Deconstruyendo la universidad: educación personalizada, socialmente útil y para toda la vida
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Deconstruyendo la universidad: educación personalizada, socialmente útil y para toda la vida

En la tercera edición del foro, la comunidad universitaria ha debatido sobre las nuevas metodologías de enseñanza y aprendizaje y cómo debe adaptarse a la transformación de la sociedad

Foto: La tercera edición del Global Education Forum. (Jorge Álvaro Manzano)
La tercera edición del Global Education Forum. (Jorge Álvaro Manzano)

Durante tres días, la sede en Madrid de la Universidad Camilo José Cela (UCJC) ha acogido la tercera edición del Global Education Forum (GEF), un encuentro internacional cuya meta es crear un espacio de debate en torno a cómo debe adaptarse la educación superior a la sociedad actual y del futuro. El punto de partida para repensar el modelo de enseñanza-aprendizaje ha sido el manifiesto —con 12 puntos clave— elaborado previamente por un centenar de expertos, docentes y estudiantes de todo el mundo.

Entre los más de 130 participantes en el evento, se encontraban personalidades académicas de la talla de Richard J. Light, profesor de la Universidad de Harvard y codirector del Global Education Forum; Stephen Heppell, director de la Cátedra Felipe Segovia de Innovación para el Aprendizaje de la UCJC; Karen Sibley, decana emérita de la Universidad de Brown; Barbara Arrowsmith-Young, una de las mayores especialistas en neuroeducación; Stavros N. Yiannouka, director general del World Innovation Summit for Education (WISE); Wendy Fischman y Howard Gardner (Harvard), autores del mayor estudio con alumnos sobre el futuro de la universidad desde la perspectiva de los estudiantes, 'The Future of College'; Paul Leblanc, rector de la Southern New Hampshire University (SNHU); además de los organizadores de la cita: Emilio Lora-Tamayo, rector de la UCJC, y Nieves Segovia, presidenta de la Institución Educativa SEK.

placeholder Richard Light, profesor de la Universidad de Harvard; Rosa María Menéndez, presidenta del CSIC; Emilio Lora-Tamayo, rector de la Universidad Camilo José Cela. (J. Álvaro Manzano)
Richard Light, profesor de la Universidad de Harvard; Rosa María Menéndez, presidenta del CSIC; Emilio Lora-Tamayo, rector de la Universidad Camilo José Cela. (J. Álvaro Manzano)

La tecnología fue uno de los grandes temas del foro, ya que es uno de los elementos disruptivos que fuerzan un replanteamiento en la formación superior. De ella derivan entornos laborales desconocidos hasta el momento, nuevos perfiles de alumnado y un sinfín de recursos educativos todavía por explotar, pero igualmente provoca “profundos cambios en el proceso de aprendizaje”, según explicó Karen Sibley a El Confidencial. “No solo acaba con las limitaciones de espacio y tiempo, sino que es una excelente herramienta que, hasta ahora, hemos tenido miedo a utilizar”. En este sentido, la profesora aclaró que “el próximo desafío es, precisamente, descubrir cómo podemos hacerla más personal y extraer todo su potencial”.

En términos parecidos se expresó el director de WISE. “La amplia gama de oportunidades que brinda la tecnología debería aprovecharse en buscar formas innovadoras de mejorar los resultados del aprendizaje”, aconsejó Stavros Yiannouka. “Para ello —continuó—, hay que ir más allá de la simple conexión ‘online’ y romper con la rigidez del sistema actual; se trata de aportar conocimiento significativo e interdisciplinar, mucho más próximo a los problemas y desafíos de la vida real”.

Cómo aprendemos

Numerosos conferenciantes destacaron la importancia de conocer el funcionamiento del organismo humano a la hora de entender cómo aprendemos. De nuevo, gracias a la innovación, se ha producido una auténtica revolución educativa. La monitorización del cerebro y las condiciones ambientales ha permitido a investigadores y docentes afinar más en los métodos de enseñanza.

placeholder Stavros N. Yiannouka, director general del World Innovation Summit for Education (WISE), y Stephen Heppell, director de la Cátedra Felipe Segovia de Innovación para el Aprendizaje de la UCJC. (Jorge Álvaro Manzano)
Stavros N. Yiannouka, director general del World Innovation Summit for Education (WISE), y Stephen Heppell, director de la Cátedra Felipe Segovia de Innovación para el Aprendizaje de la UCJC. (Jorge Álvaro Manzano)

Barbara Arrowsmith-Young consiguió centrar la atención de los asistentes al evento en el concepto de neuroplasticidad: “Hasta hace algunos años, creíamos que el cerebro era estable desde el nacimiento hasta la muerte y teníamos un número determinado de neuronas para toda la vida. No obstante, gracias a la neurociencia, hemos descubierto que se puede mejorar el funcionamiento cognitivo a través de la estimulación, es decir, haciendo trabajar nuestra mente”, matizó. “La generación de nuevas neuronas y conexiones entre ellas provoca cambios fisiológicos en el cerebro que permiten un mejor aprendizaje y, al mismo tiempo, a lo largo de toda la vida. Por eso es fundamental incorporar buenos programas en la educación a todos los niveles”, aseguró la experta.

Por su parte, Stephen Heppell expuso sus investigaciones en torno a cómo la temperatura, niveles de oxígeno o cantidad de luz de un aula afectan de forma determinante al aprendizaje. “Tan solo hay que entender que disminuir el CO₂ de una clase es, básicamente, eliminar algo que es un veneno para el ser humano. Por eso es importante poder abrir las ventanas o tener plantas”, especificó. Durante varias décadas, Heppell ha medido a través de dispositivos electrónicos los diferentes parámetros ambientales en los espacios educativos. La evidencia científica demuestra, por ejemplo, que “es mejor escribir bajo condiciones de buena iluminación o que la temperatura afecta al desempeño de los estudiantes. A menudo no quieren asistir a clase simplemente porque las condiciones del entorno no son las adecuadas”, admitió.

