del arco, lima y sanzol se unen en el teatro de la ciudad

Nace el teatro de los galácticos

'Antígona', 'Medea' y 'Edipo Rey' son las tres obras con las que surge este pionero proyecto cuyo germen es la investigación y la creación escénica colectiva

Son tres de los directores de teatro español más reconocidos y laureados. Nuestros galácticos de la escena. Son Miguel del Arco, Andrés Lima y Alfredo Sanzol y, juntos, el Teatro de la Ciudad. Un proyecto único en la escena española que, pese al desierto económico y de apoyo institucional en lo cultural, nace de la idea de cooperación, fraternidad y creación conjunta para poner en escena espectáculos que muevan a un público que quieren que sea más que un mero espectador.

No pecamos de exagerados si afirmamos que el Teatro de la Ciudad es el proyecto del año. Desde abril a junio Antígona, Medea y Edipo Rey estarán en el Teatro de la Abadía fruto de la investigación y la experiencia creativa que desde hace meses desarrollan estos tres directores con sus equipos de producción y actores habituales. Una obra para cada uno con su "familia" de actores, productores, escenógrafos o músicos pero todos experimentando juntos en un mismo proyecto creativo. Algo así como una utopía hoy en día.

¿Y por qué empezar por tres tragedias griegas? Básicamente porque nada mejor que comenzar por el principio. Y en teatro, el inicio es Grecia y el teatro ateniense. Pero, además, elegir a Sófocles, Séneca y Eurípides y el concepto de teatro griego entendido como la democracia y la colectividad responden a la perfección al ADN del Teatro de la Ciudad. Eso es este proyecto. No son sólo tres obras de teatro dirigidas por tres grandes directores sino tres montajes que nacen de un sosegado y comprometido proyecto de investigación y creación colectiva. La unión, explica Sanzol, “nos permite realizar una actividad creativa con más músculo, más potente y mejor”.

Imagen de los talleres del Teatro de la Ciudad
Imagen de los talleres del Teatro de la Ciudad

Este paraíso creativo que es el Teatro de la Ciudad surge además con vocación de continuidad. El objetivo es tener con un espacio propio en el que participen más creativos contemporáneos, porque “tras un año vagando con el proyecto en el desierto”, explica gráficamente Lima, José Luis Gómez y el Teatro de la Abadía fueron los que les abrieron sus puertas y cedieron su espacio

La crisis y el IVA están en el trasfondo de esta experiencia. Afirman que no es un teatro de resistencia sino "de movimiento y búsqueda de soluciones" pero, mirando a los hechos, este proyecto nace sin apoyo público y de forma prácticamente altruista por parte de sus integrantes. Y con rentabilidad nula. Saben que con las actuaciones de Madrid no van a cubrir gastos y son los bolos por España los que podrían (en condicional) hacer cuadrar las cuentas. 

Es un teatro condicionado por el tiempo en el que vivimos. En este momento hay que luchar por hacer un teatro de cierta profesionalidad, que trate los conflictos del ser humano con rigor y buenas obras, no sólo buscando el éxito de taquilla

“Es un teatro condicionado por el tiempo en el que vivimos. En este momento hay que luchar por hacer un teatro de cierta profesionalidad, que trate los conflictos del ser humano con rigor y buenas obras, no sólo buscando el éxito de taquilla”, asegura Andrés Lima. Por eso, también es importante la elección de la tragedia griega como espejo en el que el público se puede mirar.

La voluntad, prosigue el director, es “poder construir con los ciudadanos el hecho teatral, algo cada vez más difícil de ver en esta ciudad. El público tiene la necesidad, y grande, de abrir los ojos y mirarse de frente a la cara. Y se nota en la calle, en la relación con la política y los movimientos ciudadanos. Y el teatro depende del movimiento ciudadano”.

Pero el problema, de nuevo, es el dinero. “Esperamos ser sostenibles pero, de momento, es una inversión en equipos humanos, de empeño y dinero porque queremos que este trabajo tan bonito que es compartir, pueda sobrevivir en este país”, dice Lima. Del Arco añade que si el año próximo las circunstancias son las mismas, será difícil seguir.

