Autobiografías vanidosas y venenosas
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el libro sobre morrisey triunfa en reino unido

Autobiografías vanidosas y venenosas

Mientras en España las biografías sobre nuestros políticos no calan entre los lectores, en Reino Unido los libros más populares hablan sobre Morrisey y Beckham

placeholder Foto: El provocador Morrissey publica su autobiografía (EFE)
El provocador Morrissey publica su autobiografía (EFE)

La autobiografía no es el género más popular de las librerías. No hay más que ver el fracaso de los libros sobre la vida de nuestros políticos en las listas de ventas españolas.Sin embargo, cuando se trata de música o de fútbol, el público las consume con avidez. Ahí están para demostrarlo, en los números uno y dos de las listas de ventas de las últimas dos semanas en Gran Bretaña, las autobiografías de Alex Ferguson, ex entrenador del Manchester United y la de Morrisey, el conflictivo cantante de The Smiths.

Y sin bajarse de los diez primeros puestos de ventas desde hace un mes también destaca la autobiografía de Harry Redknapp, otro veterano entrenador británico que hoy está al frente del QPR. Se espera además que también se disparen las ventas de David Beckham, presente desde hace seis días en la misma sección de las librerías, aunque en realidad más que una autobiografía su libro parece un extraño cruce entre el Hola, el Marca y el Vogue hombres: se trata de un despliegue fotográfico que en 288 páginas incluye 150 imágenes (a toda página) de la vida deportiva del futbolista, de su torso desnudo y tatuado, de su mujer y sus hijos o incluso de sus zapatillas Adidas. Entre las fotos se encuentran desperdigados aquí y allá anécdotas y recuerdos inofensivos que abarcan desde su niñez hasta su retirada. En cualquier caso, carne de regalo navideño para un país por cuyas venas corre además de mucha cerveza, talento, pasión y obsesión tanto por el fútbol como por la música y que admira con devoción a Beckham y a los otros mencionados.

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La llegada a las librerías de la autobiografía de Morrisey ha estado precedida de una fuerte polémica al editarse en el sello Penguin Classics, reservado tradicionalmente a los auténticos clásicos, por lo general autores con peso en la historia, en la filosofía o en la literatura y además, con lápida en los cementerios: desde Virgilio a Aristóteles, pasando por Jane Austen, Oscar Wilde o Kafka. Poner el nombre de Morrisey al lado de cualquiera de ellos suena osado, pretencioso o incluso ridículo. Pero cuando hay millones de lectores potenciales de por medio las editoriales pierden cualquier tipo de dignidad.

Así que cuando Morrisey le tendió el guante, Penguin lo recogió al vuelo. “Me encantaría publicar mi autobiografía en Penguin Classics. No veo por qué no. Cuando miras lo que se publica habitualmente como autobiografía y cómo se venden… es espantoso. Son eventos editoriales. Mi libro será un evento literario” dijo allá por 2011 un músico cuya ausencia de modestia no sólo no es una novedad sino una plaga que inunda las 480 páginas del libro.

Hay muchas autobiografías pop que no se deberían escribir. Algunas para salvar al lector y otras para salvar al autor. En el caso de Morrisey se aplicaría en los dos casos

Las críticas lo repiten sin contención: Morrisey no tiene abuela. A sus 54 años el que fuera cantante de The Smiths, -una de las bandas más influyentes del pop británico-, para emprender tras su disolución una carrera en solitario con la que consiguió situar diez álbumes entre los diez primeros de las listas, critica absolutamente todo lo que le rodeó desde niño hasta ahora y se proclama mártir y víctima de un mundo que no le comprende, con la excepción de sus fans, a los que tampoco aprecia mucho si se le acercan demasiado. La crítica más demoledora la publicó el pasado domingo The Sunday Times bajo el título Un mártir de sí mismo. En ella el autor llega a decir: “hay muchas autobiografías pop que no se deberían escribir. Algunas para salvar al lector y otras para salvar al autor. En el caso de Morrisey se aplicaría en los dos casos”. El crítico habla de vanidad, autocompasión, aburrimiento… le llama quejica, llorón y se sorprende de que apenas hable de música. “Mucha información sobre el negocio de la música, sobre la ingratitud de músicos y miembros de su banda y sobre la falta de talento de otros músicos pero nada sobre la creación musical, la composición de las letras, el proceso de cantar o la emoción de crear”.

No obstante, otros críticos parecen haber disfrutado más leyendo a Morrisey, como Neil McCormick del Daily Telegraph, que se atreve a definirla como la mejor autobiografía musical que se ha publicado desde las Crónicas de Bob Dylan. Pese a ese elogio también reconoce que hay partes del libro que son aburridas, como cuando ataca a Andy Rourke, el batería de los Smiths, y al juez que llevó el caso que les enfrentó cuando Rourke reclamó el 25% de los ingresos de la banda (ganó).

Losdetalles jugosos, esos que hacen salivar a los amantes del cotilleo, no abundan: Morrisey siempre ha sido una persona muy reservada. No obstante hace unas cuantas confesiones: su primer relación homosexual a los treinta años, los acercamientos pederastas de alguno de sus profesores, su vida familiar…

Alex Ferguson no se adentra en ese tipo de confesiones íntimas pero sí que navega por las aguas de la vanidad, por otro lado, pecado original de muchas autobiografías modernas. Además, la suya, que ha vendido 100.000 copias en su primera semana de vida, está cargada de balas mortíferas. El veterano entrenador del Manchester United, que estuvo al frente del equipo desde 1986 hasta este año, escribe entre otras cosas sobre la importancia de que los futbolistas le rindan pleitesía al entrenador. “Cuando un jugador se siente más grande que el entrenador, ha llegado el momento de prescindir de él”. Y así fue como Beckham acabó siendo vendido por 25 millones de libras al Real Madrid. La frase aparece en la parte que Ferguson le dedica al futbolista, quien forjó su fama en el United durante una década y quien fue clave en muchas de sus victorias.

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Ferguson no tiene ninguna piedad con el que fuera su máxima estrella. Entre otras cosas afirma: “A Beckham lo quería como a un hijo pero todo cambió cuando se enamoró de Victoria. Lo vi devorado por los medios y por los agentes de publicidad. Es el único jugador con el que he trabajado que convirtió en misión el hacerse famoso al margen del fútbol. No me sentía cómodo con esa parte de su vida” escribe un entrenador que no obstante asegura que Beckham es “un icono para todos los niños del mundo”.

Beckham, retirado, casado con una Spice Girl, y ahora embarcado en la creación de un equipo de fútbol en Miami, no ha querido entrar al trapo e incluso ha asegurado, durante la firma vía Facebook de su propio libro –no sólo es una celebrity profesional, sino que sabe perfectamente como manejar los instrumentos de la fama en el siglo XXI mientras Ferguson se pasea a pie por las librerías de su país- que le gustaría contar con su antiguo entrenador en su futuro equipo.

En su libro todos los recuerdos son amables, Beckham huye de la polémica –tampoco tiene muchas páginas para polemizar- y habla maravillas de casi todo. De los jugadores del Real Madrid dice que le recibieron con los brazos abiertos, elogia el inglés de Luis Figo y la ayuda de Raúl para aprender palabras básicas para entenderse en el campo de fútbol. Y para su antiguo entrenador no hay acritud, sólo tiene buenas palabras. Desentonarían con el tono de un libro que es una oda a la vida y al cuerpo –hay mucho posado a pecho descubierto- del futbolista.

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