SEGUNDO CENTRO CINEMATOGRÁFICO DEL MUNDO

Nollywood se come a Hollywood

Nigeria produce una media de 872 largometrajes al año. Esto convierte a Lagos en el segundo centro cinematográfico del mundo por detrás de Mumbai

Foto: La actriz nigeriana Ajayi-Lycette (EFE)
La actriz nigeriana Ajayi-Lycette (EFE)
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    Martes 15

    Ikoro Abaeze es cineasta aficionado. Nunca ganará un Óscar. Ni tan siquiera el premio al mejor director de su barrio. Jodido es decirlo, pero más duro es asumirlo. Abaeze ha dirigido cuatro películas. Todas, en los últimos seis meses. O al menos eso dice. Su más reciente obra: Fear and Loathing in Obalende -Miedo y asco en Obalende, un conocido barrio de la nigeriana Lagos- o también conocida como Obalende diaries (Los diarios de Obalende). El título aún no es definitivo. Apenas faltan una decena de tomas para finiquitar el asunto. Tercer día de rodaje.

    En la actualidad, y según datos del centro de estadística de la Unesco (2010), Nigeria produce cada año una media de 872 largometrajes, todos ellos en formato de vídeo (otras fuentes hablan incluso de más de dos millares ), por las 1.091 películas que se ruedan en la India o las 485 de Estados Unidos. Unos números que permiten situar a la ciudad de Lagos como el segundo centro cinematográfico del mundo, tan sólo superado por los estudios de Mumbai.

    Nigeria produce cada año una media de 872 largometrajes, todos ellos en formato de vídeo

    La cotidianidad de las tramas es su principal punto fuerte. Tal es el caso de Boko Haram, la película. Centrada en la figura -irreal- de un presunto miembro del conocido grupo islamista, Haram pretende llevar a cabo un atentado que acabe con la vida de al menos 2.500 personas. Finalmente, una prostituta le convence para que desista de ello.

    O The Meeting, considerada la mejor película del pasado año, un drama romántico ambientado en la capital nigeriana, Abuja, acerca de un ejecutivo que se encuentra a merced del clientelismo político.

    Es cierto, los hilos conductores -temas cotidianos entrelazados con amor “pasteloso”, tópicos culturales, violencia o sexo- poco o nada tienen que ver con el glamour de Hollywood o el cine europeo. Primero, porque para remontarse a los años dorados de 'Nollywood' -como se conoce al cine nigeriano- no hace falta remitirse a la década de los 40 ó 50, sino a apenas veinte años atrás.

    Jueves 17

    Fear and Loathing in Obalende / Obalende diaries acaba de entrar en posproducción. El título todavía no parece claro. La mecánica argumental sí: violencia y sexo en la ciudad de Lagos. Un largometraje de Serie B con diálogos de puro esperpento. “Mi cine es una mezcla de Tarantino y Scorsese con influencias de la cultura (de la etnia) igbo”, reconoce a El Confidencial el director. Si uno no hubiera visualizado el resultado final, la verdad es que sonaría interesante.

    A finales de los años 80, la delincuencia que asolaba el centro financiero de Lagos y Abuja, motivó que la mayor parte de las salas de cine tuvieran que echar el cierre, ante la manifiesta ausencia de medidas de seguridad para sus espectadores. Una cancelación fílmica que desencadenó, tanto un aumento en la venta de reproductores de vídeo caseros, como del consumo de videocasetes “piratas”, importados principalmente del mercado asiático.

    Pero en 1992, una producción nacional, Living in Bondage, un drama clásico de muerte y venganza, se convirtió en un éxito sin precedentes al vender cerca de 100.000 copias en su primera semana de estreno. Abierta la caja de Pandora, en los meses posteriores al estreno, otros aspirantes a productores decidieron subirse al carro de las producciones nacionales. 
No en vano, en la actualidad, Nigeria cuenta con cerca de 300 estudios y productoras que venden semanalmente cerca de 50.000 ejemplares de sus películas, a dos euros la unidad. Ninguna de ellas, con una antigüedad mayor de quince años.

    El director Kunle Afolayan
    El director Kunle Afolayan

    Lunes 21

    La voz de Abaeze demuestra su feliz beneplácito con el resultado final de la edición. “Esta película puede cambiar mi carrera”, sonríe en conversación telefónica.

    Sin apenas distribuidoras y con el “boca a boca” por bandera, la industria de “Nollywood” genera cada año cerca de 250 millones de euros gracias a dos claras consignas: la apuesta por empresas plenamente locales y la defensa a ultranza de la tecnología digital. 
Entre los reyes Midas de este floreciente negocio se encuentran Pascal Atuma y Oge Okoye, dos de los mayores productores del país y que acumulan éxitos como Only in America o Accidental Kiss. 

    Aunque no intenten buscar estos títulos en su videoclub de cabecera, ya que una de las notas definitorias de “Nollywood” es su supervivencia tan sólo en los margenes del África subsahariana.
 Todo, eso sí, aderezado con las infinitas posibilidades de distribución que ofrecen las nuevas tecnologías. En los últimos tiempos, Jason Njoku, un emprendedor de origen británico, ha revolucionado 'Nollywood' gracias a iRoko, un servicio de transmisión de películas en streaming que ya ha ha sido comparado con el gigante estadounidense Netflix.

    La industria de “Nollywood” genera cada año cerca de 250 millones de euros

    El sistema es sencillo: poner a disposición de cualquier nigeriano y de forma online la amplía filmografía local. Con ello, en sus apenas cuatro años de vida, iRoko ya ha logrado que, cada mes, al menos un millón de usuarios visiten su página. En este sentido, cerca del 90 por ciento de sus contenidos -más de 5.000 películas- es totalmente gratuito, con ingresos generados en parte por la publicidad en línea. De igual modo, también se encuentra disponible un sistema para suscriptores, donde los usuarios pueden descargar las últimas novedades por menos de seis euros al mes.

    Martes 29

    Fear and Loathing in Obalende abandona las “tostadoras”. La película, cuya gestación y parto apenas se ha prolongado por dos semanas -la media en 'Nollywood' son diez diez jornadas-, ya se encuentra en las calles de Lagos. “¿Que si me preocupa la competencia?”, repite la pregunta inquirida el director Ikoro Abaeze. “En un par de semanas quiero comenzar a rodar otra película. Soy mi propia competencia”, brama. 

    Con dos mil películas al año, mañana, su DVD quizá sea solo un mal recuerdo. Poco importa. El gigante Nollywood continuará caminando. Y devorando directores aficionados a su paso.

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