Alfredo Sanzol, Andrés Lima y Miguel del Arco forman el Teatro de la Ciudad
Alfredo Sanzol, Andrés Lima y Miguel del Arco forman el Teatro de la Ciudad

“En Occidente la cultura es un lujo y un privilegio. Y en el Occidente griego no lo era”, señala Lima, que pone encima de la mesa la falta de apoyo institucional y esa “cuchillada que es el IVA”. José Luis Gómez, director de la Abadía y académico de la RAE, habla más que de cuchillada de “suicidio”. “En lo cultural vivimos una situación gravísima. Es un suicidio porque cada vez valemos menos”, explica para asegurar que fuera de nuestras fronteras la cultura pierde  con consecuencias difícilmente recuperables.

¿Qué hacemos con el coro?

¿Cómo llevar el clásico coro griego a un montaje contemporáneo? Esta es una de las preguntas que ha retumbado en la cabeza de los tres directores y a la que cada uno ha dado respuesta a su manera. Pero hasta dar con la solución, los talleres han sido ese mecamismo de generación de respuestas. Esa es precisamente la principal característica del Teatro de la Ciudad.

Los talleres comenzaron en verano –ya llevan seis (en los que han participado desde Nuria Espert a Juan Mayorga, Mario Gas o Irene Escolar) y quedan dos en las próximas semanas antes de comenzar los ensayos-  y, frente a esos montajes que se crean en dos meses y mirando el céntimo, permiten la utopía de experimentar, jugar al ensayo y error y equivocarse. Cada uno dirige su obra pero todos beben de todos. Una forma de trabajar, asegura del Arco, que le ha hecho imponerse tranquilidad y “me ha permitido ampliar el timming, la investigación o el descarte”. Además, de que esa unión, aseguran, hace superar miedos y refrendar ideas frente a esa soledad que se le impone al director de teatro.

Aitana Sánchez Gijón es Medea en el montaje de Andrés Lima
Aitana Sánchez Gijón es Medea en el montaje de Andrés Lima

'Antígona', de Miguel del Arco

Carmen Machi, Manuela Paso, Ángela Carmona, Cristóbal Suárez, Raúl Prieto, José Luis Martínez y Silvia Álvarez protagonizan del 21 de abril al 21 de junio esta versión de Sófocles en la que el director ha decidido que Creonte sea una mujer (Machi) para incidir en la idea de que el poder pervierte al ser humano más allá del género. "No me interesaba la acepción actual de tirano. En el mundo griego era el rey y el gobernante. Y quería reflexionar sobre el ejercicio del poder únicamente", explica, porque esa corrupción se da en hombres y mujeres. "Tenemos una Merkel, una Aguirre, una Botella...", añade.

'Medea', de Andrés Lima

Aitana Sánchez Gijón, Joana Gomila, Laura Galán y Andrés Lima protagonizan la obra a partir de textos de Séneca o Eurípides del 23 de abril al 21 de junio. Una Medea que el director siempre ha entendido como una persona gritando al mundo y, a la vez, el mismo mundo. "Lo es todo, el símbolo del ser humano en la tierra e incuso la tierra", aclara. "Toda su base es política y está basada en quién tiene el poder en Grecia". Su coro, añade, serán 80 voces de niños del Coro Joven de Madrid, dirigido por Juan Pablo de Juan, y estará en el escenario en proyecciones audiovisuales y arropados por música electrónica.

'Edipo Rey', de Alfredo Sanzol

Natalia Hernández, Elena González, Eva Trancón, Juan Antonio Lumbreras, Paco Déniz y Pablo Vázquez protagonizan la obra del 24 de abril al 21 de junio. Sanzol asegura que este proyecto tiene algo más de especial para él. Lleva tiempo con la idea de hacer Edipo y ahora "cierra un círculo porque la primera obra que hice fue Como los griegos, basado en el mito de Edipo. Era importante para mí hacerlo con la misma compañía porque tiene algo de cerrar un círculo vital".

'Entusiasmo', de Del Arco, Lima y Sanzol

Será la guinda del pastel y se verá -y vivirá- del 30 de abril al 21 de junio. Una última ‘función’ que están concibiendo como un punto de encuentro con el público, con cátering y bar aseguran, para que tras ver las obras el público siga participando y sea uno más del hecho teatral. Habrá desde piezas breves a música, encuentros con los actores... para que el espectador sea mucho más y se implique en el Teatro de la Ciudad. ”No son cuatro espectáculos sino que esto es la excusa para que el público también participe de este momento de reunión y alargar la experiencia teatral”, matiza Del Arco. 

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