califica de inadmisible el informe reda

La SGAE no cree en la Unión Europea

Rechaza frontalmente el informe Reda para actualizar la directiva comunitaria de derechos de autor y se muestra en contra de la creación de un título único europeo o del Creative Commons

Foto: Sesión plenaria del parlamento europeo en Estrasburgo (Efe)
Sesión plenaria del parlamento europeo en Estrasburgo (Efe)

"Resulta inadmisible iniciar cualquier debate sobre las bases del Informe Reda". Así de contundente y tajante es la opinión de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) sobre el borrador de recomendaciones para modificar la actual directiva comunitaria sobre protección de los derechos de autor que propone Julia Reda, europarlamentaria alemana por el Partido Pirata.

En un informe interno al que ha tenido acceso El Confidencial gracias a Xnet, la SGAE asegura que "el único propósito" del borrador presentado por Reda (actualmente en fase de enmiendas ante la Comisión de Asuntos Jurídicos, el 20 de mayo votará el pleno y después será la Comisión Europea la que elabore la reforma) "es acabar con el sistema de propiedad intelectual. En otras palabras, abolir el derecho de autor y los derechos conexos en la UE". Por tanto, agregan sin dar opciones, "no puede constituir una base para iniciar una discusión sobre los derechos de propiedad intelectual en la UE".

Es confuso para los usuarios y perjudicial para el mercado europeo de derechos de autor que las reglas sigan fragmentadas en 28 leyes diferentesEl informe Reda está formado por 25 puntos y propone una nueva regulación de los derechos de autor adaptando la directiva europea, de 2001, a una nueva sociedad donde el uso de masivo de redes sociales como Facebook, Twitter o Youtube no existía entonces. Reda defiende la necesidad de unos derechos de autor comunes que faciliten la innovación. "Más allá de las fronteras nacionales, internet es la forma predominante de acceder y compartir cultura, y es confuso para los usuarios y perjudicial para el mercado europeo de derechos de autor que las reglas sigan fragmentadas en 28 leyes diferentes. El mensaje 'Este video no está disponible en su país' es conocido por todos, pero entendido por nadie. Mientras que la protección de los titulares de los derechos está en gran medida armonizada, los derechos de los usuarios no. No es lógico que sea ilegal publicar una imagen de un lugar de interés público en Francia pero no en Alemania, por ejemplo", explica a este periódico.

 

Sin embargo, la SGAE afirma que hay que actualizar la directiva pero este borrador "plantea, ni más ni menos, anular las medidas tecnológicas de protección de las obras; extender las excepciones a todo tipo de usos, incluido los comerciales; crear nuevas excepciones para actos de explotación que deberían ser licenciados; prohibir los sistemas de compensación a los creadores; reducir el plazo de protección de las obras y facilitar la pérdida total de derechos por parte de los autores".

La europarlamentaria alemana Julia Reda (Efe)
La europarlamentaria alemana Julia Reda (Efe)

Ante estas acusaciones, Reda señala que "el rechazo de estas propuestas de sentido común por parte de estas sociedades de gestión colectiva de una forma tan hiperbólica y con un discurso catastrofista refleja una falta de voluntad para adaptarse al cambio que hace una flaco favor a los artistas a los que dice representar. Bloquea tanto la integración europea como la innovación en el sector de los medios. Su miedo al fututo no tiene fundamento y ninguna de las recomendaciones de mi informe tendría los efectos catastróficos que auguran”.

Alfonso Sánchez, encargado junto a Simon Levi de la respuesta por parte de Xnet a la postura de la SGAE, asegura a este periódico que el problema es que "la SGAE está  intentando, como siempre, mantener su monopolio. Por eso impide alternativas y que surjan otras industrias culturales en nombre de la defensa de los derechos de los autores pero lo que quiere es que la única forma de defensa de los artistas sea a través de ellos. La SGAE tiene miedo. En realidad no quiere que se reforme el copyright para seguir teniendo su cortijo aquí, donde además las políticas de propiedad intelectual son muy anticuadas. Es legítimo que defiendan su modelo de negocio pero no es culpa de los ciudadanos ni tenemos que pagar nosotros su monopolio".

