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¿Qué le respondo a mi hijo si dice que de mayor quiere ser 'influencer'?
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PSICOLOGÍA

¿Qué le respondo a mi hijo si dice que de mayor quiere ser 'influencer'?

Esta profesión ha entrado dentro de las preferidas por los niños y adolescentes españoles. Consultamos con dos expertos para saber orientarles en este particular destino laboral

Foto: Foto: iStock.
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Ellos, futbolistas; ellas, profesoras. Estas son las profesiones que más desean ser de mayores los niños y niñas de nuestro país. Según los últimos datos de una encuesta de Adecco de 2021, vendrían seguidas, respectivamente, de policía y médica en segundo lugar, de profesor y peluquera en tercer puesto, y de médico y veterinaria en cuarto. Y en quinta posición se cuela entre los chicos una que hasta hace pocos años no figuraba dentro de estos 'rankings': 'youtuber'. Una ocupación que dice mucho de nuestra era, pues hasta hace unos años era impensable que hubiera una especie de 'televisión global' vía internet que desterrara la atención de millones de personas en el mundo (sobre todo de niños y adolescentes). Una 'televisión global' en la que, además, pudieras fabricar tus propios contenidos desde la comodidad de tu habitación y comunicar a potenciales multitudes todos los contenidos que te interesaran.

Hace apenas unas décadas, el clásico enemigo de los padres para que sus hijos hicieran los deberes todas las tardes era la que se conocía como 'caja tonta'. Pero ahora que el uso del 'smartphone' está tan extendido entre los más jóvenes, se podría decir que visualizar contenidos a través de una pantalla ya no es una actividad de ocio, sino que forma parte intrínseca de su vida cotidiana. Incluso ver vídeos en YouTube se ha convertido en parte del proceso formativo, tanto educativo como de la personalidad, ya que más allá de buscar entretenimiento, los niños y adolescentes también resuelven dudas, consultan opiniones y conocen personalidades distintas a unos pocos clics de distancia. De ahí que muchos expertos en educación se atrevan a promulgar que el papel del padre, la madre o el maestro sea una figura de 'acompañamiento' más que de transmisores de información, como en el pasado.

"Las redes son como una montaña rusa, un día tienes éxito y al siguiente tienes un montón de comentarios negativos y todo se viene abajo"

Pero no nos vayamos del tema. YouTube por sí mismo no concentra todo el interés ni es el entorno digital único de explotación por parte del 'influencer'. También están Twitch, Instagram, Snapchat o TikTok. Esta última red social, por cierto, fue declarada altamente adictiva por psiquiatras y agencias de salud, reconociendo que son muchos los jóvenes que acuden a consulta con un serio problema de adicción. Por tanto, la producción y consumo de contenidos dentro de estos entornos no nos pueden parecer inocentes, y conviene analizar seriamente a qué se deben, qué podemos esperar, qué decir y cómo reaccionar ante las pretensiones de un niño o de un adolescente de convertirse en una estrella de estas plataformas.

Foto: Daniel Wilson, en una visita a España. (Foto cedida)

La respuesta más recurrente y apropiada es bastante lógica y oportuna: "¿Por qué?". En esto coinciden Ricardo Fandiño, psicólogo y presidente de Aseia (Asociación para a Saúde emocional na Infancia e a Adolescencia) y David Cortejoso, psicólogo especialista en tecnologías digitales y miembro del Colegio Oficial de Psicólogos de Castilla y León (COPCYL). Ambos trabajan con niños y adolescentes, conociendo su realidad y problemas de primera mano. Y, evidentemente, ninguno de los dos reconoce que la pregunta del '¿qué quieres ser de mayor?' se deba quedar en lo anecdótico, sino que hay que profundizar en los intereses y deseos del niño, en este caso de una profesión tan nueva como es la de 'influencer', gestor de redes sociales o 'youtuber'.

Mejor que sea su plan B

"Para ser 'influencer', no hay una hoja de ruta elaborada", explica Fandiño. "¿Sabe un adolescente cuál es el proceso para llegar a serlo y cuáles son las pérdidas asociadas al mismo?". En este sentido, como producto espectacular, el público de estos contenidos desconoce completamente cómo es verdaderamente la persona que está viendo al otro lado de la pantalla y si lo que dice, tanto a nivel verbal como gestual o estético, se corresponde con su personalidad. "Querer ser 'influencer' puede llevar fácilmente a la confusión entre el sujeto y su representación, entre actor y personaje". En pocas palabras, sabemos mucho de quién está delante de una cámara, pero poco de quién es detrás o al margen de ella.

"Hay que tener en cuenta que vivimos en una sociedad en la que el sujeto y su identidad se han convertido en un producto de consumo"

Cortejoso afirma, por su parte, que lo mejor es inculcar al niño que puede perseguir esta motivación siempre y cuando quede en un segundo plano, relegada a su ocio o tiempo libre. "Lo que los padres deben tener claro es que tiene que haber un plan A, es decir, una formación y un trabajo, ya que las redes sociales e internet son como una montaña rusa, un día tienes éxito y al siguiente un montón de comentarios negativos y todas tus visitas y popularidad se vienen abajo", argumenta. Aquí entrarían las lógicas de la economía de la atención, las cuales pueden llegar a ser muy lesivas para la salud mental de un individuo, sobre todo si está en el proceso de maduración de su personalidad: tanto como hay seguidores y un 'feedback' positivo, también existe su reverso, el 'hater', como apunta también Fandiño.