Un paradigma educativo más amplio y útil

La responsabilidad social de la educación superior también estuvo presente en prácticamente todas las ponencias y paneles del foro. “La universidad debe liderar los cambios humanos y no quedarse al margen, porque es un agente vertebrador”, reivindicó la presidenta de la Institución SEK, Nieves Segovia. Desde su punto de vista, “lograr esta involucración del ámbito académico requiere que los centros tengan suficiente autonomía para decidir sus modelos y poder especializarse. De este modo, se pueden explorar nuevos espacios de aprendizaje”. De hecho, “cada vez se busca más la idea de modularidad en la configuración de los itinerarios; hay que dejar de medir en horas de estudio y poner el foco en cada alumno o alumna”, precisó.

En una dirección similar, Richard Light propuso un nuevo sistema que pasaría por “lograr un compromiso de por vida”. El profesor de Harvard aclaró que “no se trata de que los estudiantes lo sean a tiempo completo para siempre, sino que mantengan el contacto con compañeros y docentes, asesoren a nuevos aprendices o tengan la posibilidad de regresar a las clases para ampliar conocimientos o reciclarse laboralmente si lo necesitan”. “Hasta ahora, se creía que la educación superior duraba aproximadamente cuatro años, en una franja muy concreta de la vida. Sin embargo, se puede y se debe continuar aprendiendo más allá de la adquisición del título”, recalcó.

placeholder Nieves Segovia, presidenta de la Institución Educativa SEK. (Jorge Álvaro Manzano)
Nieves Segovia, presidenta de la Institución Educativa SEK. (Jorge Álvaro Manzano)

Otra reflexión de esta tercera edición fue cómo diseñar el porvenir de los tramos superiores de la enseñanza. Prácticamente todos los ponentes coincidieron en dibujar un escenario menos estático. Yiannouka, por su parte, expuso: “Tendría que haber múltiples modelos de universidad, centrados en desarrollar habilidades y vínculos directos con el entorno laboral”. Ambas ideas —emprendimiento como eje de la formación y pluralidad de opciones— fueron planteamientos muy escuchados durante los tres días del encuentro. Así lo defendió asimismo Sibley, quien habló de que “el término correcto es ‘multiversidad’, en lugar de universidad”. Bajo su perspectiva, “la experiencia en el futuro se compartirá entre centros, contando del mismo modo con la opinión del alumnado, instituciones y compañías: debemos asegurar el talento para resolver los problemas globales. Necesitamos emprendedores que participen en todos los ámbitos sociales y económicos”, concretó.

En referencia a los contenidos que sostendrán el sistema, Arrowsmith-Young puso el foco en que la universidad será “un lugar al que vayamos a aprender. A la vez que sumamos conocimientos y habilidades, debemos entrenar nuestro cerebro para obtener estrategias y competencias sobre el propio estudio”. La experta en neuroeducación señaló que “la adaptación del cerebro es lo que nos permite ser ágiles y flexibles en la toma de decisiones, y esto es algo fundamental en un mundo en constante cambio”.

placeholder Karen Sibley, decana emérita de la Universidad de Brown. (Jorge Álvaro Manzano)
Karen Sibley, decana emérita de la Universidad de Brown. (Jorge Álvaro Manzano)

Una de las prioridades de la organización durante la celebración del Global Education Forum fue transmitir a los asistentes y espectadores que “únicamente se trata de un punto de partida y no de una discusión concluida”, tal y como indicó Nieves Segovia. La representante de SEK destacó que el objetivo ha sido “generar movimiento de transformación en el entorno de la educación superior porque consideramos que el debate es bastante urgente”.

Continuando con esa línea y a modo de corolario, los resultados del encuentro han sido recogidos para ponerlos a disposición de futuras citas similares. Entre las conclusiones más destacadas, se encuentran que la universidad formal no debe ser la única vía, que existe una necesidad de alinear el propósito con el de los estudiantes o que la flexibilidad y la personalización del proceso de enseñanza-aprendizaje han de ser prioritarias. El rector de la UCJC, Emilio Lora-Tamayo, además pidió que "esos resultados se convirtieran en puntos de acción tangibles, de manera que pudieran ser ejemplos para ayudar a esa transformación de la educación universitaria".

placeholder La experta canadiense en neuroeducación Barbara Arrowsmith-Young. (Jorge Álvaro Manzano)
La experta canadiense en neuroeducación Barbara Arrowsmith-Young. (Jorge Álvaro Manzano)

Respecto al docente, la mayoría de los participantes coincidieron en señalar que su rol tiene que evolucionar para convertirse en un guía y un facilitador de conocimiento. Por otra parte, es fundamental fomentar la mentalidad emprendedora en el alumnado y evidenciar que las habilidades y competencias adquiridas sirven en el entorno profesional tanto como en el personal. Además, más allá de profesores y discentes, se debe fomentar la colaboración entre centros universitarios, creando un colectivo estable y compartiendo información de forma internacional.

Finalmente, el papel de la tecnología y la innovación también se coló entre las conclusiones del foro, especialmente al ser consideradas herramientas de apoyo al marco pedagógico que mejoran las vías de aprendizaje. Esta mirada ampliada de la comunidad educativa permite superar la máxima de que se aprende en cualquier momento y lugar, para comprender que realmente se hace a lo largo de toda la vida, de muchas formas y con diferentes objetivos.

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