El deportista a seguir | El niño que cambió el balón por la bici para ganar el Giro
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EL ATLETA DEL MOMENTO

El deportista a seguir | El niño que cambió el balón por la bici para ganar el Giro

Un espacio en el que destacaremos a ese deportista con menos nombre, pero que lo tiene todo para ocupar grandes titulares y que queda eclipsado por las estrellas de (casi) siempre

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Ilustración: Sergio Beleña.

Era 1993 y aquella mañana estaba exultante: era la primera vez que iba a ver una carrera ciclista en directo, ni más ni menos que la Clásica de los Puertos. Miguel Induráin era el ciclista del momento y, sin ningún género de dudas, el gran reclamo de la prueba. Por aquel entonces, España vivía una fiebre con el mundo de la bicicleta, un deporte de gran tradición en nuestro país que vivía uno de sus grandes momentos gracias al héroe de Villava. Por ello, clavado en el arcén de las primeras rampas del Puerto de los Leones, ver a uno de mis grandes ídolos en directo fue un premio, pero el nombre propio que se me quedó grabado a fuego fue uno bien diferente.

El pelotón llegó a toda velocidad hasta mi posición comandado por Induráin. La verdadera gracia de esta prueba es que te permitía moverte entre puertos para ver la carrera en varios puntos, por lo que nos dispusimos a coger el coche... cuando aparecieron varias motos y un vehículo de la organización. ¡Había un ciclista descolgado! Era un corredor de la ONCE, claramente desfondado a pesar de que la prueba acaba de comenzar: no dudé en buscar de quién se trataba. ¿Su nombre? Un tal Joan Llaneras, años después bicampeón olímpico y siete veces campeón mundial. A veces, las impresiones engañan, pero eso no ocurre con nuestro protagonista de hoy.

Foto: Ilustración: Sergio Beleña.

Con solo 18 años, Juan Ayuso es la gran revelación del ciclismo nacional. Hace solo unos días, hizo historia al ganar el 'Girino', el Giro de Italia sub-23, siendo el primer español de toda la historia en conseguirlo, logrando uno de los grandes éxitos del ciclismo nacional en la presente temporada. Su nombre ya empieza a sonar como el de una de las grandes promesas del ciclismo patrio: no en vano, no solo se ha convertido en campeón de la ronda italiana, sino que suma nueve victorias de etapa en lo que va de curso, siendo el corredor español más exitoso del curso, lo que le ha valido para dar un paso adelante y competir entre los mejores.

Las últimas dos temporadas no están siendo las más destacadas para el ciclismo patrio: de hecho, en 2020 —año de la pandemia—, solo se lograron 15 victorias, tres de ellas en grandes carreras, acabando décima en la clasificación anual que realiza la UCI, muy lejos de los puestos cabeceros que solemos ocupar. Los números han sido más flojos que en otros años y, precisamente en ese contexto, ha aparecido en 2021 un soplo de aire fresco que está llamado a ser uno de los grandes nombres de la carretera a muy corto plazo. Ayuso ha conseguido lo que ningún otro español había logrado y está dispuesto a hacerse un nombre en el pelotón.

Su victoria en la general del Giro de Italia sub-23 vistiendo los colores del Colpack italiano, equipo en el que se encontraba cedido, le han valido para que el UAE, equipo al que pertenece, haya decidido incorporarle de manera inmediata en sus filas, lo que le convierte en el ciclista profesional más joven de todo el pelotón. Será el próximo día 31 cuando debute, y lo hará precisamente en la Clásica San Sebastián. Su equipo ha anunciado que el calendario de Ayuso será básicamente español, si bien es cierto que parece que no estará en la Vuelta: la idea es que compita al más alto nivel, aprenda, descubra sus debilidades y las entrene para ser aún más fuerte.

Aquellos que le conocen, aseguran que es un ciclista como pocos ha habido en nuestro país. Ayuso se defiende bien en todos los terrenos, siendo un gran escalador y un buen contrarrelojista, con explosividad en los metros finales y con una gran lectura de carrera. A pesar de su insultante juventud, lo cierto es que cuenta con todo para ser uno de los grandes en los próximos años y no solo por sus cualidades, sino especialmente por su cabeza. Con las ideas muy claras, consciente de que aún le queda mucho por aprender, no solo no se pone techo, sino que es consciente de que los méritos se ganan en la carretera y, para ello, solo hay una clave: trabajo.

El primer español en ganar el 'Girino' es un apasionado del deporte. Cuando solo era un niño, comenzó a jugar en el fútbol en su Barcelona natal, donde se desempeñaba como lateral derecho, pero ya empezaba a hacer sus 'pinitos' con la bici, donde incluso comenzó a competir, compaginando sus entrenamientos en ambos deportes. Pero al llegar a infantiles (12 años), se dio cuenta de que su verdadera pasión eran las dos ruedas, por lo que dijo 'adiós' al balón y lo apostó todo por el ciclismo. No se equivocaba lo más mínimo: cinco años después, es una de las grandes promesas y podrá a aprender de su ídolo y compañero de equipo, Tadej Pogacar.

"Es muy bueno en la crono, subiendo y esprintando. Lo que está haciendo Juan Ayuso no lo ha hecho nadie, pero por otra parte aún es prematuro. Hay que frenarle bastante en las sesiones. Este año ya quería hacer cuatro o cinco horas de entrenamientos, pero aún hay que entrenarle como un amateur", explica Íñigo San Millán, jefe de rendimiento del equipo UAE, a 'Marca'. Por fortuna, Juan Ayuso no solo es un ciclista con un físico envidiable, sino que destaca por su madurez mental: pies en el suelo, entrenamiento y trabajo, mucho trabajo, para seguir con su línea ascendente. Igual que Llaneras entendió que la carretera no era su destino, Ayuso descubrió que el fútbol no le aguardaba grandes éxitos y no se equivocaba: paciencia, tranquilidad y trabajo, pero el catalán está llamado a ser el gran futuro del ciclismo español.

Era 1993 y aquella mañana estaba exultante: era la primera vez que iba a ver una carrera ciclista en directo, ni más ni menos que la Clásica de los Puertos. Miguel Induráin era el ciclista del momento y, sin ningún género de dudas, el gran reclamo de la prueba. Por aquel entonces, España vivía una fiebre con el mundo de la bicicleta, un deporte de gran tradición en nuestro país que vivía uno de sus grandes momentos gracias al héroe de Villava. Por ello, clavado en el arcén de las primeras rampas del Puerto de los Leones, ver a uno de mis grandes ídolos en directo fue un premio, pero el nombre propio que se me quedó grabado a fuego fue uno bien diferente.

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