una candidata "realista" pero adujo que la inminente unión de los musulmanes franceses en un mismo partido político no le parecía una "hipótesis realista": "Antes tendrían que aprender a llevarse bien con los demás y el proceso tomaría varias décadas". Y concluyó quitándose importancia: "No sé de ningún ejemplo de una novela que haya cambiado el curso de la historia - aseguró en la radio-. Son otras cosas las que cambian el curso de la historia: ensayos, el 'Manifiesto Comunista', pero nunca novelas". Curiosamente, y a diferencia de las posibles maniobras políticas de un Islam mediático, la yihad no le preocupaba ya tanto al escritor como cuando escribió Plataforma (2001).

Fueron años en los que Houellebecq era tachado frecuentemente de “islamófobo“ y llegó a ser juzgado, y absuelto, por injurias al islam

En las páginas de aquella novela, la amante del protagonista, ejecutiva de una gran agencia de viajes sexuales, moría en un gran atentado islamista. Fueron años en los que Houellebecq era tachado frecuentemente de "islamófobo" y llegó a ser juzgado por injurias al islam -salió absuelto- por declaraciones como la que sigue: "Me digo a mí mismo que el simple hecho de creer en un solo dios es un comportamiento de cretino, no encuentro otra forma de describirlo. Y la religión más estúpida es, seamos honestos, el islam. La Biblia por lo menos es bella porque los judíos tienen un gran talento literario... y sólo por eso se les perdona mucho".

Masacres como la de este viernes en París, en las inmediaciones por cierto de la redacción de Charlie Hebdo, ¿llenarán de votos las alforjas del Frente Nacional?

Acción / Reacción

No es evidente. Los datos muestran que la preocupación por un repunte de la xenofobia que sucede a un gran atentado es probablemente infundada y que las razones por la que tantos franceses votan al FN, que ya en las últimas europeas se convirtió en el primer partido del país, tienen más que ver con el descrédito de la clase política y del turnismo y con la corrupción que con las acciones de los muyahidines de Alá. El think tank estadounidense Pew Research muestra que el 72% de los franceses tiene una opinión positiva de los musulmanes, por un 27% que manifiesta una opinión desfavorable. Lejos del 49% positivo de España o del 43% de Grecia.

A Houllebecq no le agradaría un dato que refuerza la imagen de una sociedad occidental que cava su propia tumba a golpe de "buenismo". Porque en definitiva, según ha manifestado, la clave no es ya el rearme del yihadismo merced a la guerra en Siria. No, el problema es más hondo, el problema es el regreso de Dios, de cuya existencia él mismo, hasta la fecha ateo impenitente, duda: "Creo que hay una necesidad real de Dios y que el retorno de lo religioso no es un eslogan sino una realidad que está creciendo".

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