ALEGACIONES AL TRIBUNAL DE CUENTAS

Oliart culpa a los sindicatos de no poder ejecutar una “política coherente” en RTVE

El expresidente de RTVE se dirige al Tribunal de Cuentas para explicar los problemas que el ERE de RTVE y la negociación del Convenio Colectivo crearon durante su mandato en la Corporación

Foto: El expresidente de RTVE, Alberto Oliart (EFE).
El expresidente de RTVE, Alberto Oliart (EFE).

Alberto Oliart recuerda su paso por Radio Televisión Española como una época marcada por las protestas sindicales, las amenazas de huelga y las asambleas de trabajadores en pie ante cualquier decisión que quisiera ejecutar como presidente de la Corporación. El veterano exministro de UCD, que fue el último presidente de RTVE elegido por consenso entre PP y PSOE, reconoce ahora, cuatro años después de haber abandonado su cargo por “razones personales”, su imposibilidad para llevar adelante “una política coherente en materia de personal” por la enorme presión sindical de las centrales sindicales. Algo que no pudo remediar ni aún apelando a los principales líderes sindicales, Ignacio Fernández Toxo (CCOO) y Cándido Méndez (UGT).

Oliart, que fue presidente de RTVE desde 1 de diciembre de 2009 hasta el 7 de julio de 2011, se desahoga así en un escrito dirigido al Tribunal de Cuentas y fechado el pasado 12 de febrero y en el que presenta sus propias alegaciones al último informe elaborado por este organismo sobre el ERE aplicado a 4.150 trabajadores del antiguo Ente en el año 2006. Un informe demoledor que, como ya publicó este diario, cuestiona todo el proceso y llega a conclusiones sorprendentes. Entre ellas, que muchos de los prejubilados de oro que ahora están fuera de la tele acabarán cobrando más que si se hubieran quedado en RTVE o que la nueva Corporación contratase a trabajadores de 60 años en las oposiciones de 2007 después de haber prejubilado a los 52 años a los que se fueron un año antes.

Los pormenores de ese ventajoso ERE para los trabajadores que se acogieron a él fueron negociados por empresa y sindicatos en el llamado “Acuerdo de los Peñascales”, bajo la dirección general de Carmen Caffarel. Al respecto, Oliart asegura que las “concesiones” acordadas allí junto a la posterior firma del Convenio Colectivo hicieron imposible una política de personal “coherente” bajo su mandato.

Imagen de archivo de una de las protestas convocadas contra Oliart (EFE).
Imagen de archivo de una de las protestas convocadas contra Oliart (EFE).

“Entre la continua presión sindical y el convenio colectivo era prácticamente imposible llevar a cabo una política de personal coherente con una mejor organización -asegura- o racionalizar determinada parte de la organización de CRTVE o de puestos de trabajo concretos". Asegura, en estes sentido, que, en seguida, "se tropezaba con la inmediata protesta sindical, de cualquiera de los sindicatos existentes”. Oliart añade que trató de evitar un enfrentamiento con los sindicatos y que, sin embargo, el peso del “poder sindical para obstaculizar reforma o cambio que se intentara” hizo que hubiera “continuas protestas, asambleas públicas y huelgas” durante su gestión.

Oliart no entra a valorar los pormenores de ese ERE de 2006, muy criticado esta semana por el actual presidente de la Corporación, José Antonio Sánchez, y se centra, en cambio, en la conflictividad con los sindicatos.

"A pesar que desde el primer momento les propusiese a los sindicatos que en las cuestiones de su competencia o que abarcara el convenio colectivo siempre intentaría llegar a un acuerdo previo con ellos, tal como me dijo el Director Administrativo y Financiero de CRTVE, Jaime Gaitero, nunca en las negociaciones con los sindicatos presentes en la Corporación se pudo llegar a un acuerdo”, asegura. Y eso a pesar de que buscó el apoyo de Cándido Méndez y de Fernández Toxo nada más llegar a su cargo. “La relación con ambos fue, desde mi punto de vista, cordial pero siempre me dijeron que los líderes de los sindicatos de CRTVE habían sido elegidos y que ellos podían tratar de convencerles, pero no podían dar órdenes a los líderes elegidos por las bases”, explica.

En su última comparecencia ante la Comisión de Control de RTVE, el pasado martes, José Antonio Sánchez calificó el ERE de 2006 como “el mejor ejemplo de lo que no había que hacer jamás”. Además de criticar que los prejubilados tengan una subida anual garantizada del 2,5% en sus retribuciones, recordó que otras de las consecuencias de ese expediente es que “el Estado tiene que mantener en Radio Televisión Española en la práctica dos plantillas: una de 6.400 trabajadores en activo y otra de 4.000 trabajadores que se han acogido al ERE y cuyo coste medio anual es superior a los 100 millones de euros”. Sánchez también criticó que, gracias al llamado “Acuerdo de los Peñascales”, la plantilla final de RTVE se quedase por encima de lo que había delimitado el estudio previo elaborado por una consultora externa, que dimensionaba la futura Corporación en 4.765 trabajadores, muy por debajo de su volumen actual.

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