Claves de la compra de harlequin

Murdoch, nuevo rey de la novela romántica

¿Por qué el magnate ha comprado la mayor editorial romántica del mundo por 260 millones de euros? Busca saltar al mundo digital y reforzarse ante posibles fusiones

Foto: El magnate Rupert Murdoch (REUTERS)
El magnate Rupert Murdoch (REUTERS)
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Las editoriales tienen muchas maneras diferentes de sacar pecho promocional: airear las cifras de ventas, recordar los premios de sus autores o resaltar las reseñas positivas de sus libros. Y luego está lo que hace la editorial canadiense Harlequin: presumir de su escalofriante número de arrumacos por página. "Durante los últimos cuarenta años, los protagonistas de Harlequin se han besado unas 20.000 veces, compartido alrededor de 30.000 abrazos y se han dirigido al altar por lo menos 7.000 veces", se lee en la página de la filial española de la compañía.

Harlequin, líder mundial de novela romántica, lleva calentando las mentes de los lectores desde 1964, año de su conversión en empresa especializada en romance tras quince años publicando todo tipo de libros en tapa blanda. Los fastos de celebración de su 50 aniversario culminan ahora con una performance digna de una de sus novelas: Harlequin ha llevado al altar a un multimillonario madurito llamado Rupert Murdoch. En efecto, el magnate australiano, dueño del conglomerado News Corp´s, compró Harlequin el pasado 2 de mayo por 300 millones de euros (415 millones de dólares). ¿Caro o barato?

Puede parecer mucho dinero si lo comparamos con la última gran venta del mundo editorial internacional, los 72 millones de euros gastados por Penguin Random House (PRH) en Alfaguara. No obstante, todo indica que PRISA, acuciada por las deudas, ha malvendido Alfaguara,  cuyo catálogo permite al gigante PRH entrar en uno de los pocos mercados mundiales que no dominaba: Latinoamérica y la literatura en español.

De hecho, los medios anglosajones han interpretado en su mayoría que Murdoch ha hecho un buen negocio comprando Harlequin a Torstar Corp -conglomerado propietario del Toronto Star- para integrarla en su brazo editorial (HarperCollins).  

Romances lucrativos

Harlequin es una máquina de hacer dinero, pese a la actual caída de su ingresos anuales: 265 millones de euros (2013), 284 millones de euros (2012),  306 millones de euros (2011) y 312 millones de euros (2010).

La compañía ganó el año pasado 37 millones de euros antes de impuestos, cifra que puede sonar exagerada. pero que contrasta con los 90 millones de euros que ganó en 2002. Resumiendo: Harlequin lleva veinte años siendo un negocio editorial multimillonario.

El 40% de sus ingresos viene de libros publicados en idiomas diferentes al inglés, todo un caramelo para Murdoch, cuya rama editorial (HarperCollins) vende casi exclusivamente en el idioma de Shakespeare

Harlequin se expandió en los años setenta con una estrategia que aún hoy suena disparatada: no vender libros en las librerías. Su público estaba en los supermercados y en los quioscosDurante los años setenta, Harlequin creció a un ritmo de un 25% anual con una estrategia que aún hoy suena disparatada: no vender libros en las librerías. En efecto, se trataba de ediciones ultra baratas de libros pequeños que se vendían en centros comerciales, supermercados y quioscos (a precios más baratos que algunas revistas). O a través de clubs de lectura y envíos postales, método discreto ideal para aquellas mujeres (Harlequin tiene sobre todo lectoras/clientas) a las que les daba corte que las vieran comprando libros con unas portadas que basculan entre el erotismo de baja intensidad y el kitsch matrimonial. La novela romántica, considerada de mal gusto por la Cultura con mayúsculas, se recluía así en su propio y lucrativo gueto cultural.

El crecimiento de la empresa se basó en el aumento brutal de sus publicaciones, en su progresiva internacionalización (creación de filiales en Europa, Latinoamérica y Asia) y  en la absorción de su competencia (Mills & Boon en 1971; Silhouette en 1984), lo que le permitió hacerse con la mayor cartera de autores británicos de novela rosa (tradicionales superventas románticos).

Harlequin se hizo finalmente con el liderato del sector a finales de los ochenta. La empresa vende ahora 160 millones de libros al año (su récord son los 205 millones vendidos en 1992 y 1998) en un centenar de países, y publica alrededor de 3 libros nuevos... al día.

Harlequin tiene dos de las características comerciales que se  piden a una editorial del siglo XXI: nicho de mercado (romance leído por mujeres) e implantación digital. La llegada del libro electrónico supuso, al mismo tiempo, un problema y una oportunidad para Harlequin. Por un lado, aumentó su público potencial: internet no solo respetaba la privacidad de las compradoras (aunque el reciente pelotazo mainstream de 50 sombras de Grey haya roto en parte el tabú de la novela romántica subida de tono), sino que el medio se adaptaba como un guante a una editorial a la que nunca le importó el soporte (las ediciones de Harlequin rayan lo amateur para abaratar costes) sino la producción en cadena (algo indispensable para hacerse ver en la jungla de millones de títulos rosas de Amazon).

El negocio de la novela romántica en internet tiene muchos pretendientes debido al boom de la autoediciónEso no significa que Harlequin lo haya tenido fácil en internet. Su actual caída de ingresos, que explicaría la venta a Murdoch, se ha debido tanto a la crisis económica europea como a la reconversión forzosa: la subida de las ventas digitales aún no ha podido equilibrar la bajada de las ventas en papel, en parte porque el negocio de la novela romántica en internet tiene muchos pretendientes por el boom de la autoedición. 

No obstante, Harlequin se ha lanzado al digital con mucho más ímpetu que otras grandes editoriales. Puede que en España y en Europa el mercado digital no acabe de arrancar, pero eso no es así en EEUU, donde ya supone más del 20% del negocio editorial. El caso de Harlequin es digno de estudio: el 60% de sus ingresos totales proviene de la venta de libros digitales, cifra que justificaría el interés de Murdoch, y que contrasta con el porcentaje de negocio de los libros electrónicos en Europa (alrededor de un 5% en países como Alemania y España). En otras palabras: Harlequin ha hecho el trabajo sucio, y ahora viene Rupert Murdoch/HarperCollins ha beneficiarse de él.

Todo ello en un paisaje en el que arrecian los rumores sobre futuras fusiones entre los gigantes del negocio editorial internacional. PRH tiene ya el mismo tamaño que sus cuatro grandes competidores juntos: HarperCollins, Hachette, Macmillan y Simon & Schster. A falta de concretarse si los rivales de PRH unen fueras entre sí,  Murdoch ha movido ficha aumentando el tamaño de su brazo editorial y haciéndose con un lugar de privilegio en el estratégico mercado digital, donde hace ya años que se cocina el futuro del negocio del libro. 

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