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Por qué la crisis de los 40 golpea más fuerte si eres mujer y 'millennial'
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Por qué la crisis de los 40 golpea más fuerte si eres mujer y 'millennial'

En 2017, unos economistas concluyeron que los 47 años es la edad en que somos más infelices. Ahora han publicado un nuevo estudio señalando que esta etapa de la vida es mucho peor para las mujeres

Foto: La edad menos feliz ronda los 47 años. (iStock)
La edad menos feliz ronda los 47 años. (iStock)

Para los que todavía no han llegado, tal vez lo mejor que puedan imaginar en sus 40 años es tener mínimamente algo de eso que llaman 'estabilidad': un coche y piso propios (aunque todavía se estén pagando), una pareja de larga duración, un contrato indefinido en un buen puesto y 'de lo suyo' y... ¿Quién sabe? Quizás un par de 'enanos' corriendo alrededor. Los 40 se antojan como el ecuador de la trayectoria vital del individuo, la consagración de la adultez, la década en la que se deja de ser joven. En todo caso, mejor cumplir años que no cumplirlos, y esta seguramente sea una clase de pensamiento propicio que emerge cuando pasas la frontera.

Uno de los estudios que más repercusión tuvieron dentro del campo del bienestar fue el publicado en 2020 por el economista británico David Blanchflower, quien sostuvo que la edad con menos satisfacción y bienestar en la vida de una persona era, de media, los 47,2 años. Los resultados se obtuvieron después de realizar encuestas a 1,3 millones de personas de 51 países desarrollados y subdesarrollados.

Ellas, según los académicos, sufren más episodios de ansiedad o depresión, así como sensaciones de tristeza, miedo, soledad o ira

Según Blanchflower y sus colegas, nuestro cenit de felicidad llega en la mayoría de edad, presumiblemente cuando adquirimos cierta madurez vital e intelectual, y de ahí empieza a decrecer de manera lenta y progresiva hasta estrellarse en la edad anteriormente citada. Luego, sin embargo, volvemos a encaramarnos en la curva, y alcanzamos cierta madurez que nos permite disfrutar de los nuestros (quizá la familia a la que nos hemos dedicado y las amistades que hemos sabido mantener a lo largo del tiempo), dedicar cada vez menos tiempo al trabajo (la jubilación queda más cerca) y, en definitiva, estar más tranquilos con la vida.

La paradoja femenina

Hace apenas unos meses, Blanchflower, en compañía de Alex Bryson, profesor de Ciencia Social Cuantitativa en el University College de Londres (UCL), ha publicado otro estudio titulado 'The Female Happiness Paradox' ('La paradoja de la felicidad femenina') que complementa al anterior y va más allá, señalando que las mujeres, concretamente después de la crisis del coronavirus y las que están alcanzando los 40 o ya están inmersas, son mucho más infelices que los hombres. Ellas, según los académicos, sufren más episodios de ansiedad o depresión, así como sensaciones vinculadas a la tristeza, el miedo, la soledad o la ira, lo que les genera una peor salud mental y más problemas del sueño.

"El bienestar de las mujeres se vio mucho más resentido por la pandemia que el de los hombres, pero ellas se recuperaron más rápidamente"

Del mismo modo, las mujeres son menos felices al reportar menos momentos que les inspiren paz, calma, alegría o descanso. "Las diferencias varían a lo largo de la edad, el lugar y la especificación del modelo, como el estado civil", señalan los autores en las conclusiones del estudio. A pesar de ello, no está del todo claro que pasar por el altar sea un marcador que aumente la felicidad, ya que también concluyen que las personas con más bienestar son más proclives a casarse, por lo que no está claro si primero es la boda y luego la felicidad o al revés.

Algo mucho más relevante y curioso: a pesar de su infelicidad, ellas son mucho más resilientes que los hombres, sobre todo en la época del coronavirus. "El bienestar de las mujeres se vio mucho más resentido por la pandemia que el de los hombres, pero ellas se recuperaron más rápidamente", añaden. Lo significativo es que la satisfacción masculina es baja tanto antes como después de la pandemia, es decir, no notaron ninguna alteración en los resultados al compararlos con los de 2017. Pero ¿qué explica que de forma tan tajante los investigadores afirmen que las mujeres son menos felices que los hombres?

Dos testimonios que apoyan la teoría

Obviamente, Blanchflower y Bryson no ofrecen una opinión o explicación clara de por qué esto sucede, pero es bien fácil de intuir. Con la crisis del coronavirus vivieron mucho más presionadas, tanto porque el número de mujeres enfermeras es muchísimo más grande que el de hombres (un 84,2% en el año 2019) como por la escasa división de las tareas domésticas, a pesar de estar los dos sexos en casa. Aunque son prejuicios sociales que se han sometido a crítica en los últimos años, "las expectativas de que las mujeres asuman una cantidad desproporcionada de responsabilidades en el cuidado de los niños y el trabajo doméstico, junto con el remunerado, siguen desempeñando un papel", como afirma Sarah Todd, periodista de 'Quartz', quien ha comentado los hallazgos del estudio.

En la misma línea se mueve Sophie Brickman, periodista de 'The Guardian', quien también se ha hecho eco del estudio sobre el bienestar de Blanchflower y analiza en primera persona su situación vital. Más allá del factor de tener que convivir bajo el imperativo de una sociedad sexista que discrimina a las mujeres y las empuja a realizar trabajos de cuidados no remunerados, también está el factor generacional. Ser mujer en esta época y "de las mayores de las 'millennials", como ella misma se refiere a su grupo de edad, no es nada favorable si quieres llevar una vida tranquila y feliz. Básicamente por el hecho de haber afrontado dos crisis económicas seguidas y tener que hacer frente a la llegada de la vida adulta con todas las trabas socioeconómicas (dificultad para acceder a una vivienda en propiedad, encontrar relaciones y trabajos estables, gozar de una buena salud mental o conciliar la vida laboral y la familiar).

Foto: Dos jóvenes usan tapabocas dentro de su casa, durante la cuarentena por el coronavirus. EFE

Brickman se queja de que las mujeres 'millennials' mayores como ella apenas tienen tiempo para disfrutar del tiempo libre, a diferencia de personas que están más avanzadas en edad (sus antecesores más lejanos, los 'boomers') o los jóvenes de hoy en día. "Desde 2003, estábamos trabajando mucho más y pasando más tiempo cuidando a niños", asevera. "No solo avanzamos sombríamente hacia nuestra fase más infeliz", asegura, refiriéndose a las conclusiones del estudio, "sino que también estamos reduciendo los tiempos de descanso. ¿Realmente tendría que esperar hasta mis 50 años para relajarme y pensar?".

Para los que todavía no han llegado, tal vez lo mejor que puedan imaginar en sus 40 años es tener mínimamente algo de eso que llaman 'estabilidad': un coche y piso propios (aunque todavía se estén pagando), una pareja de larga duración, un contrato indefinido en un buen puesto y 'de lo suyo' y... ¿Quién sabe? Quizás un par de 'enanos' corriendo alrededor. Los 40 se antojan como el ecuador de la trayectoria vital del individuo, la consagración de la adultez, la década en la que se deja de ser joven. En todo caso, mejor cumplir años que no cumplirlos, y esta seguramente sea una clase de pensamiento propicio que emerge cuando pasas la frontera.

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