El rechazo de estas propuestas de una forma tan hiperbólica y con un discurso catastrofista refleja una falta de voluntad para adaptarse al cambio que hace una flaco favor a los artistas a los que dice representarAl informe Reda, además, le acompañó una consulta ciudadana en la que participaron 11.000 personas. Es la cuarta con más participación de todas las que se llevaron a cabo el año pasado en el Parlamento europeo. El informe de la SGAE la desdeña alegando que la mayoría de respuestas eran procedentes de lobbies, a lo que Sánchez matiza: "Lo dicen como si ellos no fueran un grupo de interés". "Decir que no es representativa de los intereses comunes de los ciudadanos europeos y sugerir que los únicos intereses válidos son los de las entidades de gestión es indignante dentro de una instituciones europeas que pretenden ser democráticas y debería ser razón suficiente para no considerarla de ningún modo un interlocutor", responden desde Xnet.

No al dominio público ni a un título único 

"La creación de un European Copyright Title no parece la respuesta más adecuada a las quejas de falta de armonización del derecho de autor o de ausencia de mecanismos de licenciamento transfronterizo", esgrime la SGAE asegurando que esta fórmula acarrearía más complejidad. “Entiendo que están cómodos en su status quo y preferirían quedarse como están. Sin embargo, la política tiene que encontrar el justo equilibrio entre los distintos intereses maximizando el beneficio de la sociedad”, les responde Reda.

El informe Reda recoge excepciones y limitaciones a futuros usos de las tecnologías
El informe Reda recoge excepciones y limitaciones a futuros usos de las tecnologías

Sobre la libertad del autor para renunciar a sus derechos de autor, como las licencias Creative Commons, señalan que el autor es creador por el mero hecho de la creación. Hoy se recauda derechos por cualquier obra de dominio público. Por eso, la SGAE dice que esta propuesta haría a los autores "más vulnerables ante los grandes usuarios que, aprovechando su posición en el mercado, pretendiesen explotar sus obras sin pagar una remuneración de cambio o pagar una remuneración mínima”, dice la SGAE.

Reda es contundente y señala a este respecto que el argumento de las sociedades de gestión es “dudoso, ya que no hay incentivo económico para un empresa que presiona a un autor que libera su obra y la hace de dominio público. Es más probable que las sociedades de gestión colectiva rechacen esta idea porque los artistas podrían decidir tener sólo una parte de su repertorio representada por ella y, a la vez, tener otras obras de uso público. Hay un claro conflicto de intereses entre los autores, que tendría más control sobre cómo monetizar su trabajo, y las entidades de gestión, que tendrían menos control sobre los artistas. Yo me pongo firmemente del lado de los artistas”.

Además, añade, que las obras cuyos derechos han expirado o sobre las que nunca se han aplicado sean de dominio público es algo que “forma parte de nuestro patrimonio cultural común que todos deben poder aprovechar. Mi informe se limita a recomendar que la digitalización de estas obras no debe conceder una nueva protección del derecho de autor a algo que ya es de propiedad común”.

Hay un claro conflicto de intereses entre los autores, que tendría más control sobre cómo monetizar su trabajo, y las entidades de gestión, que tendrían menos control sobre los artistasLa SGAE también considera "simplemente inaceptable" que las obras generadas por instituciones públicas, como universidades, museos o bibliotecas sean también públicas y, por tanto, no tengan recaudación. Pero la europarlamentaria les matiza y explica que las obras creadas por los empleados públicos “no necesitan derechos de autor para fomentar la innovación o asegurar un medio de vida a los autores. Ha sido una fórmula utilizada por los gobiernos para mantener alejada la información embarazosa de la opinión pública. Las entidades de gestión no deben interponerse en las interacciones entre el público y los gobiernos que trabajan a su servicio”.

 

Por último, la SGAE también rechaza las excepciones y limitaciones del informe Reda como son la diferencia legal de trato de las obras analógicas o digitales, la estandarización de estos supuestos a todos los Estados miembros para garantizar un acceso igualitario a los contenidos o que los países no puedan compensar a los titulares por las excepciones o limitaciones o las obras libres de copyright. La entidad justifica su postura diciendo que este planteamiento coincide con las propuestas de las compañías tecnológicas, que "buscan debilitar el derecho de autor e incluso eliminarlo con la finalidad de utilizar los contenidos culturales de manera gratuita o, cuanto menos, lo más barata posible", mientras que desde Xnet les tachan de demagógicos y añaden que es necesario "dejar una puerta abierta a excepciones y limitaciones de los futuros usos justos que no son previsibles en este momento".

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