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Foto: iStock.

En este sentido, cabe pensar en la figura de un 'influencer' como la del empresario de uno mismo. Y esto, ¿puede traducirse en que ahora los niños están más concienciados o saben más al respecto sobre la manera en que pueden monetizar su propia vida y personalidad? "Mi experiencia es que, por lo general, no tienen una visión más amplia que anteriores generaciones de economía empresarial, de ser autónomo, de lo que hay que pagar...", admite Cortejoso. "Como es evidente, al manejar más información que los niños de antes, pues sí, están más formados y preparados respecto a eso, pero no la gran mayoría. Hasta que no empiezan a meterse un poco en el asunto, no tienen una visión general de lo que significa ganarse la vida en internet".

"No se educa en privacidad ni en identidad digital, ni tampoco se tiene un conocimiento sobre cómo funciona internet y sus servicios"

Fandiño va más allá y repara en el tema de la exposición. "Debemos tener en cuenta que vivimos en una sociedad en la que el sujeto y su identidad se han convertido progresivamente en un producto de consumo", añade. "En cierto modo, en las redes sociales todos somos creadores de contenido que consumen otras personas y por lo que esperamos recibir una gratificación en forma de aceptación. Esto es particularmente relevante en la adolescencia, cuando la necesidad de sentirse aceptado e incluido entre iguales es fundamental. Por ello, la recompensa del 'like' resulta particularmente adictiva, sobre todo para aquellas personas con menos recursos 'yoicos' y más vulnerables emocionalmente".

Palabras como 'exposición', 'reconocimiento' o 'privacidad' nos suenan a todos, pero en realidad es algo de lo que jóvenes y adultos tienen poca consciencia a la hora de gestionar, producir o consumir los contenidos de estas plataformas. Así lo cree Cortejoso, quien afirma que "no se cuida la privacidad ni la identidad digital, tampoco se tiene un conocimiento de cómo funciona internet y sobre sus servicios", añadiendo que "no se le da el valor suficiente". Por ello, el psicólogo pide que exista una formación oficial y reglada en colegios e institutos para familias y menores.

La 'adolescentización' de la sociedad

Una de las particularidades de los 'influencers', sobre todo de YouTube, es que muchos de sus contenidos parece que van dirigidos expresamente a niños o personas en la edad de la pubertad. Esto se intuye al ver los elementos y la iconografía que rodean a sus vídeos, desde los clásicos muñecos de Funkopop hasta los juegos de luces y 'look' de las personalidades que aparecen en los vídeos. Muchos de ellos, obviamente, ya no están en la adolescencia, sin embargo, actúan como tal. Por otro lado, parece que, a raíz del uso de las tecnologías, la entrada en la pubertad se da antes, en franjas más cortas de edad. Así, tenemos, por un lado, a niños que quieren ser jóvenes cuanto antes y a jóvenes que infantilizan su discurso visual, verbal y temático para gustar a los adolescentes.

Foto: Jóvenes comprometidos por el clima en el 'Fridays for Future', celebrado en Madrid en 2021. (EFE)

Esta es la tesis principal del último trabajo de investigación de Fandiño, escrito junto con la psicóloga Vanessa Rodríguez Pousada, 'Ser adolescente: ¿transición o destino?' (2021). "Hablamos de adolescencias prepuberales, es decir, de una 'adolescentización' de la infancia, un proceso en el que niños y niñas adoptan actitudes, comportamientos, funcionamientos relacionales propios de la adolescencia, de manera prematura y sin haber adquirido las habilidades psicosociales necesarias, siendo en ese sentido muy vulnerables emocionalmente". Y, a su vez, los jóvenes y mayores nunca quieren envejecer. "La adolescencia ya no es cosa únicamente de los adolescentes, es un modo de relacionarse, pensar, de estar en el mundo".

Exponerse tan pronto a contenidos de todo tipo produce que muchas veces haya experiencias negativas en el estado mental de los adolescentes. De esto precisamente se encarga Cortejoso, quien atiende a muchos chicos y chicas sobre temas que van desde el 'cyberbullying' hasta de adicciones a los videojuegos o al teléfono móvil, pasando por carencias sociales mínimas. "Todavía hay chicos que no salen de la habitación tras la pandemia", remarca. "Prácticamente, han dejado de tener vida social. Sobre todo aquellos que eran tímidos, quienes han encontrado una forma muy buena de poder socializar gracias a internet. También atendemos temas de depresiones o de estrés en chicos que tienen la presión constante de tener que estar todo el día creando material para intentar ganar visualizaciones o seguidores, por no hablar de los efectos secundarios de exhibirse tanto".

Ellos, futbolistas; ellas, profesoras. Estas son las profesiones que más desean ser de mayores los niños y niñas de nuestro país. Según los últimos datos de una encuesta de Adecco de 2021, vendrían seguidas, respectivamente, de policía y médica en segundo lugar, de profesor y peluquera en tercer puesto, y de médico y veterinaria en cuarto. Y en quinta posición se cuela entre los chicos una que hasta hace pocos años no figuraba dentro de estos 'rankings': 'youtuber'. Una ocupación que dice mucho de nuestra era, pues hasta hace unos años era impensable que hubiera una especie de 'televisión global' vía internet que desterrara la atención de millones de personas en el mundo (sobre todo de niños y adolescentes). Una 'televisión global' en la que, además, pudieras fabricar tus propios contenidos desde la comodidad de tu habitación y comunicar a potenciales multitudes todos los contenidos que te interesaran.

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