Guerra abierta entre los dueños italianos de 'El Mundo' por su inversión en España
  1. Comunicación
DISCREPAN SOBRE SI ACOMETER UNA AMPLIACIÓN DE CAPITAL

Guerra abierta entre los dueños italianos de 'El Mundo' por su inversión en España

Cisma entre los pesos pesados de RCS Mediagroup, grupo italiano propietario de Unidad Editorial, con España como telón de fondo. Y es que los Mediobanca, Fiat,

Foto: Guerra abierta entre los dueños italianos de 'El Mundo' por su inversión en España
Guerra abierta entre los dueños italianos de 'El Mundo' por su inversión en España

Cisma entre los pesos pesados de RCS Mediagroup, grupo italiano propietario de Unidad Editorial, con España como telón de fondo. Y es que los Mediobanca, Fiat, Pirelli, Generali o Intesa Sanpaolo discrepan sobre la necesidad de acometer una ampliación de capital para compensar el write-off (revisión del valor) que prepara la editora de El Mundo en relación con el fondo de comercio generado por la compra de Recoletos en el año 2007. Una actualización que, según las estimaciones que se manejan en la compañía, podría suponer una rebaja de la ‘tasación’ entre los 300 y 400 millones de euros, lo que en buena lógica debería obligar a aportaciones adicionales de los accionistas para compensar el agujero en el balance.

“Los grandes socios de RCS han abierto vehemente, aunque informalmente, el debate sobre la recapitalización para sanear la parte española”, aseguraba el pasado viernes el diario económico Finanza & Mercati. “El miércoles se habría producido un duro enfrentamiento entre los accionistas sobre una eventual ampliación de capital; los más agresivos son partidarios de suscribirla y cerrar la cuestión de una vez por todas, mientras que los más conservadores no tienen intención de modificar su posición actual”, aseguraba el rotativo. Fuentes conocedoras de las conversaciones confirman a El Confidencial que la discusión está abierta, probablemente también por la presión de los auditores de la división española.

Según consta en las últimas cuentas presentadas por Unidad Editorial, correspondientes al año 2010, el saldo del fondo de comercio de la operación de Recoletos (ExpansiónMarcase situaba en 643,2 millones de euros. La memoria presentada por la sociedad estima que durante el ejercicio “no se han producido pérdidas por deterioro de valor en la unidad generadora de efectivo a la que se ha asignado el fondo de comercio”. Todo a pesar de los resultados de la compañía, lastrada por sus obligaciones financieras. El montante de la transacción se elevó en su día hasta 817,4 millones de euros, resultado de valorar la empresa de Jaime Castellanos en 1.100 millones y deducir la deuda financiera de 272,2 millones de euros que acumulaba la sociedad a 31 de diciembre de 2006.

La pugna que subyace tiene sobre todo una lectura doméstica. No en vano las tensiones presiden las relaciones entre los accionistas de RCS en los últimos meses. Diego Della Valle, consejero y cara visible de la marca de lujo Tod’s, cargaba recientemente contra Cesare Geronzi, presidente de Generali y compañero de Consejo, por bloquear sus intentos de aumentar su participación en el capital. Mediobanca, Fiat, Pirelli, Intesa, Generali y Dorint Holding (Della Valle), entre otras, tienen suscrito un pacto de accionistas que aglutina el 65,67% del capital hasta 2014. La ley italiana no permite a quienes suscriben un acuerdo de esta índole elevar su cuota en el accionariado sin el plácet del resto. Una ampliación de capital, en plena crisis financiera, permitiría al empresario dar un paso al frente si sus socios no acuden a la misma.

Una operación diseñada desde Italia

Fuentes próximas al grupo ponen el foco en Italia al ser preguntadas por la ampliación de capital. Y es que Unidad Editorial puede argumentar con legitimidad que los resultados de explotación, la gestión del negocio, genera beneficios. El problema es que el diseño de la adquisición de Recoletos que en su día proyectó RCS –con un crédito a la editora de El Mundo para que acometiera la transacción- condena a su filial a una devolución de fondos que arruina sus cuentas por la vía financiera. Sin ir más lejos, es lo que sucedió en 2009. El resultado de explotación alcanzó los 13,1 millones de euros, un ejercicio más que correcto teniendo en cuenta la crisis que atraviesa el sector. Sin embargo, los gastos financieros se dispararon hasta los 41,3 millones de euros, lo que deformó radicalmente la fotografía.

De hecho, aun con el write-off, una valoración de las marcas españolas cercana a los 400 millones supone dos tercios de la capitalización actual de RCS Mediagroup, que apenas alcanza los 600 millones de euros. Un planteamiento que suele poner en cuestión el consejero delegado de la matriz, Antonello Perricone, que no duda en mostrar su inquietud por la situación de su filial española. En su última presentación de cuentas, la propietaria del Corriere della Sera ponía especial énfasis en la editora de El Mundo y “anunciaba un nuevo test de deterioro de los activos españoles teniendo en cuenta los últimos escenarios macroeconómicos y las previsiones de la compañía”. Igualmente, se anunciaba un plan de intervención para ahorrar 100 millones de euros adicionales, también en sus operaciones en Italia.

Unidad Editorial mantiene préstamos con diferentes sociedades vinculadas a la matriz, en gran medida suscritos para implementar la compra de Recoletos. Los dos más cuantiosos, contraídos con RCS Investimenti, arrojan una deuda financiera de 716,5 millones de euros. El primero, con un saldo dispuesto de 430 millones de euros, vence el 30 de junio de 2015 y contempla amortizaciones anuales de 60 millones de euros. El segundo es un préstamo de 200 millones, que también cumple en 2015. Además, mantiene otros tres préstamos a corto plazo y una línea de crédito con la propia RCS. A la espera de las decisiones que lleguen desde Italia, Unidad Editorial reforzaba esta semana su cúpula, con la entrada de Alejandro De Vicente, director general del grupo, en su comisión delegada. Antonio Fernández-Galiano fue nombrado presidente ejecutivo de la firma en diciembre pasado.