El verdadero dueño del Boardwalk Empire
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VIVIDOR, MUJERIEGO Y SIN ESCRÚPULOS. ASÍ ERA 'NUCKY' JOHNSON

El verdadero dueño del Boardwalk Empire

La cita tuvo lugar en mayo de 1929. El objetivo: tratar los violentos enfrentamientos entre Nueva York y Chicago, la aniquilación de los clanes irlandeses, la

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El verdadero dueño del Boardwalk Empire

La cita tuvo lugar en mayo de 1929. El objetivo: tratar los violentos enfrentamientos entre Nueva York y Chicago, la aniquilación de los clanes irlandeses, la diversificación del negocio ilegal ante el esperado fin de la Ley Seca... en definitiva, reorganizar el negocio y sentar las bases de lo que luego se conoció como sindicato del crimen estadounidense. Entre los participantes: Lucky Luciano, John Torrio, Vito Genovese y Jacob Saphiro, por el área de Nueva York y Nueva Jersey; Al Capone y Frank Nitti, por Chicago; Irving Wexler por Philadelphia; y muchos más, de las delegaciones de Detroit, Florida, Boston... Un verdadero who is who de la mafia de la época, que tuvo el mejor escenario: Atlantic City, la nueva estrella del turismo en la Costa Este, que ofrecía sol, arena, hoteles... y no menos burdeles, casas de apuestas y tugurios donde conseguir alcohol al abrigo de una administración corrupta que no sólo toleraba, sino que se enriquecía de todo ello. El anfitrión: Enoch Lewis Johnson, más conocido como Nucky Johnson, el verdadero jefe de la ciudad costera. El rey de la fiesta.

Johnson fue sheriff y tesorero del condado, mandamás local del partido republicano, editor de un semanario, director de banco, presidente de una constructora... Cargos todos ellos nominales, porque su verdadera ocupación durante tres décadas fue la de ejercer de “tirano virtual" en la ciudad, en palabras de los agentes del Tesoro que más tarde investigaron sus manejos. Aquel dictador controlaba todo lo controlable, legal o ilegal. Enoch L. Johnson llevaba siembre un clavel rojo en la solapa. Vestía impecablemente. Residía en una suite de la novena planta del hotel Ritz-Carlton. Tenía siempre dispuesto un fajo de billetes en el bolsillo, y daba alegremente propinas de 400 dólares, quizá porque sus tareas de protección de garitos clandestinos, locales de alterne y casas de juego le llegaron a reportar unos 500.000dólares al año, de los de entonces (su salario oficial era de 6.000).